Deconstruir la lectura pasada

hm

Tomado del diario ABC, España.

De eso se trata, de apagar los fuegos pasados. llevo días en las más arbitrarias lecturas. El sábado pasado fui a buscar unos libros para mi hija en la bibiloteca pública cerca de casa. Subí apuarado al piso superior del edificio. Le extendí la lista a la aempleada que amablemente me trajo el atado de libros en una bolsa de tela como souvenir. Y allí empezó todo. Me hice de tres libros que van de la prosa poética y periodística del español Manuel Rivas (Un manifeisto rebelde contra todo): apurado y sin orden aparente, el libro reúne los delirios de Rivas desde una España que cae hasta las obsesiones de quien retrató con lucidez envidiable la península ahogada en la Guerra Civil, lo hizo así en “El lápiz del carpintero”.

Tengo un libro olvidable en el manojo de libros, es sobre el Reggae “Historia, cultura, artistas y álbumes fundamentales”, un manual de nada.

Jason R. Karp escribió y bufeó durante 42 kilómetros el libro de consejos y rabietas “El corredor que llevamos dentro”, yo no he encontrado el mío aún.

Y allí me mató Herta Muller, la escritora rubana premiada con aquel Nobel de 2009 y que ahora se desangra en los más furibundos pataleos de falta de credibilidad (me refiero al comité del Nobel). Muller me ha regalado la mejor de las lecturas en “El hombre es un gran faisán en el mundo” (Siruela, 2009). Son microrrelatos a los que no les falta nada. Tengo sueño. Muller canata una canción bastante afinada para contar el horror del comunismo por otras vías, no hay dudas de que Muller narra por otras vías, y as= convence, llega, deconstruye todo arquetipo de lectura.

Son lecturas arbitrarias.

‘Pasajeros’: una metáfora del Viaje sube a las tablas en Miami

Los actores de 'Pasajeros": de izq. a der. Christian Ocón, Lily Rentería, Lida Morales y Mauricio Rentería. (CORTESIA Miami Factory Theater.

Los actores de ‘Pasajeros”: de izq. a der. Christian Ocón, Lily Rentería, Lida Morales y Mauricio Rentería. (CORTESIA Miami Factory Theater.

He vuelto a publicar en el portal Diario de Cuba. Desde ahora en adelante lo haré con más regularidad, casi como lo hacía hace 5 años, cuando aún no era un exiliado.

Tuve la suerte de asistir a un ensayo de la obra teatral “Pasajeros”, una versión dirigida por el talentoso joven cubano Erom Jimmy Cuesta. Vi a los actores bufear, escupir y sudar en una hora y treinta minutos de rigor. Miami volvió a nacer en mis ojos, porque me ha devuelto el teatro que una vez perdí. Aquí los dejo con la reseña para DDC.

El joven dramaturgo cubano Erom Jimmy Cuesta se ha atrevido con el clásico del siglo XX Un tranvía llamado de deseo, de Tennessee Williams, echando mano de su creatividad para traer a la escena de Miami Pasajeros, un cúmulo de emociones que estrenará el próximo 21 de septiembre.

Cuesta se ha hecho de los hermanos Lily y Mauricio Rentería para los roles de Blanche y Mitch respectivamente; para la esquiva y paciente Stella ha conseguido a la joven actriz cubana Lida Morales, y para el horcón de la casa-teatro, al actor nica Christian Ocón.

A buen puerto han llegado. Solo faltan pocos días y la obra está a punto.

Jimmy Cuesta, director del Miami Factory Theater, ha convertido el viaje de Blanche a Nueva Orleans en el gran Viaje de todo emigrado, y esto no es una metáfora en un lugar como Miami.

Quienes asistan a las puestas que se sucederán en el Black And White Box Theater, del 1997 del SW 1Th St de Miami, podrán ver la síntesis apretada de lo que el propio director ha denominado como su “teatro del límite”.

Anoche, el ensayo general se llevó a cabo en una sala más reducida que lo que comúnmente denominamos de “pequeño formato”. Las sillas para los espectadores estaban pegadas a la pared, en una especie de isla interior preparada por Cuesta para que los espectadores tuvieran un punto de vista variado: “cada lugar tiene una puesta en escena completamente distinta”.

“Estamos obligando, a nivel de discurso, a darnos cuenta de que según donde uno se posicione, así va a tener un criterio sobre las cosas”, ahonda Jimmy.

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Rafael Alcides ‘in continuum’

Rafael Alcides, poeta, periodista y novelista cubano, fallecido el 19 de junio de 2018 en La Habana, Cuba. (Web screen shot).

Rafael Alcides, poeta, periodista y novelista cubano, fallecido el 19 de junio de 2018 en La Habana, Cuba. (Web screen shot).

Solo ha pasado un mes de la muerte física del poeta cubano Rafael Alcides y ya un grupo de amigos nos vimos en la sombra confusa de los abrazos para hablar de él desde Miami… para Cuba y el mundo.

El IX Festival Vista, bajo el empuje de los incansables Armando Añel e Idabell Rosales me invitaron a que coordinara una ronda conversatoria sobre el Alcides escritor. Yo hablé del niño Alcides que se fue a pie por los caminos de Barrancas y fue a dar a La Habana.

La noche del sábado hablé del Alcides incendiario que hubiera quemado otra vez Bayamo para sentarse a llorar sobre sus cenizas -me hubiera gustado que me invitara a estar con él.

Menos mal que no estuve solo.

Nos acompañaron en una sala repleta y hacia la que entraban los ruidos conversacionales del exterior, las voces de los que iban a discursar luego, a leer poesía o presentar libros y proyectos. Así es Vista.

Estuvieron allí -están aquí- la viuda de Alcides, su siempre novia la bloguera y periodista independiente Regina Coyula, autora del blog Mala Letra. Y de seguidas un tren de poetas y pulsores de buena poesía: Félix Luis Viera, poeta, narrador y periodista; el expreso político Manuel Vázquez Portal, autor de varios libros de poemas y dueño de una prosa periodística que lo llevó a una condena de 18 años de cárcel en la Primavera Negra de 2003; y el escritor de guiones radiales y televisivos -primero poeta- Ramón Fernández-Larrea.

Todos querían leer “Agradecido como un perro”, yo pensé que todos querrían leer “Carta a mi hijo Rubén” y no lo imprimí para decirlo allí.

Alcides es un escapado de la llamada Generación de los años 50, su coloquialismo desdibujado en otras estancias lo hizo un bicho raro que se quedó fuera de varias catalogaciones y pudo haber sido su salvación… poéticamente hablando, lo fue.

Hablamos de los dos silencios de Alcides y su compromiso con los lectores. Del primer silencio de 16 años y unos meses -impuesto por las autoridades de la política cultural de la revolución cubana- salió para publicar poemas que quería salvar de cualquier catástrofe y apareció ese talismán tan mal entendido que es “Agradecido como un perro” (1983); diez años más tarde se aparece con un libro tan postmoderno, guajiro y universal como “Nadie” (1993), hasta que se hunde nuevamente en la noche habanera de sus obsesiones… el sielncio.

El poema más discutido y citado de este sábado fue “En el entierro del hombre común”, dedicado al poeta Raúl Luis.

“Cuando un entierro con dos máquinas solas/ pasa y nadie se fija, yo tiemblo, me estremezco,/ palpito; siento miedo de ser un hombre”.

Este fue el pasaje más citado (Larrea, Vázquez, Viera -Regina asiente y se seca las lágrimas).

Alcides con “En el entierro…” habría saltado las talanqueras de la generación y la banda progre coloquialista… lo hizo al parecer. Ellos (Larrea, Vázquez, Viera) lo conocieron, lo leyeron al salir de los hornos y le hicieron las preguntas que yo no pude.

Foto de Exilda Arjona Plamer.

Foto de Exilda Arjona Plamer.

Hubo varias anécdotas, iniciadas por una en que mi torpeza me llevó a contestarle públicamente cuando escribió una diatriba en lenguaje irónico-alcidiano a favor del entonces escritor encarcelado Ángel Santiesteban-Prats y yo pensé que era lo contrario.

Me moría de vergüenza y en cartas cruzadas y llamadas telefónicas Alcides me pidió que dejara de mencionarle aquel entuerto. En algún momento dijo que yo era “un niño malo” -ahora quiero pensar que también era una ironía, vaya Dios a saber.

Larrea lo vio gozar de la poesía en un encuentro con Manuel Díaz Martinez en Las Palmas de Gan Canaria. Era un patio, un terreno techado de estrellas, creo.

Vázquez Portal aceptó que nunca lo contradijo mucho, no solo por el “vozarrón de montero que arrea ganado” y lo imaginaba diciendo “Daaale Marréeee”, “Arriiiiba Retamarrrrrr”. Lo confesó, no le señaló un pleonasmo porque -entre otras cosas- “Alcides había sido boxeador”.

Félix Luis leyó fragmentos de las veces en que en Cubaecuentro lo defendió a capa y espada – a Alcides-, y le enviaba abrazos.

Hubo risas y conversaciones altisonantes final del salón, justificadas por el asombro de que -en medio de la noche de los ‘Mayamis’ empezáramos hablando de Barrancas y el niño descalzo que fue Rafael Alcides– alguien citara unos versos y algo como una tormenta suave atravesara la sala.

Regina no paró de secarse las lágrimas y llorar… y reír por encontrarse con Alcides en Miami.

02-La Vuelta de Neno Díaz

En una tarraya mete todas las palabras, enciende el televisor Krim 218, ruso y destartalado y se hace la magia. Neno Díaz, el cronista estrella que le ha salido a Diario de Cuba escribe para Cuba –la de adentro, la de afuera y la de arriba y la de abajo. Escribe de pelota como Miñoso acariciaba la bola, narra cada juego con la prisa de quien tiene que salir a chapear o cortar caña en la madrugada y no se olvida de prender el radiecito para saber si Tony Oliva volvió a sacar la cara por los cubanos o no. Lo cierto es que Neno Díaz alumbra los bateyes de Chaparra, Cuatro Caminos y San Germán con la vela prendida de la pelota. Esta temporada de Grandes Ligas viene encendida y aunque yo mismo goce de un plan de TV que me permite ver el juego de la Gran Carpa que me dé la gana, tengo ganas de que amanezca y sorber la crónica roja de la pelota americana: la sangre borboteando en el terreno y en las gradas, las gargantas hinchadas de los fanáticos, saber si Harper fogoneó o no a los Yankees de Nueva York, si el Caballo Loco de Yasiel Puig volvió a sacar la lengua para reafirmar que tiene el bate caliente o si Aroldis Chapman le metió aceite al tubo de la bazuka para volver a pitchear sobre las 105 millas por hora. Se abrió este jueves la cortina de paja que divide al tiempo muerto del vivo, empezó la pelota en los Estados Unidos y –gústele a quien le guste- Neno empezó así la serie de crónicas que nos va a regalar: “Así, como Agamenón examinaba a sus huestes a punto de enredarse con los teucros ante la bien murada Ilión, pasemos revista nosotros a los cubiches que se fajarán este año lo mismo en el Safeco Field de Seattle que en el Yankees Stadium de Nueva York o el Comerica Park de Detroit”.

“¡Alante con los faroles!”, tituló Neno hoy en DDC. En la foto había un cubiche, al parecer salido del Palmar de Junco o de Hialeah, con el jersey del team Cuba que un día será y una pelota en la mano, apuntando a los ojos del televidente. Se veía más viejo, pero eso no importa: La Pelota siempre está en el mañana… como la Poesía.

01-Escapar del servicio militar

No quiso entrar a la mili. Ni cojones, dijo el joven y le metió manos a la idea. En Corea del Sur un chama superlisto empezó a engordar para que la prescripción fuera la obesidad y  así evitar ir al servicio militar. Los asíaticos de ese lado son celosos, castigan con penas de hasta 5 años de cárcel por evadir ‘el verde’, como le decimos los cubanos a esa etapa obligatoria de la ley. En 2016, el joven de entonces 19 años abrió la boca y no la cerró hasta que había aumentado 30 kilogramos, lo justo para ser calificado baja. Se dieron cuenta después de algunas habladurías y ahora acaba de enfrentar un tribunal militar. La nota de prensa no especifica cuánto le van a echar de cárcel. En Cuba vi de todo: inyecciones de sustancias desconocidas para mí, compra de la baja del servicio por unos trescientos dólares… vi soldados que se envolvieron el brazo en una toalla húmeda, enjabonada y al otro día con un pequeño golpe sufrieron una ‘fractura blanda’. ¿Resultado?: 15 ó 20 días de reposo ABSOLUTO. Vi cosas. Lo de la obesidad hubiera sido imposible, en un país donde es imposible engordar con el almidón que produce el arroz… solo tocas a 5 libras por persona cada mes. En mi barrio había un tal ‘Osmarito’ que se hizo pasar por homosexual, pero iniciados los años ’90 ya no te daban la baja por ser ‘maricón’. Pero Osmarito fue persistente… o estaba bien asesorado. Soportó todas las burlas de la etapa previa de 45 días de preparación militar y en la última semana se dejó atacar por las burlas, coqueteó con el ‘bullyng’ hasta que caída la tarde empezó a dejarse ver contrariado, humillado. Pasadas las ocho de la noche lo encontramos desangrado: se había rajado los antebrazos con una cuchilla de afeitar. Lo llevaron directo al hospital militar y no lo vimos más. Una tarde de verano en que el calor me asaba el cuerpo bajo mi uniforme verdeolivo, detuvo su moto MZ en la carretera por donde yo iba a pie y me adelantó un buen tramo. Entre un par de -siempre refrescantes- cervezas frías me relató cómo él y su hermano mayor tejieron toda la trama para evadir el servicio militar. En el barrio nadie se atrevió a decirle maricón… nunca.

Cuando ‘se mueren’ tus colegas

Leobardo Vázquez, periodista mexicano asesinado el miércoles 21 de marzo de 2018 en Veracruz.

Leobardo Vázquez, periodista mexicano asesinado el miércoles 21 de marzo de 2018 en Veracruz.

Siguen muriendo periodistas en México. Esta vez ha puesto el cuerpo ante las balas el reportero Leobardo Vázquez, a quien acribillaron el miércoles 21 de marzo en su casa, a las 8:00 de la noche, en el estado de Veracruz.

Aparentemente tenía amenazas de un notario público, informó la presidenta de la Comisión Estatal de Atención y Protección de Periodistas (CEAPP), Ana Laura Pérez Mendoza.

Vázquez era un periodista que había trabajado para los medios locales La opinión de Poza Rica y Vanguardia, ha sido asesinado este miércoles en su domicilio de Gutiérrez Zamora, al norte del Estado de Veracruz (este de México).

El informador, de 42 años, había decidido fundar recientemente su propio medio de comunicación, Enlace de Gutiérrez Zamora, dijo hoy el diario El País, de España.

México es el país más peligroso de América Latina para ejercer el periodismo y el segundo del mundo, solo detrás de Siria, según un informe reciente de Reporteros Sin Fronteras. En 2017, se registraron 507 agresiones contra informadores y 12 asesinatos en el país norteamericano.

Según publica Artículo 19, el 99,6% de los crímenes contra periodistas en México permanecen impunes y además señala que en el 48% de las agresiones han participado funcionarios de los tres niveles de gobierno. Durante el sexenio de Felipe Calderón 48 reporteros fueron asesinados y 15 fueron desaparecidos. Mientras que en los poco más de cinco años de Peña Nieto en el poder suman 41 los homicidios de informadores y son cuatro las desapariciones.

Un cubano reseñado por el New York Times enciende la escena teatral de Miami

“La tectónica de los sentimientos”, adaptación y dirección de Yoshvani Medina de la obra de Éric-Emmanuel Schmitt. De frente, Catalina Arenas como Diane, de espalda, Antonio Hernández, como Richard.

En un ambiente caldeado por la incomprensión de sí mismos cinco personajes se enzarzan en la lucha por salir adelante con sus mentiras… a costa de todo.

Así el dramaturgo y director teatral cubano Yoshvani Medina ha resuelto traducir, adaptar y poner en las tablas del Miami de inicios de 2018 la obra “La tectónica de los sentimientos”, una larga reflexión dramatúrgica escrita por franco-belga Éric-Emmanuel Schmitt.

“La tectónica…” estrenó el pasado 19 de noviembre en la acogedora sala Artefactus Teatro (proyecto que dirige Eddy Díaz Souza), en un apretado rincón del suroeste de Miami.

Un antecedente: en julio de 2012 Medina demostró con su obra “Probation” que estaba listo para desafiar el mundo teatral en Estados Unidos y llevó a cartelera en el Teatro Repertorio Español – circuito Off Broadway- de New York, una obra que se iba a los márgenes de la dicotomía entre los exiliados cubanos de una y otra generación. El torbellino de vivir en el más desarrollado de los países capitalistas se interponía a la huida del sistema más totalitario y cerrado que se vive en todas las américas. La rescritura de la tragedia de los exiliados cubanos que llegaron en 1959 y los que arribaron a las costas de Miami “ayer mismo” pareciera destinada a ser una obra cliché, pero el dramaturgo lo resolvió yendo a “las zonas grises de cada perspectiva”, como reseñó entonces Andy Webster para el influyente New York Times. Ahora, cinco años después, Medina sigue apuntando alto.

Un tsunami de emociones

“La tectónica…” es imparable. No hay contexto que restrinja la libertad creativa de un dramaturgo, de un escritor a secas: por eso tanto Schmitt como Medina se concentraron en un tema universal como el amor para dejar que la puja de cuatro mujeres y un hombre se redirigieran a asuntos nunca menores como la ambición personal, la inseguridad en las relaciones de pareja y en un plano difuso –al fondo de la trama- el latigazo de la conciencia, que pone fronteras a los deseos y las vanas aspiraciones para atravesar las distintas capas de la sociedad.

La obra -de una 1 hora y 40 minutos de duración- tiene un punto central de partida y retorno alrededor del matrimonio de Richard y Diane (ejecutivo y hombre de negocios él, senadora ella); los dos atenazados por la fuerza que va nivelando en cada espacio de caída de la historia, la suegra de éste, Doña Rosaura. La historia armada por Medina se fragmenta en el momento mismo en que aparecen dos prostitutas que serán el ‘veneno’ usado por la propia Diane para recuperar a su esposo, pero “otro golpe de dados” trazará los destinos finales de cada uno.

Ante el vacío del amor en pareja, Diane intenta a usar a Elina –joven, inteligente y bella- para un affair con su marido (¿Mente abierta? ¿Pareja abierta? ¿Hastío?). La empujará Marilyn: matrona, conocedora de la prostitución, ambiciosa y arrojada sin frenos con tal de salir de la esclavitud sexual a que las tienen sometidas.

Actores, no marionetas

Con estos aderezos Medina se hace de un elenco que si bien se le exige recomponerse desde una primera puesta, sí tiene paso firme en hacer creíble una trama dura y difícil en un apretado espacio como lo es un teatro de cámara.

Las actuaciones corren a cargo de la pareja de Catalina Arenas como Diane y Antonio Hernández; Ivette Kellem, madre de Diane y suegra trepidante que recorre la puesta como una campanilla, avisando que el mundo de la actuación existe y está más vivo que nunca, y las hilarantes demostraciones de fuerza y dinamismo de Rocío D. Cándano Breijo en el papel de Elina y Suzette Silva interpretando a Marilyn –dos prostitutas decididas a salir de la trata sexual a que son sometidas, pero en el más festivo de los caminos y búsquedas personales.

El teatro es para acercarse a la gente, y desde inicios del XXI pretende sobrevivir por encima del empuje de los nuevos medios audiovisuales como las abaratadas producciones fílmicas, los reallity shows y la invasión de las series de todo género por el método de suscripción (Nextflix, HBO…). Solo apelando al origen mismo del teatro: ser más íntimo y creíble, y sorprender en los momentos cruciales de la trama, podrá emerger triunfante de esta revolución del entretenimiento en que se vive, y en donde la peor arma que le apunta es la banalización que el mercado hace enfermar a cada paso.

Creo que el mayor mérito que tiene la puesta en escena de Medina es que se torna maleable en las manos de ambos: desde el texto original del maestro Schmitt hasta la reconversión de las situaciones y lugares que la permiten ubicar lo mismo en una urbe como Miami –explícito en la puesta- como Tokio, París o una aldea amazónica. Hacia ahí va al Teatro, en esas manos se deja seducir, cuando lo fuerzan a rendirse a base de talento.

Quizás algunas soluciones teatrales las vaya encontrando en el camino, en cada puesta, para curar la obra definitivamente. Los actores van a ir amansando al potro salvaje que es un personaje cuando nos queda grande o estrecho y no se ha fijado al cuerpo de quien lo lleva aún, pero de manera general el espectáculo se salva de cualquier vicio o improvisación.

Yoshvani Medina está diplomado por el Conservatorio de Arte Dramático de París, escribe en español y francés y recibió con Probation el Gran Premio de Dramaturgia “Nuestras Voces”, 2010 en New York, concurso organizado por la compañía Repertorio Español, y patrocinado por la multinacional norteamericana MetLife. Actualmente dirige ArtSpoken, desde donde ejerce la docencia, dirige y escribe sus propias obras en Miami.

La tectónica de los sentimientos estará abierta al público hasta el 11 de febrero. Las funciones son cada viernes a las 8:30 pm y sábados y domingos a las 6:30 pm en Artefactus Teatro, ubicado en el 12303 SW 133 Ct, Miami.

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