Ángel Santiesteban: “Soy una mirada social de mi tiempo”

El escritor Angel Santiesteban Prats.

El escritor Angel Santiesteban Prats.

Solo unos días después de Ángel Santiesteban Prats enviar esta entrevista a Martí Noticias, fue llevado intempestivamente al cuartel general de la Seguridad del Estado, Villa Marista, pero ya sus respuestas estaban a salvo. Él también.

El narrador que obtuvo el Premio UNEAC con el conjunto de relatos Sueño de un día de verano (1995), El Premio César Galeano 1999, el Casa de las Américas 2006, con Dichosos los que lloran, luego abrió el blog Los hijos que nadie quiso donde expuso al mundo sus ideas sobre los Derechos Humanos en Cuba y no paró hasta la cárcel. En 2013 ganó el Premio Internacional Franz Kafka de Novelas de Gaveta, convocado en la República Checa con la novela El verano en que Dios dormía y hoy responde estas preguntas desde una celda improvisada en una unidad de Guardafronteras del Ministerio del Interior, en Jaimanitas, La Habana.

¿En qué momento se fundió el Ángel Santiesteban narrador y el personaje?

Podría asegurar que comenzó desde los inicios, a finales de la década de los 80, y es que considero que la necesidad de escribir, comunicarme, trasmitir mis sentimientos, fue una medida de compromiso, precisamente, por el dolor que sentía dentro de mí. Recuerda que mi primer pensamiento literario surgió a los 17 años cuando me encontraba preso en la Fortaleza de la Cabaña, por el “delito” de acompañar hasta la costa a mi familia, con el ánimo de despedirla, como ocurrió, y fueron luego sorprendidos en altamar, por lo que se me acusó de “encubrimiento”, pero el día del juicio, el tribunal consideró, según las leyes vigentes, que ese delito no incurría en mi persona, porque entre padres y hermanos se consideraba lógico. Es decir, me procesaron porque según el fiscal, yo debía haber denunciado a mi familia por abandonar clandestinamente el país, lo que se considera una traición al proceso del régimen totalitario. No obstante permanecí catorce meses en presidio. Por lo que considero que antes de ser un escritor ya era uno de mis personajes, lo que aproveché para compartir mi dolor personal con los personajes que a partir de ese entonces comencé a construir. En cada personaje creado por mí, está mi dolor, o el de mi familia, los amigos, los vecinos. Soy una mirada social de mi tiempo, y ahí está el compromiso conmigo, con mi madre, la historia y mi tiempo, sin importar las consecuencias que esa postura me conlleve.

Sufro con cada palabra que escribo, sangro por cada pasaje que represento. Muero y vivo con mis personajes; pero siempre creo ante todo, a través del arte genuino y sin compromiso.

¿Hasta dónde tus demonios narratológicos se fundieron en tus ánimos sociales?

Juro que no fue una meta, tampoco un compromiso y menos la intención de epatar y llamar la atención, es más creo, que de esa forma no se logra el arte. Mi semilla creativa surgió a partir de la inconformidad y el miedo social. Personas que escondían su animadversión al proceso político y fingían, y fingen, ser simpatizantes con la dictadura, y ese reflejo de mi tiempo me convirtió en una voz, una alternativa, y se representó inconsciente, porque el fundamento de mi visión artística es aquello que me lacera, golpea o preocupa, y luego intento plasmarlo de la mejor manera, según mis herramientas literarias.

Cuando descubro un pensamiento de un pasaje personal o escucho una anécdota sugerente, se dispara un dispositivo en mi interior, y un pálpito diferente me avisa que debo intentarlo, y casi siempre está ligado a una consecuencia social.

Has asumido el sentido trágico de la vida. Como Severo Sarduy, Cabrera Infante o Reinaldo Arenas, has armado una literatura que se vuelve denuncia. ¿Qué procesa o escribe Ángel Santiesteban Prats desde este encierro?

Ante todo, reconocer que en cualquier arista que se me compare con esos tres grandes escritores cubanos –ya para mí es de orgullo, y te agradezco la noble herejía literaria porque siempre asumiré las distancias entre ellos y yo– a quienes respeto por su obra y vida, el sufrimiento que izaron como bandera, a partir de la opción de emigrante, buscando esos “tres tristes tigres”, que fueron ellos, al ser voces discordantes con el sistema político.

Con Angel el 20 de enero 2010 en la habana-cuba

El autor de esta entrevista con Angel Santiesteban, 20 de enero de 2010 en La Habana-Cuba.

Tengo experiencias semejantes con Reinaldo Arenas, en cuanto al presidio y a la marginación cultural que sufrió; pero coincido con ellos tres en la emigración, solo que en sus casos hubieron de desplazarse fuera del archipiélago, en el mío, vivo esas mismas consecuencias pero desde el interior, dentro de la isla; por ello hoy escribo sobre la realidad que me circunda; la injusticia que vivo. Una vez escribí en un post que el último lugar al que debió enviarme la dictadura fue a este; donde he tenido que crecerme como ser humano, artista y disidente. He escrito un libro de cuentos desde el dolor, pero que a mi consideración y la de mis amigos, aún está muy a flor de piel y debo distanciarme de la experiencia para retomarlo y restar una intención política que, inevitablemente, se refleja en ese conjunto de relatos. También escribí una novela extraña, con temática carcelaria, que supongo poder revisar a mi salida. Comencé una novela Premios y castigos, de corte más biográfico.

Mi experiencia de vida es trágica. He vivido un guión trágico que afecta la sociedad, por caprichos políticos de los dictadores. Es conocido que “los escritores nos alimentamos de carroña humana”, y este sistema es muy dado a ensuciarnos con las sangre de sus víctimas.

Tus personajes aparecen transidos de dolor como si no hubiera nada más allá en el horizonte. ¿Dónde surge esta elaboración, esas piezas de cambio en cada relato?

A veces es en una palabra, una imagen, o el reflejo de una angustia. Cuando percibo que alguien sufre, tengo la necesidad de asistirlo. Creo fervientemente en que un escritor si no ayuda a cambiar, a curar esa realidad, al menos tiene el deber de reflejarlo como espejo de su tiempo, en función social, y, a veces, hasta buscamos alternativas de respuesta anémicas para esos sufridos, cuando ven en los personajes, su realidad más inmediata. Tenemos la posibilidad, como algo propio de la propia creación, de sustituir, mejorar, brindar, reemplazar, trocar, los destinos e inventarnos algo mejor. Las variantes pueden ser múltiples, en la medida de la capacidad de talento del escritor y sus necesidades artísticas. Siento que soy el reflejo de mi tiempo y de esa manera intento plasmarlo en mi obra.

Si apelamos a los datos que aportas en El verano en que Dios dormía, tu novela es la reconstrucción de una época. Describir la vida en el mar, de seres que no son precisamente pescadores, la circunstancia exacta en que deciden lanzarse a la vida o la muerte y los desenlaces que se funden con lo que conocemos hoy como “la crisis de los balseros”, nos pone ante una novela histórica ficcionada. ¿Cuáles fueron tus herramientas, la historiografía, la sociología o el cabal conocimiento de estas técnicas narratológicas que ostentas hace tiempo?

Cuando abordo un tema que no he vivido, que ni siquiera se encuentra en libros que se puedan consultar, comienzo un estudio de terreno, en mi caso, según mis temas, con los soldados que participaron en las guerras africanas, los balseros que decidieron regresar desde la Base de Guantánamo, o personajes marginales que sobreviven a través del delito. Siempre hago grabaciones de sus experiencias. En algunos casos tuve que apagar el equipo de grabación, a petición del entrevistado, cuando se comprometían en sus testimonios, y el temor los obligaba a protegerse, al revelar los hechos delicados sobre, por ejemplo, pésimas órdenes de un alto militar en Angola, y por la que se producían víctimas inocentes; o hechos cometidos por ellos mismos y de los que se avergüenzan.

Tengo la necesidad de cuando comienzo un tema saber cada hecho, historia, cultura, el color de la tierra, olores, vegetación, detalles que me ayudan a transportarme y vivir en mi imaginación, recrear, hacer regresar el tiempo y ver, palpar lo que narro.

La mayoría de los personajes de mi novela El verano…, son familia o amigos. Manolo es el esposo de mi hermana menor. Es cierto que estuvo en la conflagración bélica en África, que fue zapador, que se jugó la vida en el Estrecho de la Florida sobre una balsa con otros familiares, y que luego cruzó el campo minado para regresar con su familia en La Habana. En él, ese personaje, hay agregados muchos personajes; entrevisté a cuanto balsero he conocido, cientos de horas en casetes, que era lo que se utilizaba a mediado de los noventa, y en cada uno recogí el dolor que afloraba en sus palabras, gestos y silencios.

Hay un tiempo de “doloroso aprendizaje”, al decir de C.A. Montaner. ¿Por qué tus narraciones están cargadas de víctimas?

Estoy convencido que cada cubano, participante en los procesos políticos, no solo desde 1959, sino desde antes, son víctimas de los caprichos, ambiciones y malas entrañas de esos mandatarios que han arribado al poder de la nación. En lo particular me baso en la experiencia, el sufrimiento de las generaciones desde la de mis padres hasta hoy, y los considero víctimas directas del régimen. No solo las de aquellos que se opusieron, también agrego a los que fueron engañados, los que como mi tío Pepe, apostaron por un país mejor, democrático y humanista, hasta que descubrieron que fueron engañados, pero ya no tenían la edad o el valor para enfrentarlos, y decidieron quitarse la vida por la vergüenza de ser partícipes de este engendro que ha gobernado por más de medio siglo, y que para lograrlo han fusilado, encarcelado, asesinado a través de sus órganos represores y de inteligencia.

Los que emigran, los que permanecen dentro de la isla con temores, aunque sea uno solo; los que alguna vez han necesitado fingir para no ser reprendidos ni castigados; los que han mentido o mienten y traicionan sus verdaderos pensamientos, criterios sobre la realidad que los circunda, todos son víctimas del sistema.

Siempre repito que la única ambición que he tenido en la vida es entender a las personas. Entenderlos aunque no comparta su lógica, pero al menos saber la causa, el sentimiento que los acompañó en el momento de ejercer un acto, positivo o negativo. No siempre lo logro con los seres humanos; pero sí con mis personajes. Me tienen que ser transparentes a la hora de contarlos. Entender sus acciones, pensamiento y obrar.

Soy una víctima de mi tiempo, acompañado por mis personajes que reflejan ese sufrimiento humano.

Al parecer te ubicas entre las piezas de Carlos Montenegro y las almas perdidas de Reinaldo Arenas. Los protagonistas de tu novela y relatos se mueven entre la perdición de la noche y la desilusión de los días en La Habana. ¿No temes acabar relatando una Habana contada y vuelta a contar?

Como la de Montenegro es mi experiencia personal, y ya sabemos que la realidad nos supera. Es tan rica en matices, múltiples tonos inagotables que garantizan la salud de ese abordamiento en la ciudad y sobre la ciudad. Siempre existe un indicio no abordado, una nueva forma de contar sobre lo mismo, compartir temáticas inextinguibles. Ni siquiera una foto repetida ipso facto, puede captar lo mismo porque sus colores cambian constantemente.

Sí, temo repetir esos paradigmas de la literatura cubana; pero no creo que se pueda parecer, imitar a esos grandes y especiales escritores, porque existen múltiples formas de ver, maneras de contar esta Habana, esta Cuba, por momentos tan querida, o tan odiada.

Ángel. Prisión Unidad de Guardafronteras, Jaimanitas, La Habana.

“Estados Unidos o Muerte”, exigen cubanos en Veracruz

FOTO TOMADA DE UNIVERSO INCREIBLE

FOTO TOMADA DE UNIVERSO INCREIBLE

Rafael Alejandro Hernández Real, que segura asegura haber sido agente de la eeguridad del Estado en Cuba, -infiltrado en la Alianza Democrática Oriental (ADO)- en septiembre de 2014 se encadenó en la Plaza Bolívar de Bogotá, Colombia, y ahora está en huelga de hambre con la exigencia de llegar a Estados Unidos, según reporta el portal Universo increíble.

“10 jóvenes emigrantes cubanos se han declarado en huelga de hambre y de sed en la estación migratoria de Acayucán, en el estado de Veracruz, para evitar ser deportados a Cuba. En estos momentos son 7 hombres y 3 mujeres. El grupo de huelguistas se ha ido incrementando ante las negativas oficiales y las amenazas de ser devueltos a la isla”, reporta el sitio.

Hernández Real se dio a conocer en 2017 cuando junto a Eliecer Ávila y otros estudiantes de la Universidad de Ciencias Informáticas en La Habana (UCI), interpelaron al entonces presidente de la Asamblea Nacional del Poder Popular, Ricardo Alarcón. En aquella ocasión tanto Ávila como Hernández Real exigían libertad para salir del país, visitar sitios históricos del mundo como “la tumba del Che Guevara en Bolivia” y pusieron en entredicho la supuesta unanimidad resultante de las votaciones generales que se celebran en Cuba.

 

 

 

“La aplanadora”, fe de erratas

1234

Rectificar es de sabios, pero hacerlo a tiempo es de guajiros sabichosos. El otro día dediqué unas palabras de elogio al poeta cubano, radicado en Miami, Tinito Díaz. Tinito Díaz, una pedrada en el cristal, de quien dije que lo había publicado bajo el sello Ediciones Hoy no he visto el Paraíso.

En esa ocasión no mencioné que su editora es Margarita García Alonso. “Artes visuales, Digital Art, Photo Manipulation. Poeta, periodista, narradora, editora, artista visual. Licenciada en periodismo por la Universidad de la Habana. Master en Industrias gráficas- creación, paginación y videos, en Fodeno, Francia. Matanzas, Cuba. Vive en Francia desde 1992”, a la que ofrezco todas mis disculpas, y de paso le pido que me perdone, fue totalmente involuntario de mi parte, que recién hace dos años ando suelto en la mar revuelta de la Internet.

Ediciones Hoy no he visto el Paraíso tiene un copioso catálogo de escritores cubanos a los que Alonso promociona por sus propios medios, y la finura y el cuidado que tiene con estas obras hablan por sí solos.

En un mensaje Margarita me dijo: “me pasaste con una aplanadora por encima”, en clara referencia a mi ominosa omisión. Hoy el aplanado soy yo, espero levantarme con esta disculpa.

Gracias.

Juan González Febles, un escritor atravesao

http://secretoscuba.cultureforum.net/t9014-entrevista-a-hubert-matos-a-sus-90-anos

Juan González Febles. Fto tomada de Internet.

 Hoy comencé esta serie de entrevistas a escritores cubanos y que Martí Noticias aceptó gustosamente. Cada miércoles les entregaré las opiniones, interioridades, de esos que, a la vez que ‘se la juegan’ escriben su obra literaria, pensando siempre en los lectores.

Desde La Habana Juan González Febles responde a Martí Noticias preguntas sobre su obra de ficción. De paso nos cuenta sobre las interioridades de quien en un momento fuera un activista de Derechos Humanos que se inventó su propio periódico, Primavera Digital, y no deja de soñar con el ejercicio de la narrativa, esa que le roba el sueño en las noches de la habanera barriada de Lawton.

Antes había leído piezas narrativas tuyas, sueltas, de publicaciones periódicas, enviada una de ella a concurso. En tu El libro de La Habana (Neo Club Ediciones 2014) el anti-héroe adquiere un carácter protagónico, pero a base de conmiseración, parece gente aplastada por la vida, suspendida en un hilo, ¿es que son protagonistas de historias por venir o es tu benevolencia con nosotros, los lectores? –Me refiero a Nadie nos quiere, específicamente.

Es la gente con la que convivo, tanto los buenos, los regulares como los malos. Ellos son en esencia nuestra gente. Una familia que rechazo, pero que lamentablemente es familia. Son lamentablemente tan cubanos como otros que dan crédito positivo y dignidad al gentilicio compartido. Son como señalas, “gente aplastada por la vida, suspendida en un hilo”. Son protagonistas de historias que transcurren ahora, no de historias por venir. Son con los que rozamos en el transporte y la adversidad pública. No hay nada benevolente, la vida Cuba adentro nunca lo es. No hay conmiseración, solo compasión y la hay, porque no somos y porque no soy como ellos.

Has hecho periodismo independiente por muchos años, has integrado proyectos en la sociedad civil independiente. Fundaste Primavera digital, ‘El primer periódico independiente’ ¿No terminarás dibujando una Cuba, una Habana que se te escapa de las manos de tanto manosearla y hurgarla por dentro? ¿No temes terminar entregando tu propia fotografía?

No se escapa nunca de las propias raíces, nadie lo ha conseguido hasta hoy. Ni los que andan lejos ni los que estamos por acá, dejaremos de ser los que somos. Todos escribimos desde una individualidad por momentos compartida. El estilo es el hombre y el hombre como ya dejó escrito Hemingway, “puede ser derrotado, pero nunca vencido”. Esa condición humana irredenta –que compartes– hace que donde quiera que estés, siempre serás tú y nadie escapa de eso.

En medio de las amenazas, los interrogatorios, la vigilancia, la presión del compromiso pro democrático, ¿puedes describir cómo es la vida de un creador de ficciones en ese ambiente? ¿Cómo lo haces, cómo te aíslas?

Se trata de hacerlo y nada más. Uno aparentemente olvida, solo que esto es solo una apariencia, algo como una segunda piel. Siempre la dictadura consigue hacerse presente y la supervivencia depende en gran medida en asumir que se vive bajo una dictadura tan cruel como inescrupulosa. En mi caso, como pescado y en ocasiones, bebo con los amigos, escuchamos el mejor rock and roll de los 70 y los 60 y seguimos adelante.

Yo tengo el apoyo y el remanso de la mujer que amo, de los amigos que no flaquean, pero no me olvido que afuera, tal y como dice la canción del grupo de rock alternativo Paisaje con Río, siempre “hay tanto ruido, tanta agitación y tantos nuevos enemigos”. En la medida que interiorizas que la gente que te rodea, necesita de ti, se trata de que no los defraudes, porque si les defraudas, te defraudas. Te mezclas y te nutres con la gente y son ellos quienes dictan las historias que ofrecerás con mayor o menor oficio. Es su sufrimiento y su desesperanza compartida la que expondrás. En la medida que consigas esa necesaria empatía, entonces todo fluirá.

Los personajes de tus historias tienen la tabla de salvación en los detalles, en los argumentos minimalistas. Un insecto en una oficina de interrogatorios, un hombre que recuerda haber golpeado a sus vecinos cuando la crisis del Mariel en 1980, y unos muchachos que apelan a la droga cuando ven que el futuro se aleja, como la sombra. ¿Dónde ha bebido Febles esa savia para insertarse en la narrativa cubana contemporánea? ¿Qué crees de las influencias? ¿Dónde tienes guardada la pistola para matar a tus maestros literarios?

La vida de nosotros tiene su tabla de salvación en los detalles y en los argumentos minimalistas, porque la vida por acá, es tan minimalista como solo puede serlo la vida de quien cuando amanece, no tiene certeza de si almorzará o sobre qué almorzará.

Es una vida consagrada al detalle minimalista que en determinada circunstancia puede ser y ha sido el detalle salvador. La gente sencilla se apoya en los detalles sencillos o minimalistas. Muchos interrogados se han salido del interrogatorio a partir de detalles como pueden ser lo que te interroguen en cuartos climatizados a muy baja temperatura y que el interrogador se ponga a buen recaudo con un pulóver ajustado bajo la camisa. Que no usa anillo para que no le veas como un humano sencillo que cuida y rinde cuentas a una esposa y como confirmación, verás la marca del anillo que no usa para la ocasión y como ese, mil y un detalles. Se trata de que sean ellos y no tú quien esté bajo la lupa. Y por supuesto, que la lupa sea tuya.

Se trata de interiorizar que quien se sienta frente a ti desde la ventaja del poder, es solo una persona vil que cumple órdenes criminales y todo su valor está dado en la pistolita que le permiten usar para intimidar a los suyos.

Si logras ponerlos bajo tu lupa y desde esa óptica verles en toda la dimensión de su cobardía, ya les ganaste. También puedes imaginarlos desnudos con sus carnes fláccidas y sus adiposidades y consolarte, entonces, pensando que pueden obligarte a morir, pero no pueden reducirte a la cobarde vileza de vivir como viven y de lo que viven.

El periodismo independiente que comenzó en la Cuba de hace décadas se pasaba en bolitas de papel para sacarlo de la prisión y en ocasiones en ‘picúas’ o pajaritas de papel; después vinieron los impresos clandestinos que trajeron consigo registros domiciliarios, ocupaciones de las inofensivas máquinas de escribir y hasta largas condenas a prisión en 2003. Al parecer la literatura independiente y contestataria terminará ocupando su espacio a modo de samizdat: ¿Crees que esto pueda ir más allá de unos curiosos lectores? ¿Qué más pudieran hacer ‘los amigos de la libertad’ para apoyar a los creadores independientes y proscritos en Cuba?

Todo depende de la veleidosa naturaleza humana. En determinado momento la humanidad se conmovió con el holocausto y con la hambruna ordenada por Stalin contra 20 millones de ucranianos. Solo que en el mejor momento –el de ocurrencia– compraron el trigo que les vendió Stalin y miraron en otra dirección para no sentir el hedor de los crematorios nazis.

Hoy existe un premio con el nombre de Andrei Sajarov, el premio llegó cuando ya dormían en sus tumbas anónimas otros disidentes soviéticos que nunca resultaron premiados.

Nadie cumple con el deber por el que optó solo por “ir más allá de unos curiosos lectores”. Los “amigos de la libertad” por apoyar a los creadores independientes y proscritos en Cuba, podrían imponerse a su “veleidosa naturaleza humana”, aunque esto sea o parezca ser mucho pedir. Podrían, si este fuera su interés y propósito, hacerlo. Sucede que no me atrevo a pedir, exigir o imponer semejante proeza, porque se trata de humanos, tan humanos como los que convivieron con el holocausto judío y el genocidio de Stalin o como los que facilitaron la vía a los nazis para que invadieran a sus vecinos.

Se trata como dije de “la veleidosa naturaleza humana” y nada más. No me siento habilitado para pedir sacrificios, aunque esté dispuesto a hacerlos. Sé tolerar y hasta convivir con la cobardía, aunque esto no quiere decir que exalte tan humana, aunque tan degradada condición.

Tú y tus compañeros de infortunio, del lado de los censurados, están fuera de las promociones culturales y literarias, sin el incentivo de los premios o el estímulo material que una vez hizo creer a algunos escritores que haciendo literatura podían malamente costearse la vida en Cuba. ¿Qué impulsa a JGF a seguir en el oficio más solitario del mundo –acaso el más ingrato?

Una tozudez que fue causa de mucho desasosiego para mis padres quienes me amaron solo por ser el niño que les llegó. También, para cada uno de los amigos que aparecieron a lo largo de esta azarosa ruta de vida, para cada una de las mujeres que amé y me amaron.

Tengo el defecto de ser tozudo o ‘atravesao’ como se dice por acá. Entonces, me complace molestar a los que molesto y especialmente a la dictadura que sufro.

Esto compensa con creces la falta de premios y reconocimientos. El conocimiento de lo que han gastado y lo que gastan para aplastarnos, es más que un estímulo para seguir y obligarles a que sigan gastando.

A fin de cuentas no tengo –y nadie tiene- conciencia de haber perdido lo que nunca se ha tenido y desde esa perspectiva, siempre gano.

¿Tienes, como lector, un libro favorito que haya burlado los cercos de la censura y la persecución política y policial? ¿Hay libros proscritos que aun así te han ayudado como ser humano?

Mis libros favoritos, nunca los determinó censura alguna. Entre ellos está en lugar cimero Ernest Hemingway. Lo son para mí, tanto sus novelas como sus magistrales relatos cortos. Por gustarme, me fascina además su periodismo, sus viñetas y el conjunto de su obra. Mario Vargas Llosa y Gabriel García Márquez, ambos. Aunque prefiero el periodismo de Márquez y la ficción de Vargas Llosa, cuestión de gustos y nada más.

El ruso –no me gusta soviético- Mikhail Bulgakov, es otro de mis paradigmas y esa visita del Diablo a Moscú, un dulce. A veces fantaseo a solas con el gato Popota. Lo imagino burlando segurosos en La Habana y la ensoñación es ¡orgásmica! El Maestro y Margarita es uno de mis favoritos. Como verás, quizás con la excepción de alguna obra de Vargas Llosa, los autores son creadores no censurados, porque sus obras han sido publicadas y tienen o tuvieron una amplia divulgación en su momento.

Y quiero concluir con una anécdota, que redondea más o menos tu pesquisa: Hace unos años, tocan a la puerta y veo ante mí a una joven y bella mujer, europea por más información. Me dice (en español) en nombre de que ONG venía y entonces, como la soga andaba muy tensa por acá (como ahora) le brindo agua fría. Cuando sin intención alguna de fisgoneo, ella vio que el refrigerador estaba lleno de pomos plásticos de agua, (única oferta) pregunta: ¿Hay problemas con suministro de agua por acá? Es que veo tantos pomos y solo eso, que…

Respondo: Verás, en determinado momento, bebo uno de estos pomos completos y es entonces que me percato de que en realidad no tenía hambre, sino sed.

La muchacha se pone roja como un camarón. Tartamudeó, luego que tocó los temas que fueron de su interés, me dio un abrazo, se despidió con sonrisa de ocasión y se fue completamente demudada.

Luego supe que, posteriormente, en una reunión sostenida allá lejos, entre factores interesados en el tema cubano, alguien entre los hermanos del exilio a cargo, manifestó que los periodistas independientes “ganaban” más que los médicos. Fue así que nuestra bella joven ripostó con los ojos enfebrecidos de creciente ¡euro indignación!

-Usted no tiene idea de lo que dice, les visité a varios y sobreviven con mucha penuria, Luis Cino vive en un lugar estrecho, oscuro y húmedo, ¡parece una madriguera! Febles en peores o iguales condiciones. ¡Esa gente pasa hambre! ¿Cuántos años hace que no visita Cuba? ¡Debía informarse mejor, sobre esas personas! Porque lo que hacen y como lo hacen da la medida de lo que son, héroes y nada menos.

No te diré quien protagonizó la anécdota, con la certeza de que te enterarás por tus medios.

Tinito Díaz, una pedrada en el cristal

deltedioLlevo varias semanas releyendo Deltedio (Edic. Hoy no he visto el Paraíso), un apretado conjunto de poemas del escritor cubano Jesús Alberto (Tinito) Díaz y no hay otra conclusión que el sobrecogimiento, que él está detrás de la búsqueda de la palabra exacta y la persecusión de aquellos golpes en el lenguaje, esos que nos hacen detenernos como si un muro frente a nosotros.

Tinito Díaz, como le conocen sus amigos, hace una armazón entre el sentido común y los sueños de todo exiliado, de todo desprendido de la sustancia natural de la tierra que lo vio nacer. No es apelando a la nostalgia que Díaz nos da noticias de la fractura familiar sino en esa distancia teatral ‘brectiana’. En el poema Unas palabras a mi padre lo que queda es el núcleo de su pensamiento, de su existir. Tinito Díaz pone su poética en la pérdida: “…Aunque no me arrepiento de nada:/ non, rien de rien/ estos años que he estado sin hablarte/ han hecho de mí un escritor, un poeta;/ pero no/ una major persona.”

“…me distingo en la saliva metafísica que empaña el parabrisas y voy mordiendo el exilio como un cachorro la teta de la perra, esta tarde que llega en el iris de la lluvia.”

El poemario que de manera autónoma, sin promoción ni de la mano de ningún experto Díaz ha sacado a la luz, tiene una composición caótica: poemas en versos, prosa, fechados unos y otros no, pero hacen un retrato de la agonía que es la escritura. La selva literaria que es Miami (rica y diversa, hostil acaso) está metida en estas apretadas ochenta páginas. Es epistolar y narrativa, como el diario de alguien que no va a volver: “-Hijo no abandones tu casa, suplicó mi madre y sé que debí haber advertido, pero fue una tarde de otoño y el viento se llevó las palabras, antes que yo pudiera alcanzarlas.”

Como el poeta español Jaime Gil de Biedma, Díaz parece centrar todo su arsenal en un solo tema que son dos: “El paso del tiempo y yo” (Biedama dixit). Pero el poeta cubano, alejado de toda entronización, desconocido y firme, aprovecha esta escasez de luces y parafernalias para ajustar los disparos concentrándose en el horizonte. Díaz (o el sujeto lírico que lo impulsa) escibe, grita: “Qué poco dura la felicidad en la choza del poeta, el ave se volvió ceniza de la noche al día.”

La poesía de Tinito Díaz tiene ese aliento marginal y ácido de algunas crónicas bien contadas. El ser oscuro que se agazapa en medio de la noche a ver pasar la ciudad como en el cine, ese es Díaz, un observador en el medio de ese mundo que está más allá de Miami, Pinar del Río o Brasilia. Definitivamente es un cartófrafo inusual, que marca con una navaja el mapa. “Después de una conversación con Badajoz/ me puse a hurgar la carne del pasado/ donde me encontré a mí mismo bajando la calle Martí/ con un greatest-hits de Santana en el bolsillo/ y tres pastillas de Decedrina en la cabeza”.

Y el cristal se ha roto, para seguir leyendo.

 

 

Angelito Santiesteban no se cree el centro del mundo

sonia garro

Sonia Garro Alfonso, Dama de Blanco recientemente liberada. Collage sobre una pieza de Rolando Pulido.

El escritor y bloguer Ángel Santiesteban Prats desde la prisión donde injustamente cumple condena  acaba de publicar -a través de una mano amiga en su cuenta de Facebook- en un breve post sus consideraciones sobre las recientes excarcelacione. Como siempre, Angelito lleno de Luz y firmeza. Llegue a él mi abrazo con la reproducción íntegra del texto:

No creerse el centro del universo

Me han llegado las molestias de muchos amigos, la editora y mis familiares, estupefactos unos, ofendidos otros, por mi no inclusión en el listado de liberados recientemente por el gobierno cubano.

Al cumplir casi dos años de injusto encarcelamiento, puedo asegurar que jamás he preguntado a las autoridades penitenciarias y, menos, a los oficiales de la Seguridad del Estado que me han visitado, cuándo será mi liberación. Ese gusto jamás lo escucharán de mí; como tampoco he preguntado si me darán el pase correspondiente, como a todo recluso de ¨mínima severidad¨, como es mi caso, al ser condenado a cinco años.

No obstante, aunque sepa que no estoy en la citada lista, mi alegría es infinita al saberlos libres. Mi sufrimiento es universal, siento a los cubanos una extensión de mí, o viceversa, sobre todo a aquellos que han sufrido y sufren por un ideal, y en particular, el de libertad para nuestro país. También creo que en esa lista, que tanto me alegró, aún faltan otros condenados políticos que merecieron estar agregados. Siempre quedarán algunos no incluidos porque el rejuego del gobierno es muy rápido, y cuando ya tiene una lista, posee otra de recién apresados.

Es injusto pensar que debieron quitar un nombre para poner otro, sino agregar, porque los que liberaron, lo tienen merecido, al igual que los que permanecen aún en las cárceles del régimen totalitario, algunos por muchos años enclaustrados con tratamientos inhumanos, por lo que ruego por su pronta liberación.

De la misma manera, y retomando el reciclaje de presos políticos, ahora hay que clamar por la pronta absolución y libertad de El Sexto, Danilo Maldonado, a quien mantienen en la prisión de Valle Grande por un delito de ¨desacato a la figura de los líderes¨, lo que es una prueba más del celo con que mantendrán su poder, y de lo que están dispuestos y son capaces por lograrlo. El poder y sus dictadores son intocables, y vivir para verlo.

No alcanzará mi vida para agradecer infinitamente a los que claman mi liberación, y a los que sufren mi encarcelamiento, pero hay que clamar por todos, como exactamente pide mi editora desde el blog ¨Los hijos que nadie quiso¨, y mi familia por los medios sociales. O todos o ninguno. Al menos, que a mí me dejen de último, que no me quejaré jamás.

 

Ángel Santiesteban-Prats

Enero de 2014. Prisión Unidad de Guardafronteras Jaimanitas, La Habana.

La espada de Raúl Castro

aidee gallardo

Dama de Blanco Aideé Gallardo, recién excarcelada. Foto tomada del portal de asuntos cubanos Martinoticias.com

Dicho y hecho, ya está libre más de la mitad de una lista de 53 presos políticos que nadie sabe, totalmente secreta y que a nadie podemos pedir que nos aclare. Del medio centenar que debieron salir tengo la lista de 36 presos que se sorprendieron al verse libres otra vez, sin cargos formales y bajo recursos de liberación diferentes: libertad inmediata, libertad condicional y libertad extrapenal (ésta última es otorgada regularmente cuando los reos padecen alguna enfermedad que les impide permanecer en las difíciles condiciones carcelarias de la isla).

La lista parcial la tomé del sitio independiente 14Ymedio.com, dirigido por Yoani Sánchez: 1.Alexander Otero Rodríguez 2. Alexeis Vargas Martín 3. Ángel Figueredo Castellón 4. Ángel Yunier Remón Arzuaga 5. Anoy Almeida Pérez 6. Aracelio Ribeaux Noa 7. Ariel Eugenio Arzuaga Peña 8. Bianko Vargas Martín 9. Daniel Enrique Quesada Chaveco 10. David Piloto Barceló 11. Diango Vargas Martín 12. Emilio Plana Robert 13. Enrique Figuerola Miranda 14. Ernesto Riverí Gascón 15. Haydeé Gallardo  Salazar 16. Iván Fernández Depestre 17. Jorge Ramírez Calderón 18. José Lino Ascencio López 19. José M. Rodríguez Navarro 20. Julio César Vegas Santiesteban 21. Lázaro Romero Hurtado 22. Luis Enrique Labrador Díaz 23. Miguel Guerra Astie 24. Rolando Reyes Rabanal 25. Ruberlandis Maine Villalón 26. Yohanne Arce Sarmientos 27. Yordenis Mendoza Cobas 28. Wilberto Parada Milán 29. Mario Alberto Hernández Leiva 30. Leonardo Paumier Ramírez 31. Miguel Ángel Tamayo Frías 32. Ernesto Tamayo Guerra 33. Vladimir Ortiz Suárez 34. Roberto Hernández Barrio 35. Rubisney Villavicencio Figueredo 36. Carlos Manuel Figueredo Álvarez 37.  Alexander Fernández Rico 38. Miguel Alberto Ulloa 39. Reiner Mulet.

Nunca está demás decirlo, nos alegramos con estas excarcelaciones, son personas, jóvenes principalmente que nunca debieron estar presos. Lo que llama la atención es que en su mayoría seguirán como rehenes, si no hay una vuelta de tuerca en los próximos días. Estas decenas de encartados en esa violación a los derechos humanos, seguirán el rumbo de unos diez presos políticos que fueron excarcelados entre 2010 y 2011 cuando la Iglesia Católica sirvió de mediadora para tales liberaciones.

Los presos de la Primavera Negra de 2003 que decidieron quedarse a vivir y luchar en Cuba no pueden salir del país hasta que no cumplan su condena o hasta que un dedo temblequeante desde el Consejo de estado elimine la arbitrariedad. José Daniel Ferrer García, Oscar Elías Biscet y Jorge Olivera Castillo, por solo citar tres, han sido invitados como defensor de los derechos humanos, médico y escritor, respectivamente, por partidos políticos, congresos nacionales, gobiernos democráticos e instituciones oficiales a visitar el mundo y dar a conocer el horror que viven ellos y un pueblo entero. El régimen de La Habana se lo ha negado, aludiendo a la falsa figura jurídica de la restricción de movimiento por la ‘libertad extrapenal’.

Estemos atentos, estas personas que acaban de salir de prisión tienen sobre sí la ‘espada de Damocles del General Raúl Castro. No todos han sido promocionados internacionalmente, y leyendo sus nombres uno descubre que son gente anónima que un día no se callaron la boca ni se quedaron en casa, recluidos, retirados, a donde los quieren tener las fuerzas represivas de la Seguridad del Estado.

Pude hablar, horas después de haber sido liberado con el rapero contestatario Ángel Yunier Remón Arzuaga, conocido como El Crítico. Agradeció a todos los que hemos impulsado esta causa de los presos políticos cubanos, y enseguida me dijo, que además de su causa libertaria estaba preocupado “Mi casa está destruida, hermano. Mi joven esposa no ha podido con tanto peso y el acoso de la policía todos los días de este injusto encierro. Ahora tengo que levantar las dos casas, ésta y la Otra”, me dijo, refiriéndose al bahareque de país que nos vio nacer.

 

Seguir

Recibe cada nueva publicación en tu buzón de correo electrónico.

Únete a otros 7.466 seguidores

A %d blogueros les gusta esto: