Mandarrias contra la fe

Alaín Toledano Valiente, pastor de la iglesia Enmanuel. El templo y vivienda de Toledano fueron derribados el viernes 5 de enero de 2016 en Santiago de Cuba. Foto: Luis Felipe Rojas.

No hay corazón que aguante los azotes de la amenaza velada, los insultos y la risa burlona de los buitres del Partido Comunista de Cuba. Las fieras del socialismo tropical invadieron la vivienda del pastor Alaín Toledano en el reparto El Salao, en Santiago de Cuba.

Esta semana se consumó el hecho. Las amenazas ya se estaban haciendo viejas.

Estuve en 2007 en el terreno baldío que dejaron las huestes de Misael Enamorado (entonces Primer secretario del PCC en la provincia) cuando derribaron aquella iglesia por primera vez. Luego volví a ver a Toledano en un restaurante en Miami donde me contó que en esta ocasión sí vendrían en serio, y lo hicieron. El 5 de enero se metieron y a mandarriazo limpio arrancaron las ventanas, se llevaron los bancos para que no se sentaran más aquellas casi seiscientas personas que se congregaban a diario en la Iglesia Enmanuel.

Esperaron que el pastor Alaín estuviera en un curso en Miami para dar el zarpazo final. Barrieron con todo. Hablé con tres activistas de derechos humanos, con un familiar mío en el barrio La Vaquería, y con la esposa de Toledano. “Nos dieron con todo”, me contó la señora. Caragaron con instrumentos de música, materiales de construcción y con cualquier objeto que les oliera a subsistencia humana. Los arrestos a los creyentes sumaron varias decenas.

No hay fotos aun porque los teléfonos están cortados o en manos de la policía política y el guapetón de Roberto Noa, el funcionario del PCC a cargo de la Oficina de Asuntos Religiosos en la oriental provincia. Noa estudió Psicología en la Universidad de Oriente en el mismo tiempo en que estuve en ese centro de enseñanza. Es capaz de eso y mucho más, siempre lo dijo. Desde el inicio de sus estudios conformó la brigada de los Manicatos, una especie de CDR estudiantil, algo así como unos soplones convidados a ninguna fiesta.

Hay gente que lo trae en la sangre.

Desde hace años vengo cubriendo como bloguero y periodista independiente los atentados que cometen las autoridades cubanas contra los pastores y feligreses cristianos que no comulgan mucho con la consigna ¡Patria o Muerte! Y Toledano es de ellos. Como lo fueron en su momento los Pastores por el Cambio y todo el Movimiento Apostólico en Cuba. He escuchado cosas terribles. La semana pasada la casa del pastor Yoel Balbuena y su esposa Maday en Camagüey fue apedreada en la alta noche. Ella y sus hijas siguieron orando porque cesara el trueno de piedras, la lluvia de insultos de los buenos salvajes, el hombre nuevo que defiende con actos de repudio la moral de la revolución cubana.

En La Habana el pastor Manuel Morejón Soler ha colectado firmas y análisis necesarios para instaurar una Ley de Culto. Más de 500 iglesias y denominaciones viven bajo el limbo de la ilegalidad, la torpeza de las secretarias en las oficinas estatales y la sordera gubernamental que no quiere cuentos con una sociedad organizada por fuera de los yugos y las cadenas. Todavía no han podido llegar a un primer escalón.

No es nada casual que derribaran el templo y la vivienda de Alaín -con todos los documentos en regla, expedientes de construcción y certificados de propiedad para él y su esposa Marilín Alayo Correa- el mismo día en que anunciaban que el Papa Francisco, el Patriarca Kirill y Raúl Castro se encontrarían en La Habana. La revolución no cree en casualidades y es atea hasta para enviar mensajes. Será un hecho histórico, dijeron las agencias sobre el encuentro que van a tener los mandamases del catolicismo, la ortodoxia y el comunismo en el aeropuerto de José Martí el próximo 12 de enero.

Y este fue el mensaje pacificador. Las hienas se lanzaron sobre los inconformes en Santiago de Cuba.

Alaín Toledano Valiente, pastor de la iglesia Enmanuel (a la izquierda) junto al bloguero Luis Felipe Rojas, restaurante La Carreta, Miami, noviembre de 2015. Foto cortesía de LFR.

20 comunicadores independientes a consultar en Cuba

Periodismo independiente. Ilustración tomada del portal Another Waves.

Periodismo independiente. Ilustración tomada del portal Another Waves.

Esta lista no pretende ser un top, como los que abundan en las publicaciones en internet. El rosario de nombres que sigue está amparado en la historia de hombres y mujeres que creen en la palabra y la imagen como una herramienta de liberación.

Los periodistas independientes que aparecen a continuación hacen su labor en Cuba bajo la lupa del aparato de represión que conocemos por Seguridad del Estado.

La mayoría de ellos sufre arrestos arbitrarios, han sufrido largos años de prisión, son detenidos con violencia, vilipendiados y –paradójicamente- ninguneados por los medios oficiales. Un caso es el de Jorge Olivera Castillo: fue condenado a 18 años de cárcel en la Primavera Negra de 2003, pero sigue de manera impenitente haciendo un periodismo alternativo.

Otra de las incluidas el inventario es la bloguera Yoani Sánchez, que ostenta entre numerosos galardones internacionales, el Premio Ortega y Gasset 2008, conferido anualmente por el diario español El País. Para confirmar su compromiso con el periodismo en el que cree fundó en 2014 el diario digital 14yMedio.

Los hay reporteros rasos, “de a pie”, que se levantan cada mañana a buscar la noticia y a acompañar a las víctimas de la burocracia estatal –una manera de hacer periodismo que ya va por tres décadas en el país, bajo el escarnio en que surgió desde dentro de las cárceles castristas.

Quise incluir en la relación a los que se han especializado en el género de opinión, ayudando así a esclarecer lo que sucede dentro del país, pero también conservando la mordacidad que se perdió hace años en el periodismo que se publica en la isla. La culpa de esta sequía valorativa la tienen las mordazas, que son engrasadas cada mañana en las oficinas del Departamento Ideológico del Comité Central del Partido Comunista de Cuba.

¡Salud para el periodismo libre y sin censura!

He aquí la lista:

  1. Regina Coyula. Blog “La Mala Letra”.BBC News. La Habana.
  2. Iván García. Diario de Cuba. Martinoticias. Diario Las Américas. La Habana.
  3. Augusto C. San Martín. Cubanet. La Habana.
  4. Serafín Morán. Cubanet. La Habana.
  5. Ricardo Sánchez T. Cubanet. Bayamo, Granma.
  6. Miriam Celaya. 14yMedio. La Habana.
  7. Alejandro Tur V. IWRP. Cienfuegos.
  8. Juan G. Febles. Dtor Semanario Primavera Digital. La Habana.
  9. Yoani Sánchez. Directora Diario 14yMedio. La Habana.
  10. Iván Hernández Carrillo. Twittero. @ivanlibre Matanzas.
  11. Yuri Valle.  Reportero audiovisual. La Habana.
  12. Jorge Olivera Castillo.   Columnista opinión. Cubanet. La Habana.
  13. Luz Escobar.14yMedio. La Habana.
  14. Luis Cino A. PD. Cubanet. La Habana.
  15. Roberto de J. Guerra P. Dtor Agenc. Hablemos Press. La Habana.
  16. Ernesto Pérez Chang. Cubanet. La Habana.
  17. María Matienzo. Diario de Cuba. La Habana.
  18. Bernardo Arévalo P. ICLEP. Aguada de Pasajeros. Cienfuegos.
  19. Roberto Quiñonez H. Cubanet. Guantánamo.
  20. Alberto M. Castelló. Cubanet. Puerto Padre. Las Tunas.

Lo que quieren las mujeres

Patricia Jaramillo, autora del libro “¿Qué carajo quieren ellas?”, Foto: Luis Felipe Rojas.

Patricia Jaramillo, autora del libro “¿Qué carajo quieren ellas?”, Foto: Luis Felipe Rojas.

Patricia Jaramillo es una colombiana a la que su aplomo le sirvió para escribir ¿Qué carajo quieren ellas? una producción independiente, que no es un manual sino un ‘código de la mujer’, como lo subtitula en ese texto que me regaló hace unos meses.

Se trata de una escritora enérgica y desenfadada, que elaborado el libro para que los hombres entendamos de una vez y por todas qué es lo que quieren ellas. Son los tiempos de los best sellers y no todas las obras transitan el mismo camino, ni a la misma velocidad, pero este promete llegar a ser un super ventas, viniendo de una escritora ‘indie’.

En este ensayo se habla de mujeres lindas y burlonas, heroicas y medio tontas. Son mujeres manipuladoras e inteligentes, escrutadoras del pensamiento masculino: reinas que terminan haciéndose con todo el territorio que alguna vez pretendimos, y tontamente ostentamos los hombres.

En sus páginas hay consejos para enfrentar las separaciones dolorosas, los divorcios definitivos y las roñas que surgen del aburrimiento entre las parejas que traspasan el umbral de la costumbre. “Entender los códigos femeninos puede llegar a ser una tarea casi imposible de lograr, y esto se debe a que los hombres no han aprendido a descifrarlos”, asegura la autora.

En la pasada Feria del Libro de Miami me tropecé con Patricia Jaramillo, estaba al resistero del sol junto a una carpa donde sus amigas escritoras también vendían los libros que estrenaban. Patricia se mete en medio de la calle, hace preguntas a la gente, los invita al toldo de metro y medio que exhibe la portada de su obra y algunos compran y los más intentan descifrar ese enigma: ¿Qué carajo quieren ellas?

La siguiente es una de las tantas joyitas que contiene el libro:

“¿Por qué tu mujer no quiere tener sexo (contigo)? ¿Cuáles son las excusas que usan las mujeres para decir no? ¿Qué carajo quieren?”

-Estoy viendo un programa en la televisión.

-Estoy sucia y/o sudada.

-Estoy exhausta.

-Estoy intentando ver la película.

-He bebido y/o he comido demasiado.

-Mañana debo levantarme temprano.

-Estoy enferma.

Tengo el periodo, etc.

La verdad detrás de todas estas excusas:

¡Ella está enojada! Seguramente es esta la razón más frecuente por la que una mujer se negará a tener sexo. Si hay un área de las relaciones en la que las mujeres piensan que tienen el control, seguramente es en la intimidad. El negarse lo hace para mostrarte quién manda en la cama y castigarte por su enojo. Ella también podrían estar evitando el sexo contigo, porque no lo está disfrutando.”

La verdad es que siempre son un enigma, las mujeres son un túnel oscuro que hay que pasar despacio, ganarlo a fuerza de paciencia, solo así lo salvaremos y daremos con el acertijo: “¿Qué carajo quieren ellas?”.

Patricia Jaramillo quiere ayudarnos a entenderlo y promete una nueva entrega: ¿Qué carajo quieren ellos?

carajo

 

 

Narcos, novela y dolor

Se llama Élmer Mendoza , nació en 1949 y es un autor que se ha tomado bien en serio salvar la narrativa escrita en Español del foso de la inmundicia. Hay que agradecer esta novela que está contada por un mejicano adolescente, de esos a los que les falta de todo y les sobra ingenuidad, ingenio y miedo. El misterio de la orquídea Calavera (Tusquest, 2014) está escrita para demostrar que un país se puede contar desde el miedo, si esos sollozos te llevan a la esperanza.

Así lo pensó Mendoza y así lo vive El Capi, una especie de chico atolondrado que tiene la cotidiana misión (en algunas partes de este continente) de rescatar a su padre de un secuestro urdido por los hombres malos del narcotráfico. La cita es en Xilitla, San Luis de Potosí, un hotel, un teléfono sin cobertura un abuelo que llama a cada segundo para decirle que es un inepto y una chica. Una mujer hermosa que no falta en ninguna batalla. De ahí al final solo hay trescientas páginas, unos diálogos desgranados como el arroz y la esperanza de que El Capi acabe burlando a los bandidos porque ni loco los va a entregar a la poli. Culiacán, desde donde lo llaman varias veces los plagiadores, suele ser ese lugar peligroso que se describe en los periódicos.

La novela de Mendoza se parece a los poemas épicos, porque al final son la misma cosa. Mientras El Capi recuesta el cuerpo en el camastro del hotel, se sirve del libro El misterio de la orquídea Calavera. Un libro dentro de un libro, donde se va a extasiar con Edward James, al único que se le ocurriría hacer un parque de proporciones y entramado súper mágicos en medio de la selva mexicana. Ese es el otro viaje que emprende El Capi y le ayuda a enfrentar los escollos, la valla grande de los cuatro millones de dólares que le exigen los narcos por la devolución de su padre.

………..

En esta habitación está el abuelo del Capi para darle las primeras órdenes. La conversación ocurre delante del tío, el otro hermano del secuestrado:

“Bukowski propone que busques a Romeo Torres, es su amigo y te servirá de guía.

¿Quién es Bukowski?

Un buen amigo.

¿Le contó?

No, preguntó por qué quería ir allí, le respondí que por hongos. Entonces me recomendó a Torres.

¿Hongos?

Es una clase de drogas, no te hagas el que no sabe.

¿Me manda con un vendedor de drogas?

El viejo hace un gesto horrible, regresa al despacho de papá y da un portazo. Mi tío aguanta la risa. Quizás algunos viciosos no tengan toda la culpa.”

Lo otro será rescatar a Diana del malentendido y de los deseos de los otros muchachos del barrio. Y “ser un hombre, güey. Porque una novela es para que también pasen cosas terribles, como en El amante de Janis Joplin.

De eso se encarga Élmer Mendoza.

Elisa Tabakman: La edición, la cerámica y la vida

Sus amigos le decimos Elisa, así de sencillo. Es una escritora, editora y ceramista argentina que se involucró de tal manera en el caso del escritor cubano Ángel Santiesteban que terminó rediseñando el blog Los hijos que nadie quiso, escribió a Amnistía Internacional lo mismo que a las oficinas de Reporteros Sin Fronteras: todo con tal que visualizaran las irregularidades en un proceso varias veces desmontado a fuerza de razones, pero que llevó a Santiesteban a la cárcel a inicios de 2013.

Entre esa fecha y su liberación en 2015 -a la par que posteaba la cartas y artículos del novelista cubano en “Los hijos…”-, Elisa Tabakman iba cociendo a fuego lento animales y bichos raros y bonitos junto a pedazos de cristal y alambres. Cuando subía la temperatura del horno salían gatos y peces que hoy celebran la vida.

Esos seres de ojos grandes le enviaban un mensaje de aliento al escritor encarcelado por hablar de frente a Raúl Castro. La conocí por medio del colega Amir Valle y desde entonces voy a su muro de Facebook y a su blog Elisa Tabakman Metal y Piedra. Allí compruebo que los golpes y los calabozos no dejaron en solitario a mi amigo y hermano Ángel Santiesteban.

Háblame de tu formación, ¿cómo llegas a esta mixtura de técnicas?

Soy artista del fuego, todas, o casi todas, las técnicas que trabajo están abarcadas en lo que conocemos como artes del fuego: cerámica, vidrio, herrería, joyería. Todos los materiales implicados pasan por el fuego, porque incluso en mis mosaicos participa el fuego, ya sea en vitromosaicos o en figuras de hierro o plata. Casi te diría que si transitas por el camino del fuego es inevitable involucrarte con todas sus artes y técnicas posibles.

El fuego es mágico, el fuego purifica, el fuego transforma. El fuego es el que convierte a las técnicas en alquimia. Cuando te atrapa el fuego, ya nunca jamás lo puedes abandonar. De hecho, comencé a los 8 años a estudiar cerámica, luego a partir de los 14, largos años de formación en la Escuela Nacional de Cerámica, algunas experiencias en vitrales en aquella época, hasta que hace unos años me acerqué al fuego directo con el soplete haciendo joyería contemporánea, luego retomé el camino de vidrio pero investigando y experimentando en técnicas escultóricas y en la vitrofusión. Y nuevamente se abrazaron las técnicas porque la joyería que confeccionaba con plata y piedras semipreciosas me pidió vidrio…. y eso es lo que trabajo actualmente, paralelamente a las obras que sigo haciendo y exponiendo. La formación de un artista no se acaba jamás, ya sea tomando seminarios de especialización o experimentando, pero es un proceso sin fin.

¿Por qué el motivo central son animales? Qué te mueve a llevarlos hasta la creación artística?

Amo a los animales por sobre todo; no entiendo la vida sin los animales. Ellos son lo mejor que nos pudo pasar e irónicamente, somos lo peor que les puede pasar a ellos. El amor y la comunicación con los animales nos humanizan. De ellos aprendemos a respetar al prójimo, su espacio vital, sus tiempos y necesidades. Pero por sobre todo, de los animales aprendemos que el amor incondicional existe, que la lealtad existe y que una relación auténtica es para toda la vida.

De los animales no podemos esperar maldad, interés ni egoísmo. Nosotros podemos fallarles a los animales porque solemos ser con ellos como somos con nuestros congéneres pero ellos jamás lo harán con nosotros. Y como yo tengo una perspectiva muy idealizada del ser humano, represento los valores que quisiera para nosotros con animales. Hasta de los temas más terribles tengo una visión positiva y optimista, visión que en la vida real se da de bruces con la realidad. Pero el arte pretende expresar sentimientos, ideales, crear conciencia… así que no es que me proponga construir mis mensajes con ellos, simplemente brotan de mí. Y lo siento como un reconocimiento a ellos. Si lo miras con detenimiento, los dramas más horrendos que padece la humanidad, los padecen los animales, ya sea porque los tenemos viviendo con nosotros y también mueren de hambre, en atentados, inundaciones o en balsas o en las guerras… y los que están en sus medios naturales también son víctimas de la crueldad humana, ya sea porque les destruimos su hábitat o porque los cazamos sin piedad.

Los animales son tan maravillosos que a ellos también les debo el haber encontrado mi camino para expresar lo que siento o intento expresar.

El uso del vidrio y el metal te hace volver a los orígenes, máximo cuando tus motivos son figurativos. ¿No te llama el arte conceptual y abstracto, que cada vez se pone “de moda”?

Honestamente, creo que el Arte es abstracto; el arte es siempre una representación, más o menos apegada a la imagen real de lo representado. No hay arte sin abstracción, siempre es una elaboración intelectual y emocional a la vez. En mi caso, el arte “abstracto” no me sirve como lenguaje expresivo, no veo cómo representar el drama de un campo de concentración o el drama de los refugiados, cualesquiera sean ellos, si no es con elementos “figurativos” de alto valor simbólico. Y no se trata solo de cómo uno use ese lenguaje para expresar; creo que es fundamental que obras que tienen un fuerte compromiso social, sean “accesibles” a la lectura de los “espectadores”; si no, podemos hacer “objetos” más o menos bonitos (el gusto es siempre relativo) pero no estaremos haciendo aquello que yo entiendo que es arte. Lo demás, por cierto, siempre respetable, si no permite el diálogo con el espectador y no le moviliza sentimientos, y solo le despierta una apreciación estética, es “arte decorativo”, al que yo le huyo siempre. Me cuesta mucho hacer objetos utilitarios, me cuesta horrores, en ellos vuelco técnica y diseño pero no expresión; por eso sé que ese no es mi camino aunque desde el punto de vista económico, claro que debería optar por ese lado.

Tu obra está a medio camino entre la edición literaria y el activismo por los DDHH. ¿Qué haces para combinar esto?

Llegué al mundo de la edición porque siempre fui una fanática lectora y la devoción por los libros y el culto al “objeto” libro me llevaron a cursar un posgrado de edición y trabajar muchos años en importantísimas editoriales. No hay trabajos más gratos que aquellos que nos permiten disfrutar con lo que hacemos, y ese era mi caso.

La lectura es un disparador fundamental en la creación artística, nada como leer para despertar nuestra imaginación. Lo mismo le pasa a un escritor que jamás puede dejar de leer la obra de otros para enriquecer su propia producción. Lo que en el mundo intelectual se conoce como “intertextualidad”, también existe en el mundo de la plástica; somos producto hasta de la memoria genética de nuestra especie. En cada artista hay un germen de los que pintaron las cuevas de Altamira, de las expresiones artísticas de todos los pueblos del mundo, y más recientemente, de artistas individuales. Todos, a lo largo de la historia tuvimos las mismas necesidades de expresar, de pedir, de agradecer; comenzamos en las paredes de las cuevas, continuamos hoy con infinidad de técnicas y materiales, pero la necesidad humana fue, es y será la misma.

En mi caso, por múltiples razones y experiencias personales, mi necesidad expresiva se decantó por el tema de los derechos humanos, de la dignidad humana. Pero no se redujo a ello sino que se retroalimentó con un fuerte compromiso con ello y eso es lo que llevo años haciendo, no sin dificultades, sacrificios, injusticias e incomprensiones. Pero, consciente de estar en el lado justo de la Historia, he resistido todo, no sin dolor, pero he resistido todo.

Siempre pensé que mi lugar era de privilegio, por estar luchando por los que necesitan ayuda y no ser quién la necesitaba. Así que cada vez que creí quebrarme, pensé en los que me necesitaban, y la conclusión era siempre la misma: si hay quienes soportan lo insoportable y a ellos debo mi compromiso, ¿cómo yo puedo no soportar afrentas, insultos y amenazas? Cada vez que sentía que no podía más, pensaba en la realidad de los que enfrentan prisión, tortura, persecución y falta total de libertad y garantías. Y salía crecida de cada episodio desagradable, y curiosamente, de cada momento de esos, surgieron mis mejores obras.

Me siento privilegiada de poder hacer arte comprometido pero más aún de acompañarlo con un compromiso real con las víctimas de lo que denuncio. Mi única pena es no poder hacer más; estos años de lucha me hicieron también tomar conciencia de lo limitados que somos por más que nuestro empeño sea infinito. Pero como dice el Talmud: “quien salva una vida, salva a la humanidad”. Y ese es el principio rector de mi vida. En el caso de Ángel Santiesteban, también ayudo a que la humanidad siga teniendo a un excelente escritor, que de tan comprometido con su arte, lo pagó con su libertad, y peor aún, pudo pagarlo con su vida. Cuidando a Ángel, cuido a un ser humano y a un gran artista.

La España del silencio dibujada por una joven novelista

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Gabriela Ybarra, escritora española. Foto: ABC.es

La novela “El Comensal” cuenta la historia de Javier de Ybarra, exalcalde de Viscaya, que murió en un secuestro a manos del grupo terrorista ETA en 1977.

Una novela de principiante no tiene por qué ser exclusivamente una novela para principiantes. Así ocurre con la obra de la escritora vasca Gabriela Ybarra, que ha escrito con fluidez envidiable ‘El Comensal’, (Caballo de Troya, 2015).

La novela corre entre las gestiones investigativas de la autora -autobiografía en flash back-, cuando descubre casi por azar que su abuelo, Javier de Ybarra, exalcalde de Viscaya que murió en un secuestro a manos del grupo terrorista ETA en 1977. La muerte y el culto al encubrimiento de la muerte llevó a su familia a esconderle a la “niña” el horror de la muerte, el misterio de un crimen.

Gabriela, que no se nombra a sí misma en todo el relato, termina ‘googleando’ el nombre de su abuelo y comienzan a aparecer todas las lindezas del periodismo y los ripios y opiniones que surgen de la opinión pública. Ese rompecabezas es el que ella debe armar para llegar finalmente al ancón, donde un comando le disparó finalmente a su abuelo.

En una entrevista para el diario madrileño ABC relató sobre el móvil de la novela: “Yo vivía el asesinato de mi abuelo como una especie de ficción. Mi padre estaba amenazado y llegaron a enviarnos un paquete bomba, pero no era una cosa con la que tuviese un enfrentamiento directo. Asumir que el peligro que viví era real… Sentí miedo, todo el miedo que tenía acumulado salió de golpe. Le puse cara al peligro, investigué dónde vivían y cuando vi sus caras me impresionó mucho reconocerles como humanos”.

Contado así pareciera un remanente, un hilo directo con los cuentos de Andersen, pero en el momento en que ella descarga su batería de preguntas sobre el silencio familiar, sobre la pena de España por callarse la boca en ocasiones, la trama debe volverse a la crueldad del cáncer. Su madre es diagnosticada con la enfermedad y ya nada debe ni puede esperar, quedan solo semanas para que su cuerpo se desvanezca en el sangramiento final, en la pérdida del aliento que la sostiene, y ese parece ser el recurso para terminar de contar la historia de un hombre –su abuelo-, y ¿por qué no?, su propia historia.

La sencillez conque está contada esta novela es acaso el recurso mejor empleado, desde el mismo momento en que la alegoría a un país que se desangra y una madre que ya no trata de agarrarse a la vida, transcurre un centenar de páginas.

Las mudas espaciales bien cosidas y mejor disfrazadas son las que se agradecen aquí. ‘El Comensal’ es una carrera buscando el hecho desesperado y cruel de una muerte provocada, para dar de bruces con una muerte que no se había anunciado, la de la madre, y la que debe enfrentar.

Ya le ha pasado al cuento como género, las camisas de fuerza que lo han presentado como un caballero de salón por tanto tiempo, están deshilachadas. La novela vive igualmente su era de entrar y salir de las zonas de la ficción a la realidad sin que se le noten las costuras. Gabriela Ybarra está ayudando a la novela contemporánea a presentar estas credenciales como un sello definitivo.

El simbolismo del crecimiento natural, de la pérdida de la inocencia con el sacudón de la despedida final se convierte aquí en la mejor herramienta de Ybarra para demostrarnos que se puede narrar, y bien, sin las pretensiones ni las poses escriturales que han alejado al lector del encanto de contar bien una historia.

Gabriela Ybarra, Bilbao, 1983, es especialista en redes sociales y análisis de mercado. Reside en Madrid.

Este artículo fue tomado del portal Martí Noticias.

Un ‘Tiburón’ que lanza a 90 millas

1

Robert Tourón. Foto: Luis F. Rojas.

Robert M. Tourón es un muchacho de 17 años de edad, hijo de cubanos, nacido y criado en Miami, y la estatura necesaria para empezar a asombrar al mundo: hace lanzamientos de más de 90 millas capaces de hacer esquivar el cuerpo al más pintado de los bateadores actuales.

Este domingo me fui a un partido de la Liga Nica de Beisbol, y en un encuentro entre los equipos Habana e Industriales que se celebró en el field 3 de Tamiami Park lo vi lanzar sus endemoniados disparos.

Lo mejor de este muchacho -apodado El Tiburón- que en agosto cumplió los 17 es que mueve la bola, sabe amenazar con un par de impactos pegados o casi en la esquina del plato para aparecerse con una recta al medio que electriza y deja pasmado a su contrario.

Este domingo 29 de noviembre propinó ocho ponches a sus contrarios en cuatro entradas y bastó para las bromas, los elogios y un par de salidas en falso por parte de quienes no entienden que no hay remedio cuando de dominio natural se trata.

Ganó un Habana que se vistió de lujo. ¡Aprovechen!: en un par de años este chico será firmado en grande, así lo demuestran sus resultados en los ‘tryout’ a los que va frecuentemente.

3

Robert Tourón. Foto: Luis F. Rojas.

Revisando el sitio digital Perfect Game -que recoge la labor de los prospectos beisboleros en Estados Unidos- uno se entera que ha lanzado sobre las 93 millas, tiene un excelente servicio desde los jardines hasta el home plate y es reclamado y elogiado por quienes lo han visto en las distintas muestras en toda la unión.

Aquí lo tienen, disfrútenlo hoy, para que les sea más cercano mañana, cuando termine el high school:

Perfect Game Note: Ht/Wt: 6-2, 175 lbs. Bats/Throws: R/R. HS: Gulliver Schools | Graduates in 2017. Hometown: Miami, FL. USA. Summer Team: Marucci. Fall Team: Gulliver.

Up to 90 mph at National Underclass Main Event Showcase, 92 at PG Junior National Up to 90 mph at National Underclass Main Event Showcase, 92 at PG Junior National Up to 90 mph at National Underclass Main Event Showcase, 92 at PG Junior National. 2

Robert Tourón. Foto: Luis F. Rojas.

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