Máquina para que no se vayan las palabras

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Leer poesía es una lidia de toros, no tengo dudas.

La noche del 26 de junio hice mi primera lectura pública del poemario “Máquina para borrar humanidades“, Eriginal Books, 2015. El espacio La esquina de las palabras, que el poeta Joaquín Gálvez ha labrado con paciencia de seis años en un recodo de Coral Gables, me recibió junto a mi familia y amigos.

Leí frente a Ángel Cuadra, un hombre que estuvo varios años en prisión por ser consecuente con los poemas que escribió un día y molestó a sus verdugos de verdeolivo. Estaban escuchando escritores como José Abreu Felipe, Juan Carlos Valls, Armando de Armas, Janisette Rivero, el escritor y editor Armando Añel y la editora Marlene Monleón con el analista político Juan Antonio Blanco, que conforman un excelente abanico de los modos de entender la literatura y el periodismo. Tirarme al ruedo, escuchar las palabras de presentación y las valoraciones del poeta Denis Fortún, y luego el paso acompasado de los aplausos fue otra manera de atravesar el Jordán.

“Máquina…” empieza ahora su viaje definitivo, veré hasta donde me llega el aliento.

Miami ha sido más que generosa conmigo, lo que me prohibieron a solo 90 millas de aquí unos funcionarios que se creen dueños de las palabras y las frases, me lo ha devuelto esta ciudad a la que putean sin razón todos los días.

El primer texto que leí anoche está dedicado a mi hermano el escritor Ángel Santiesteban-Prats, hoy en prisión bajo una mancuerna jurídica que no se atreve a declarar que lo encierran por motivos políticos. Espero que esas energías le hayan llegado hasta el jaulón en que lo tienen en la Unidad de Guardafronteras del poblado Jaimanitas, en La Habana.

Un abrazo, para el Ángel. Mis agradecimientos a todos los que me acompañaron en esta aventura que no más comienza.

Gracias.

El aguijón y la huella

Para mi amigo, el escritor Ángel Santiesteban Prats, todas las noches,

todos los días que te han robado en esa inmunda cárcel.

No estoy pasando esa banda de metal

por un impulso vano

me empuja la jauría de palabras

de donde vengo sin garganta

sin el ardor de ser yo mismo en el jaulón

-jardín que se resiste a recibirme.

En el espanto del pie sobre la raya

tengo el aviso del barrote

y el mejunje de los miedos

-un elixir a probar.

En la boca del caño está mi sombra

allí me asomo

-medicaciones que me esperan.

En el caño está mi nombre

o la medida de mi pierna

-la astilla que ha sobrado.

Yo no paso la banda que separa

y nos separa

el aro de metal se adormece en mi cabeza

en mi cintura hilo de acero para atar a un monstruo.

Pongo el pie en la marca de metal

y he llamado a los cuervos circulantes.

Mi sangre los pondrá a libar.

“No hay otra patria que no sea la poesía”

Luis felipe Rojas. Foto: E. Aguado.

                                                                                        Luis Felipe Rojas. Foto: E. Aguado.

Quiero agradecer a mi amigo y excelente escritor Amir Valle, por esta entrevista para su revista  Otro lunes y por el empujón para que conozcan del libro que acabo de publicar y se presentará en muy breve tiempo en Miami.

Máquina para borrar humanidades es, después de Para dar de comer al perro de pelea, tu segundo libro desde que saliste al exilio. Aunque algunos suelen pensar que los libros de poesía son simplemente una reunión de poesías escritas en el paso del tiempo, quienes escribimos sabemos que entre un libro y otro hay siempre hilos secretos, senderos que se unen o bifurcan para diferenciarlos. ¿Qué diferencia entonces a Máquina… de Para dar de comer…?

Yo creo, sin ninguna duda, en el tiempo. Lo que hay entre un pasaje y otro es el tiempo y esa manera en que se han modificado los dos poetas. El que vino como un animal asustado, huyendo del horror, la exclusión y la asfixia, y el otro, el que puso la cabeza a reposar por un instante y vio a sus hijos dormir la mañana, el que ya no espera la patada en el trasero –por muchos sobresaltos que signifique vivir en un país desarrollado.

La poesía que fue exprimida en Máquina… es el destilado final de casi tres años limpiando cada verso. Por lo general escribo de un tirón, pero tardo entre tres o diez años para publicar. Me sigo sintiendo ese cirquero que tiene el público delante, y ahora me toca hacer que no cierren la boca de tanto asombro, que no se paren de los asientos y me pidan una o dos piruetas más. No hay manera de hacer poesía si no lo hago a la manera de Homero, si no me creo que en cada poema me esperan los aldeanos para que les cuente las historias de los pueblos vecinos, o como ya te dije antes: como un tragaespadas y dejar lívidos a los espectadores ante cada salto mortal

Quien siga hoy tu trayectoria creerá que sólo escribes poesía. Pero yo, que te conocí primero como narrador y sólo después como poeta, te pregunto: ¿has dejado de escribir cuentos?, ¿tendremos alguna vez la oportunidad de recordar al excelente cuentista que fuiste allá en Cuba?

Ya están en una gaveta a punto de dejar manosearse, mis cuentos. Una decena, a lo mejor. La narrativa me consume demasiado, para mí es más cerebral que la poesía, y como sabrás, soy un tipo más díscolo que centrado. Tengo que meterme desnudo en ese libro de cuentos, y en las historias que ya he vuelto a apuntar, pero tengo que andar con una piel distinta para cada género. También me mira con desprecio una novela que inicié hace años y sé que cuando hablamos me dice algo similar a lo que se le dice a un mal padre. El libro se llama “Las negras escriben cartas de amor”. Está casi listo, mi querido Amir.

Miami, aunque muchas la sigan viendo como “el estercolero de la cubanidad”, como un “páramo cultural”, para sólo citar dos de la etiquetas que se ha ganado, va convirtiéndose en un escenario cultural de indiscutible referencia para quien quiera establecer un análisis serio sobre la cultura cubana. Alejándonos de los típicos tópicos que impone la política, me gustaría que nos dieras un paseo personal por esa Miami íntima y pública que desde el punto de vista cultural ha encontrado el creador que eres.

Me desternillo de la risa ante las etiquetas vulgares que han venido más desde el Departamento Ideológico del Partido Comunista de Cuba que de los propios visitantes. Mira, Miami está lleno de cafecitos a la antigua, donde saludas, y te sientas a sorber despacio y puedes estar toda la mañana. Tiene una decena de galerías de arte muy movidas y lo más contemporáneas que yo mismo les pueda exigir. Hablo por el autodidacta que soy, no por mis amigos académicos, ex compañeros de la universidad: puedo perderme un día en una de las bibliotecas públicas del condado y estar todo el día sin que me cueste un centavo, y encima me pueden hasta dar un café como cortesía. Wynwood, en el Art Distritc, se ha convertido en la meca del grafitis y el arte de la espontaneidad, un lugar donde combinas la vista con el sabor de una cerveza artesanal en una paz que ya quisiera Alaska.

En el ambiente literario hay personas más refinadas y “curtas” y “apreparadas” que reniegan el roce con los demás. Pero desde tener a excelentes poetas como Ángel Cuadra y Jorge Valls, de la vieja guardia, y lo mejor del género en habla hispana, puedes hallarte, como lo hice yo, con una de las voces jóvenes más interesantes como lo es Tinito Díaz, un tipo al que hay que seguir de cerca por la fuerza poética que tiene. Hay proyectos literarios que no cierran sus muestras, sus peñas (para tirios y troyanos), hay una feria del libro –con asombrosas exclusiones-, y hay un festival de literatura que ha unido ese remanente excluido.

Me gusta la tranquilidad del festival de cine de Miami, y el alboroto y la profusión que tiene Art Bassel. El microteatro de Miami, esas obras que son puestas dentro de contenedores, me enamoró para siempre.

Aviso: dile a los envidiosos que se alejen de Miami, pueden morir de un infarto, ¡jajajaja!

La prueba de que Miami se ha convertido en un punto de referencia universal para la Cultura Cubana (así, con mayúsculas) es que el régimen, parece que viendo en ella un peligro de perder el control sobre ese ámbito esencial que es la cultura, ha decidido conquistarla. ¿Cómo ves todos esos asuntos tan polémicos hoy del intercambio cultural, la publicación en la isla de autores del exilio… en fin, esos afueras y adentros que no terminan de unirse?

El final de tu pregunta es el interesante. Me gusta eso, y es que no tienen que unirse, nunca lo han estado. La polémica hoy es por el que goza de los privilegios del régimen castrista y viene a gozar de las bondades de la libertad de expresión, del que calla en Cuba ante la mala suerte de sus colegas y viene a sentir la palmadita del vecino, y deja a aquellos en la meta de salida. Pero no hay esa comunión nunca ni la ha habido. Las puñaladas en la UNEAC se trasladaron a las puñaladas entre el que está en Barcelona y París, así de simple. Los de esa orilla que hoy me queda más cerca que nunca, esperan mi abrazo y se lo he extendido cada minuto de este corto exilio, ellos pueden dar fe de mi activismo por tipos en desgracia como el condenado a 18 años Jorge Olivera Castillo y mi hermano Ángel Santiesteban.

Y además, ahí sí soy un poco pesimista, pero creo que podemos convivir por separado sin extrañarnos. No extraño por nada del mundo los eventos literarios a los que me invitaban y eran inaugurados por un funcionario del Partido que no se había leído ni el Granma de ese día. ¿Cómo voy a extrañar a funcionarios como Alexis Triana, Alpidio Alonso o Iroel Sánchez pidiéndome quitar aquel verso o detener la impresión de tal revista o la inclusión de un cuento mío en tal antología –dizque para salvar la patria- y luego vendiéndose como escritores y participando de las ferias del libro de países que invitaban a los escritores e iban ellos como funcionarios?

Lo que viene de la cultura esclava es un amago, no una amenaza. Hablar alto y fuerte y mirando a los ojos ha pasado de moda, y puedes ser tomado como un gritón, pero a mí qué rayos me importa ya.

Cuando no utilizan el silencio sobre cuestiones esenciales, el discurso del odio, la división y el ninguneo (“la Cultura Cubana está sólo en Cuba”, “no se hace una genuina literatura cubana fuera de la isla”, “hay que estar en Cuba para poder escribir sobre Cuba en cubano”) suele ser la tónica de los mensajes que llegan desde algunos colegas en la isla. Sin embargo, he visto que miras con los ojos de la nostalgia, del respeto y el cariño no sólo a muchos que piensan (o se manifiestan) distinto a ti políticamente, sino incluso a otros maestros sobre los que cae la duda de ser marionetas, consentidores o ejecutores directos de la represión. ¿Cómo es tu relación con esos escritores con quienes, una vez, te codeaste en Cuba hasta que decidiste decir lo que pensabas sobre el gobierno?

Compadre, yo respeto el gremio, solo por serlo. Mis colegas en la isla saben cómo pienso y mi nivel de tolerancia, ha sido puesto a prueba de balas. Soy amigo de muchos de ellos desde Oriente hasta La Habana. Me escriben, les respondo, intercambiamos criterios literarios, e incluso con los que se atreven, cuestiones políticas.

El que haya decidido quedarse de ese lado del barracón: felicidades, yo soy un apalencado y no me los puedo echar de enemigos, ellos saben que no lo soy. Leo bastante de lo que se escribe y se hace en Cuba. Voy  a lecturas y presentaciones de libros de quienes también publican en la isla y reciben a funcionarios de la UNEAC en Miami, pero no soy yo el que les va a poner la sordina en la oreja.

Ahora, ellos saben que soy crítico con esa socarronería, que seré siempre un impertinente contra esas cosas, lo que nos relaciona es que algunos aceptan que yo tengo derecho a decir lo que creo mi verdad. Sobre el reduccionismo de pensar en que solo lo que se crea allá “dentro” es lo verdadero, eso es demasiado trasnochado para dedicarle una sola frase.

También, al igual que sucedía en Cuba, el exilio cubano en Estados Unidos (y esencialmente en Miami), sin que le importe el mercado, sigue concediéndole a la poesía el valor que siempre ha tenido para los escritores cubanos. En tu caso personal han sido dos editoriales, NeoClub primero y ahora Eriginal Books, quienes han apostado por, cito, “ese ruinoso género que es la poesía” (según otro loco creyente del género: el español Chus Visor). La poesía, el exilio, el valor comercial enfrentado al valor espiritual… ¿cómo ha sido ese entorno en tu caso?

No hay otra patria que no sea la poesía, para decirlo en el lenguaje de los que vamos con el cuchillo en la boca defendiendo al rey de los géneros literarios. ¿Por qué tú crees que un régimen que ha derramado tanta sangre como el castrista metió preso a un tipo tan angelical y efectivo –literariamente- como Jorge Valls? ¿Puede haber mayor crimen que destruir un manuscrito de María Elena Cruz Varela o Reinaldo Arenas? No lo creo. Sigo apostando por la poesía porque exige y da siempre más, y porque paradójicamente ha quedado fuera de los engendros del mercado actual. Miami es un paraíso para la poesía, porque se ha convertido en una tierra de exilios y la pérdida de la tierra que pisaste cuando niño eleva el sufrimiento, pero te da refugio en algo íntimo como la lírica.

Por experiencia sé que el periodismo puede enriquecer al escritor… o destruirle su talento. Todo depende de que se establezca una interrelación que alimente y no una dependencia desigual que aniquile a la parte más débil: el escritor. Quisiera que valoraras que ha cambiado en tu perspectiva de creador el hecho de haber tenido que lanzarte al periodismo independiente en Cuba primero y, ya en el exilio, al trabajo periodístico en ese reconocido conglomerado informativo de radio, televisión y prensa digital que lleva el nombre de nuestro Martí.

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A mí lo que ha hecho es enriquecerme, lo escribí hace poco, cuando Radio Martí cumplió 30 años. Escribir todos los días, ya sea proponiendo el tema para un reportaje, ‘arreglando’ un cable de agencia o editando lo que envían desde Cuba, es para mí una escuela, pero ha sido cumplir un sueño. Yo era un oyente clandestino de Radio Martí, hoy soy el entrevistador de gente tan amable como tú, la artista Tania Bruguera o la anónima mujer, madre de un joven preso político en Guantánamo. Eso al final me ha dado velocidad para la prosa que hago, y tengo bien definidos los tramos que separan la prosa de ficción de los testimonios.

Ahora lo que veo con más claridad es algunos problemas que por estar tan cerca me parecían inmensos o fuera de foco, tomar distancia me ha servido para ser más justo en mis juicios.

Me resulta curioso también que luego de una participación activa en la blogósfera cubana hayas trasladado tu accionar a ese fenómeno que es Facebook. ¿Cómo han influido las tecnologías en tu vida personal y profesional?

Facebook es más democrático. Aunque sigo con la bitácora Cruzar las alambradas, mi cuenta de Facebook es más activa, y rápida, me retroalimenta y puedo intercambiar con los lectores en un santiamén. Aquí sigo con mis reglas de privacidad, con la ética de comprobar todo varias veces y cruzar la información entre las distintas fuentes. Hay de todo, como la mala literatura o el cine o televisión, si te entretienes te vas tras la m…

Por otra parte me ha permitido compartir lo que escribo cada día, al instante de haberlo publicado, sin el permiso de nadie para llevarlo al público que yo determino en esa red social.

Nuestro común amigo, el escritor Ángel Santiesteban, en cierta ocasión me dijo que eras “un guajiro sentimental”, y otro querido amigo, el también escritor Rafael Vilches, contándome todo lo que habías tenido que sufrir en Cuba por parte de colegas que te viraron la espalda, me escribió hace un tiempo que era más difícil de comprender ese rechazo porque eras “más corazón que cuerpo”. Todo esto es a propósito para preguntar: ¿poesía y amigos?, ¿poesía y familia: Exilda, tus hijos?, ¿poesía y tu Cuba más íntima?… ¿en qué sentidos crees que se conecten?

Se conectan todos, a veces no sé distinguir si he sufrido más por lo infeliz que son quienes creen que se salvaron dándome la espalda, o estas tres personitas que creo haber salvado del horror y tengo ahora conmigo. Yo soy uno de esos seres privilegiados que entendió que los amigos verdaderos y la familia son la patria. Que Cuba puede ser una mesa compartida entre pocos –porque los otros no se atreven a estar.

La poesía que hago, siempre se conecta con ese sentimiento que tengo hacia los demás: mi mujer, mis hijos y mis amigos. Eso es Cuba, y creo que me sobra para ser feliz.

Máquina para borrar humanidades no será nunca el último libro, me queda claro. ¿En qué nuevo proyecto literario andas ahora?

He compilado los textos de Cruzar las alambradas para darle la oportunidad a los cubanos de la isla que no tienen la posibilidad de leerme en Internet, reuní cuarenta de ellos y me serví de las traducciones que hicieron amigos voluntarios en cinco años de llevar este blog.

Entrevisté a escritores cubanos y a activistas de Derechos Humanos que viven en ese allá donde queda nuestra isla y de eso va otro libro también. Te conté del libro de cuentos y escribo algunas noches un libro de poesías que están hecha a base de preguntas, pero tardaré unos años en publicar, ese es el ritmo que lleva cada texto, cada documento que hago.

Máquina para borrar humanidades, (Eriginal Books, 2015) será prensetado el viernes 26 de junio en la tertulia “La esquina de las palabras”, que conduce el poeta Joaquín Gálvez y se realiza en Café Demetrio. 00 Alhambra Circle, Coral Gables, Miami.

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Me salva la poesía

11297910_10207237454401642_2045090992_n Una vez más publico un poemario mío en libertad, “Máquina para borrar humanidades” (EriginalBooks, 2015) es mi confirmación de que la poesía lleva las riendas de mi vida.

Soy contrario a creer que la poesía “es la cenicienta” de los géneros literarios. La poesía es el acto que deja sin respiración al público, el vehículo que sostiene el espectáculo milenario de las letras, y está fuera de toda lógica del mercado contemporáneo. Me sigo creyendo un aeda, un griot al que la tribu espera para saber las noticias del lado allá del río.

Hoy siento la alegría de compartir con ustedes mi sexto libro de poesía, mi segundo en tierras de libertad luego que las manos generosas de Armando Añel e Idabel Rosales me abrieran las puertas en 2013 con “Para dar de comer al perro de pelea” en Neo Club Ediciones. En esta ocasión voy de la mano del excelente ilustrador Nilo Julián González Preval, con una magia que hace tiempo no presenciaba, ya podrán comprobarlo a medida en que caminen dentro del libro. Nilo ilustró aquel primer número de la revista Bifronte en 2005: Gracias una vez más, mi hermano!

Es la primera vez que trabajo junto a Marlene Moleón y Eriginal Books, y no puedo menos que agradecerle cada consejo en este camino que hoy recién comenzamos. La sugerencia para que Ernesto Valdes maquetara el libro fue primordial. Gracias a los dos.

Luis Felipe Rojas Rosabal, San Germán, Holguín, 1971. Tiene publicados los poemarios Secretos del Monje Louis, (Ediciones Holguín, 2001) Animal de alcantarilla, (Ácana, 2005), Cantos del malvivir, (Loynaz, 2005), Anverso de la bestia amada, (Abril, 2006) y Para dar de comer al perro de pelea (NeoClub, 2013). Por su acción contestataria fue censurado y repudiado por las autoridades de su país, donde ejerció como periodista independiente. Es autor del blog Cruzar las alambradas, trabaja para Martí Noticias.  

Del ilustrador: Nilo Julián González Preval. La Habana, 1967. Dibujante. Poeta. Pintor. Actuante de intervenciones públicas. (12) exposiciones personales, (36) exposiciones colectivas, (4) premios individuales y varios colectivos, más de (200) ilustraciones nacionales e internacionales publicadas. Fotógrafo. Artesano. Escultor. Ha realizado más de (20) lecturas personales de cuentos y poesía, sus poemas se han publicado en revistas y periódicos de Cuba y el mundo. Director de arte y actuante en acciones del grupo OMNI. Promotor cultural en su comunidad. Director del proyecto de intervención socio comunitaria Galería Comunitaria. Es integrante-fundador del grupo OMNI-Zona Franca, con los cuales ha realizado más de (200) performances y acciones de intervención pública, colectiva e individual.

El viernes 26 de junio los espero en la Tertulia La esquina de las palabras, esa especie de cueva literaria que ha armado el poeta Joaquín Galvez para los amantes de las artes.  La cita es en el Café Demetrio, 300 Alhambra Cir, Coral Gables, MIami. FL 33134.  La presentación será a las 7:00 pm.

Hay un grafitero cubano, preso por dos puercos que se llaman “Fidel” y “Raúl”

sexto rebelde

Grafitis de El Sexto, que simula a un comandante rebelde muy conocido por los cubanos.

Se llama Danilo Maldonado, pero en Cuba todos lo conocen como “El Sexto”. Cuando aún estaban presos los cinco espías en Estados Unidos, Maldonado decía que él era “El Sexto” ‘héroe’ y empezó a garabatear con su pote de spray los muros habaneros. La acción también venía a tono con la celebración del 6to Congreso del Partido Comunista de Cuba (PCC).

El 25 de diciembre de 2014 Maldonado fue detenido y desde entonces está preso en la horrorosa cárcel Valle Grande. Ese día quería soltar dos puercos en el Parque Central de La Habana: ambos tenían pintados los nombres de “Fidel” y “Raúl”, eso bastó para que lo encarcelaran. La solidaridad con este grafitero y artista independiente no ha cesado, muchas voces se levantan por su libertad.

Pincha aquí para que veas la FOTOGALERIA que nos montado en Martínoticias.

sexto posta policia

Grafitis de El Sexto, cercano a una posta policial.

Una muñeca abandonada… a las puertas de Miami

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Historia de una muñeca abandonada, Teatro Pálpito. Fotos LFRojas.

Artefactus Teatro ha tenido a bien recibir en su sede del suroeste de Miami a Ariel Bouza y su equipo, el lujo de este abril es que traen desde La Habana Historia de una muñeca abandonada, una versión libérrima de Norge Espinosa sobre el texto del dramaturgo español Alfonso Sastre.

Me fui bien al sur de Miami, a ver por segunda vez en mi vida esta Muñeca… -ya lo había hecho en Camagüey una vez- y al parecer han usado un pulimento especial para conservar la gracia con que Paquita y Lolita juguetean con la ambición, el amor, la envidia y la piedad en una armazón teatral que pone la actuación por encima de las falacias que tan a menudo vemos en los tiempos que corren.

Ariel Bouza (Teatro Pálpito, La Habana) dirige sus acciones entre el drama, la risa y la reflexión para llevar a los espectadores a situaciones en que deben decidir por héroes y anti-héroes, pero no se puede estar en el medio. Esta pieza que Bouza lleva a escena desde 1999, tiene el incentivo de la ambivalencia: puede ser vista y gozada lo mismo por niños que por adultos. La versión de Sastre: clásica, hierática, bien plantada en la historia del Teatro moderno, se rejuvenece con la puesta de Buza y el empuje de Pálpito.

Gleris Garcés (Lolita) se lleva los aplausos. No por ser un jovencísimo actor carece de maestría. El manejo de los atuendos y muñecos, la conversión de las voces y la proyección que pone en los tonos para llegar al último asiento le granjean la simpatía de los espectadores desde el momento mismo en que sale a escena.

Con la versión del crítico, dramaturgo y poeta cubano Norge Espinosa sucede algo sorprendente, pues nos llega de la mano probada de Sastre, que a su vez viene tamizado por la sombra de El círculo de tiza caucasiano, la conocida obra de Brecht. El resultado sale ileso entre esos dos excelentes escritores que fueron referentes obligados de la dramaturgia del siglo XX.

Ambos actores, Bouza y Garcés, lucen el esplendor de las palabras que no van al vacío, el teatro siempre ayuda a la gente e Historia de una muñeca abandonada  salva a los espectadores. Esta mañana del sábado 4 sólo éramos cinco personas en el público, invitados a jugar y a disfrutar de unos artistas que se lucen por la dignidad en la actuación. Los vi como si actuaran a teatro lleno, en un juicio final  -que lo fue- porque cada puesta es un juicio en que le va la vida a los implicados en este sueño: desde la señora que barre las lunetas hasta el director, que encabeza la lista en los promocionales.

Los invito a que lleguen hasta Artefactus Teatro, la sede donde Teatro Pálpito está celebrando la fiesta de las palabras y los gestos. Es en el 12302 SW 133 Ct en Miami.

Historia de una muñeca abandonada, Teatro Pálpito. Fotos LFRojas.

                                                Historia de una muñeca abandonada, Teatro Pálpito. Fotos LFRojas.

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Historia de una muñeca abandonada, Teatro Pálpito. Fotos LFRojas.

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Albricias, nuevo poemario

Bifronte/Desing

Bifronte/Desing

Amigos, en un par de semana saldrá a la luz mi poemario Máquina para borrar humanidades (Bifronte, 2015). Se trata de un libro que guardó el sueño de 10 años, desde 2005, cuando las autoridades de mi país me negaban las editoriales, los espacios públicos y la oportunidad de expresarme. Cuba me quiere demasiado para no alumbrarle a cada rato.

En Miami tuve desde el inicio, la ayuda de Armando Añel e Idabell Rosales, que gentilmente me abrieron las puertas para publicar Para de comer al perro de pelea (Neo Club Ediciones, 2013). Hoy la gentileza de Jorge Ignacio Pérez y su esposa, la diseñadora gráfica María García Tudela, me hace sonreír por este logro, un poemario excelentemente diseñado por ella, con sumo cuidado y con un nivel de concentración en “mis pedidos”, que no puedo más que agradecerle.

Finalmente, agradezco a Nilo Julián González Preval su dedicación y apoyo. Desde 2005 cuando Michael Hernández y yo nos atrevimos con la Revista Bifronte, tuvimos las ilustraciones de Nilo y la fiereza de sus trazos, la rebeldía con que Nilo baja el lápiz es de antologías.

Espero les gusten estos versos, esta compilación que he preparado para ustedes:

 

PRESERVAR TU IDENTIDAD

LA EXIGENCIA DE LO QUE CUIDAMOS

Renombras tu armonía

en los animales concéntricos del agua

el trance de la sangre avanza

El número de atar la cuerda es tuyo

Escasa la providencia

el paso es tuyo

Trazos en los círculos del agua

-¿tuyos o de la sangre que te llama?

Un libro, una bitácora, una mujer más allá del interior de Cuba

Bloguera Yoaxis Marcheco. Foto tomada del blog La Rosa Blanca

Bloguera Yoaxis Marcheco. Foto tomada del blog La Rosa Blanca.

Es difícil encontrar libros que vayan en estas dos direcciones: hacia el pasado, y que estén anclados en el presente como una confirmación de que las cuatro verdades que lo sostienen alumbran por sí mismas. Isla interior (Neo Club Ediciones, 2015) es la primera compilación de rabias y amores que Yoaxis Marcheco nos trae, estoy casi seguro, pues en lo porvenir pudiéramos gozar de sus ideas sobre la democracia desde el compartir de los cristianos, o sobre los vaivenes de una iglesia (varias incluso) que han dejado de la mano de Dios la suerte de sus feligreses, o sobre los intríngulis de una sociedad civil a la que la madurez espera hace ya tanto, con los brazos abiertos.

Escribir, como para los egipcios, es siempre reescribir. Por eso mismo pasar de la bitácora digital al papel es volver sobre el mismo dolor de la escritura y ponerse a observar la reacción de los lectores. Siempre volvemos al río heraclitiano: ni nos bañamos nunca en la misma agua ni volvemos a leer el mismo libro. Estos post que acabo de revisar hace una semana no tienen el mismo sabor que en los escasos minutos en que yo entraba, como un perseguido, a un cibercafé y probaba un sorbo de esa bitácora que Yoaxis tejía a base de paciencia desde un Taguayabón con menos nivel de cobertura móvil y tan alejada de cualquier sitio de Internet como lo estaba yo en San Germán. Esa es una característica que me unía a los pocos blogueros que sobrevivieron –si esta palabra es la exacta- más allá de las murallas de La Habana.isla

“El libro está estructurado en zonas temáticas –Cuba cotidiana, Cuba y la represión, Cuba y la religión, Cuba en perspectiva y Reseñas, más un Apéndice– a fin de que los lectores puedan orientarse mejor”. Fue el anuncio de la semana pasada por NCEdiciones que vuelve a enrolarse con los necesitados -¿puedo decir jodidos de la tierra?- en Cuba. A mí me hubiera funcionado el libro sin esas estructuras, pero no soy un editor, yo hubiera puesto los textos como un todo y que el interesado en el tema cubano: tanto los sabihondos como los neófitos se partieran la cabeza, como lo ha hecho la autora de Isla interior, algunas noches –o mañanas- luego de dar de comer a los suyos, enviar las chicas a la escuela, atender a su marido, guardar la cuota de miedo o de valor para los que la hostigan y luego ponerse a escribir… como si viviera en una ciudad conectada al Cable Alba-1. Como si no existieran los perros policías –o los policías perros, sin ofender a los perros- convertidos en vecinos chismosos, en hombres y mujeres que no acaban de madurar y creen que vigilar a una mujer, chivatear a un pastor cristiano, asustar a unas niñas inocentes, tirar excrementos hacia las casas, marcar al que disiente como si un judío en plena cacería hitleriana, maldecir, blasfemar, escupir cuando pasa el que piensa diferente, alardear de bravucones, decir patria y esconder la poca vergüenza, no fueran una vergüenza más grande y castigable. Como Yoaxis Marcheco escribe desde otro mundo, su post’s hablan de este, así son los adelantados. Luego de la limpieza de esta escritura, está la paciencia de una mujer que siente a tejer la historia de dos niñas testigo de Jehová –perseguidas y abucheadas por sus amiguitos- y que hoy son su referente inmediato de valentía, constancia, amor y Fe en una causa que cada quien cree justa o no, pero no hay censura que detenga al que ama: “Las niñas Testigos de Jehová en mi memoria, las que compartieron algunos años de mi edad infantil, las que casi no tenían amiguitos en la cuadra porque eran “atalayitas” como muchos decían, o “atalayas” en la expresión de otros, esas niñas valientes que se enfrentaron a todo un sistema político por defender su creencia, son, en este sentido, un paradigma para mí, como lo son también los muchos cristianos evangélicos que en esos años tenebrosos no apagaron su voz y sostuvieron casi con su vida las iglesias en Cuba. Espero que nunca, mientras viva, salgan de mi memoria esos buenos rostros, que dejaron marcas en la historia de lo que los hombres y mujeres de fe pueden llegar a hacer ante cualquier maquinaria humana de represión, discriminación, segregación y exclusión” (Las atalayas).

Creo que este libro parte de dos necesidades principales, que me aventuro a relacionar. YM cree a pie juntillas que no hay nada más que hacer cuando se trata de la libertad que develársela a los que están ‘ciegos’, y en ese sentido van las crónicas y sus pesares, esos en forma de post, o artículos o como les quieran llamar a estos trozos de belleza que una mujer escribe desde su tierra. YM ha descrito un país y no una ciudad, se ha metido entre los miedos de la gente y no en la algarabía de los que se creen valientes, porque fotografiar y describir a los represores, relatar paso a paso lo que mal comimos en el pesado Periodo Especial es un acto de valentía en sí mismo, es como re-cordar (que quiere decir volver a pasar por el corazón). Creo que la otra razón parte de la premura, y es que Marcheco es celosa con el tiempo, quiere escribir, pero lo hace ahora, quiere defender sus ideas y se apresta a decirlo a los cuatro vientos, como si no bastara saberse señalada, describe y reafirma a través de las palabras la convicción por la que se ha lanzado a la vereda de los inconformes.

Lo interesante de una escritura desde “la opresión”, como dijera Havel, es que al tiempo que entra en los corrillos y pasadizos que le deja la censura, alumbra y fotografía cada palmo de ese túnel. Una citación policial, un registro –o catcheo- personal, una detención –arbitraria siempre-, las amenazas “amenazas, amenazas y más amenazas”, ¿verdad, Yoaxis? Entre los valores que vamos a agradecer de este libro está la de compilar el horror, pero a manera proactiva, para que la historia no se repita, para “que se marque al que no ame”, -porque Martí tiene que estar en todos los potajes, ¿no es así?

YM, su esposo, el pastor, activista de derechos humanos y autor del blog Cubano confesante y yo, nos cruzamos en una tórrida beca conocida como F y 3era, en aquel Vedado de los años ’90 que nos tomaba por “palestinos”, esa variante de gitanos a la cubana, venidos de fuera de una Habana que ya no era de los habaneros hace varias décadas. Nos cruzamos, ¿nos saludamos? ¿Comimos el mismo fish-steack? ¿Vimos a la misma muchacha –Eloína- saltar por el balcón? ¿Miramos el mismo mar por donde se había escapado medio país un año antes? Yo creo que sí, pero lo confirmamos casi 20 años después a unas cuadras de ese mismo lugar en la Ave de los Presidentes. Los esperé en el mismo banco en que me sentaba a leer y descansar de las caminadas entre F y 3era y la Escuela de Letras. Ellos dos cruzaron y nos dimos el mismo abrazo que habíamos guardado para la ocasión. No lo podíamos creer, el mismo sitio, el mismo ciclo, las mismas dudas. Y para colmo ‘descubrimos’ que YM y yo éramos holguineros, eso me confirmó mi sospecha sobre la habilidad de las mujeres para tejer las más bellas historias que se hayan escrito jamás. Nos abrazamos casi por última vez, yo acaba de confirmar el miedo que llevaba dentro y había recibido asilo en Estados Unidos, YM empinaba su blog como una premonición: el que persevera triunfa, y “hete aquí mujer”, con un blog en las autopistas de la información –ya más difíciles de vetar a los cubanos de la isla- y un libro fruto del amor a tu país y tu familia.

Gracias,

LFR, Miami, 26 de marzo de 2014.

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