Artefactos∗

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‘Artefactos’. L.F.Rojas.

Estaba sentada hacía media hora frente al tocador y no terminaba de desperezarse. Anotó dos números telefónicos en la agenda diaria y fue hasta el baño nuevamente. Sentada en el inodoro miró la blanca pared y descubrió un ojillo mágico que la miraba. Era una diminuta pieza de cristal convexo de color oscuro que la miraba y giraba sus luminancias hacia donde fuera el rostro de la muchacha. Terminó de orinar, secó los vellos dorados del pubis y volvió a sentarse mirando con atención el ojillo recién descubierto. Era su mismo rostro en una miniatura asombrosamente definida. Lo primero que atinó a indagar fue cómo habían colocado allí ese dispositivo de escucha o visión, o los dos al mismo tiempo, al fin, dijo para sí, como avanzan las tecnologías pudieran estar transmitiéndolo en vivo incluso para el mundo entero.

Dos veces acercó el rostro al ojo mágico que le habían colocado dentro de su misma casa y en el lugar más íntimo que pudieron encontrar. Estiró las piernas, se repuso y se levantó, pero volvió a sentarse. Alargó la mano y abrió la puerta aún sentada. Primero se untó el dedo de saliva y lo repasó sobre el cristal pulido del artefacto. Después pasó la lengua directamente para ver el efecto que producía y el ojillo parpadeó varias veces hasta que estuvo listo nuevamente para recorrer el entorno al que tenía alcance. La mujer y el artefacto electrónico volvieron a mirarse y hubo un momento de expectación, de aceptación. Ella tiró la puerta y el ojo parpadeó haciendo varias repeticiones. Afuera la mujer empujó sus pasos hacia la sala, hurgó en los interruptores, debajo de floreros, tapetes, ceniceros y lámparas. Cuando encontró tres artefactos más sólo los miró y los volvió a dejar en el lugar en que estaban. Dos días después seguía buscando y ya tenía cuenta de que observaban su vida palmo a palmo sin que se escapara absolutamente nada.

Era verano y desde entonces recibía las visitas en el zaguán, donde no había descubierto un solo dispositivo, pero desconfiada dadas las circunstancias tomaba dos talones de papel amarillo, uno para ella y otro para el interlocutor de turno y así transcurrían las conversaciones hasta el final. Cuando la visita se marchaba se deshacía de los papelillos echándolos por el tragante.

Dos semanas después de aquel método de contra vigilancia, la oficina de Seguridad de su distrito le pasó una citación por debajo de la puerta, a la que hizo caso omiso, pero a la tercera advertencia de ir a parar a los tribunales por negarse a testificar, acudió. Ese día, cuando salió de la oficina sólo recordaba la reprimenda del funcionario vestido de civil que la interrogó por última vez. No quiso entrar a la casa hasta tarde en la noche cuando se deslizó en la cama sin hacer ruido ni encender luces. A la altura de la madrugada despertó resacada por tanta preocupación. Vio dos lucecillas rojas que penetraron por el alto ventanal para posarse debajo de una foto de campo que colgaba de la pared. Por unos segundos cerró los ojos, pero las lucecillas seguían más allá de sus pupilas o la fuerza conque apretaba sus párpados para no ver la nueva realidad. Las lucecillas permanecieron bastante visibles hasta entrada la mañana, cuando se fueron desvaneciendo como en una difuminación especial.

Al despertar fue disparada hacia el baño, desplomó todo el orine que llevaba desde la noche anterior y cuando se fijó en el lugar donde había visto el artefacto por primera vez solo había una chispita de cemento a manera de repello, rematando un orificio en la pared. Se levantó sin secarse los bellos. En dos horas de búsqueda infructuosa no pudo recordar incluso algunos ojitos que había visto el día del descubrimiento. Pensó en la mala alimentación, el sueño a medio hacer y las peleas con su amante de días atrás, pero era imposible negar lo evidente. En varios rincones de la casa quedaban pegoticos de cemento donde antes hubo un ojo mágico para ver, oír y seguir sus pasos dentro del recinto. Levantó el manófono, pero no había tono. Su móvil también tenía aviso de falta de cobertura. Buscó un vaso de agua fresca, que bebió sorbo a sorbo hasta el final. Volvió a quedarse dormida.

En el sueño el funcionario de civil la requería, el ojillo mágico del baño le hacía señales suplicándole atención. Dio vueltas mil veces en la cama hasta que despertó al atardecer, con la casa a oscuras otra vez, la ciudad alborotada todavía y dos lucecillas rojas rondando toda la pared hasta quedarse posadas debajo de la fotografía campestre. De los círculos rojos, el láser devolvía el rostro de la mujer en uno de ellos y en el otro una cifra de once números le recordaba su carné de identidad.

Afuera la ciudad era un primor.

 

Nota: No es común que publique un texto de ficción en este blog. Hoy estoy participando en el Concurso de relatos de verano, de la Revista Zenda. Espero que me acompañen, deséenme suerte. Gracias.

La paz que busca el castrismo

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Patrullas vigilan sede de las Damas de Blanco en La Habana. Foto: A. Moya

En esta segunda semana de agosto decenas de opositores cubanos fueron sitiados en sus viviendas. La policía política cubana se ha encargado de cerrar las calles y poner patrullas de vigilancia para que los inconformes no salgan a protestar.

Las fotos publicadas por el ex prisionero político Ángel Moya Acosta nos permiten ver el barrio de Lawton en La Habana, donde autos policiales, efectivos de verdeolivo y miembros de la Brigada de Respuesta Rápida acosan a los disidentes cubanos, en especial a las Damas de Blanco para que no asistan a las misas dominicales o no desarrollen el mensual Té Literario.

Es la paz que busca el castrismo: la de los grilletes plásticos, el bastón de goma y el calabozo pestilente.

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Un auto Patrullaero vigila la sede de las Damas de Blanco en La Habana. Foto: A. Moya

40 años sin Lezama Lima

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José Lezama Lima, escritor cubano. (Imagen tomada de Youtube).

Fue hijo de un coronel del ejército, pero nació para ser padre literario de varias generaciones. José Lezama Lima se fue de este mundo un 9 de agosto de 1976 y dejó una vasta obra en la que quiso abrazar la crítica literaria, la poesía y la narrativa (cuento y novela). El gordo Lezama Lima sigue siendo una pendencia política para el régimen cubano, porque la cacareada promoción post mortem no encaja nunca con el ostracismo a que le obligaron a vivir los últimos diez años de su vida.

Con la novela Paradiso y el poemario póstumo Fragmentos a su imán, abrió surcos en el canon literario de ambos géneros.  Los gigantes Julio Cortázar y Octavio Paz prologaron (acaso prolongaron) ambas obras y en sendos textos aclaratorios expresaron la admiración ante quien había creado un subsuelo diferente. Toda literatura cuenta con iniciadores, con esa especie de albañiles que sedimentan la ‘gran casa literaria’, Cuba los tuvo en Villaverde y Martí; en Casal y la Avellaneda. Lezama fue una especie de resanador de ese muro en que nos recostamos hoy para leer un país. El canon narrativo cubano está compuesto por tres novelas fundamentales: Carpentier, El reino de este mundo; Cabrera Infante, Tres tristes tigres y Lezama con Paradiso.

Su obra poética es abigarrada y hermética, hecha a base de insinuaciones y de un sonsacamiento a las oscuras libertades de la sabiduría. Sin embargo es en Fragmentos a su imán donde Lezama parece haber reposado de todas sus correrías, de haber forzado hasta límites insospechados la fuerza de sus búsquedas literarias. El hermetismo que ostentó, e incluso del que mal lo acusaron en muchas ocasiones, queda atrás en Fragmentos…: “Me voy reduciendo, / soy un punto que desaparece y vuelve/ quedo entero en el tokonoma.// Me hago invisible/ y en el reverso recobro mi cuerpo/ nadando en una playa,/ rodeado de bachilleres con estandartes de nieve,/ de matemáticos y de jugadores de pelota/ describiendo un helado de mamey.” (El Pabellón del Vacío).

Murió solo, a espaldas de hornadas de intelectuales que le atacaron cuando la epopeya castrista se erigió como una época nueva y pulidora de un ancien regime, y decidió eliminar los vestigios burgueses de la República. 1959 fue la sepultura de Lezama y de una república letrada. Lo que vino en los años de la década de 1970 no fue si no abrir o cerrar la sepultura en que habían caído intelectuales que tomaron el exilio forzoso o quienes se fueron Cuba adentro para no volver a salir, como le sucedió a Lezama; aunque la falsa reivindicación de los años ’80 haya encandilado a algunos y servido a otros para lavar las manos infames del censor.

Lezama se levantó con su propia obra, se evaporó sobre la chusmería de la isla, que en esos momentos vitoreaba ser socialista y justa, para hacerse grande y reconocido internacionalmente. Su ausencia por años de las librerías nacionales y el escaso y sonso espacio que le dedican hoy las universidades cubanas es un ejemplo de lapidación oficial.

Silenciarlo es imperdonable. Auparlo como una falsa política cultural, no hace más que echar lodo sobre sus propios sepultureros. Larga vida, maestro.

Los naipes revelados por Armando de Armas

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Armando de Armas, escritor cubano.

Este fin de semana -fin de mes de Julio de 2016- Armando de Armas se va a lucir abriendo el Festival Vista, de Miami. En medio de las diatribas por las elecciones de Estados Unidos el novelista y ensayista cubano le ha dado otra vuelta al tortor para regalarnos esta edición corregida y aumentada de “Los naipes en el espejo, (Neo Club Ediciones 2016).

Los libros no se escriben para arrancar aplausos. Eso lo sabe de Armas, por eso ha venido con el rigor que lo acompaña a hablar de “un cambio de época”. En este manojo de ensayos De Armas hace un breve recorrido por los maniguazos políticos en EEUU desde Andrew Jackson hasta el presente Obama. De Armas afila su estilete para hacernos entrar en un juego de cartas: los mitos que rodean a un Partido Demócrata ‘progre’ y dadivoso, el enfermizo veneno conque el Partido Republicano es colgado en la plaza pública, pero también bordea los imaginarios públicos que se quedan en las etiquetas o no quieren entrar a calzón quitado a una ‘pelea’ en donde van a perder sus sueños de toda una vida.

El anexo que trae estos naipes de 2016, contiene acercamientos a la política Obamista, los resbaladizos pasos de Hillary Clinton y terminan con el as develado en la mesa política estadounidense: Donald Trump, una sorpresa para algunos, “un proceso que se veía venir” para otros, como me explicó recientemente Armando en el programa Contacto Cuba, para el que lo entrevisté.

“Es posible que el mundo, frente a la fragmentación, vuelva a los imperios. No olvidemos que en el pasado los imperios vinieron a imponer paz, orden, prosperidad, y libertad en vastas regiones del planeta dominadas por el caos, la desolación, la miseria y la muerte (consecuencia sobre todo de las continuas guerras y rebatiñas entre las múltiples tribus), y que, a punta de espada, fueron un decisivo factor civilizador”, escribe el ensayista cubano.

Puede que este no sea un libro de arrancar aplausos, hay gente que se pone seria para hablar de política… o cuando le escupen verdades como estas en la cara.

Armando de Armas presentará “Los naipes en el espejo” el sábado 30 de julio a las 4:00 p.m. en el panel “Estados Unidos: Los grandes partidos en temporada electoral”, y se hará acompañar del periodista Juan Manuel Cao y la estratega política Ana Carbonell. La cita es en el Miami Hispanic Cultural Arts Center, en la 111 SW 5ta Ave, Miami. 33130.

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“Los naipes en el espejo”, de Armando de Armas. Neoclub Ediciones, 2016.

Poetas cubanos: exilio, cárcel y olvido

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Al frente,  el panel compuesto por  Ángel Cuadra, Luis De La Paz y José Abreu Felippe (izq-der).

José Abreu Felippe se ha convertido en un orfebre. Es un tipo que está modelando una ciudad que se va a perder y él quiere convertirla en joya que lleven todos. Poesía exiliada y pateada, (Alexandria Library, 2016) reúne poemas de siete escritores cubanos que ya se fueron a otros mundos. Son seres con vidas retorcidas por la propia existencia y aun así escribieron en verso y mantuvieron el dedo en el disparador para las generaciones venideras de lectores y escritores.

Ellos son Eddy Campa, Esteban L. Cárdenas, Roberto Valero, Reinaldo Arenas, David Lago, Jorge Oliva y René Ariza. De cada uno Felippe leyó un poema en la West Dade Regional Library de Miami. Hay dos rutas por donde se fueron estos vates: la locura y el olvido, pero en ambos sentidos la transfiguración de la realidad los salvó para nosotros. La fuerza que les imprimieron a sus versos los ha dejado un poco más allá del imaginario popular.

“Qué trampa tan bien hecha nos han hecho/ que somos el ratón y la carnada/ la pared y la punta de la espada/ el embudo y su cono más estrecho”, nos dice René Ariza mientras practica sus dotes de actor cruzando hacia la libertad final o la muerte en un sprint desde el puerto del Mariel en 1980.

Reinaldo Arenas atravesó toda su narrativa con ramalazos de poesía. Abreu lo fijó hoy en su intervención en la librería: “Rei (sic) fue sobre todas las cosas, un poeta. Un poeta total. La poesía está en toda su obra”.

No es ni por mucho la primera o más completa selección de poetas muertos en el exilio. Felippe mencionó la investigación que ha hecho Felipe Lázaro desde su cuartel general de Betania, en Madrid, pero cada ladrillo puesto sobre este muro en que nos paramos todos a leer, ayuda… y mucho.

Aquí faltan muchos más, aclara el periodista y escritor Luis De La Paz: “…demasiados tal vez –entre ellos el joven suicida Juan Francisco Pulido y José Mario, fundador del grupo El Puente, por mencionar solo a dos-, porque en el fondo toda o casi toda la poesía que se ha hecho en el exilio ha sido parida con dolor”.

Faltan muchos más.

La presentación fue antecedida por las palabras del poeta y expreso político cubano Ángel Cuadra, presidente del PEN Club de Escritores Cubanos en el Exilio, así como de los comentarios del periodista Luis De La Paz.

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EE.UU niega visa al poeta Rafael Vilches

Rafael Vilches, escritor cubano.

Rafael Vilches, escritor cubano.

Este viernes me avisaron que el escritor cubano -poeta, novelista y promotor cultural- Rafael Vilches fue denegado por la Embajada de EE.UU. en La Habana. Vilches se ha convertido en obstáculo para los que dicen que las cosas cambian en Cuba: ha sido detenido, interrogado por la Seguridad del Estado y ya es una sombra intelectual que ha dejado de ser invitado a los saraos literarios oficiales dentro de la isla.

Es una tendencia. Hace meses pasó con Danilo Maldonado (aunque una diplomática me pidió urgente los contactos de El Sexto, que a los tres días vio resuelto el asunto). Al músico Renay, de la banda Porno para Ricardo le sucedió lo mismo. El escritor Ernesto Pérez Chang fue denegado al menos dos veces.

Hace una semana conversé con el opositor Yoel Bravo, residente en Villa Clara. Me dijo que le negaron la visa para viajar a un encuentro de activistas cubanos en Puerto Rico. “No dan razones, solo te piden que vuelvas en un año”, me aseguró Yoel, que ha sido detenido, golpeado de manera brutal y amenazado de muerte cuando lo acusan de pegar carteles anticastristas contra el régimen comunista.

Es la decisión de un funcionario, un diplomático que puede aguzar de esta manera el oído y la vista cuando se trata de alguien que se ha parado frente a los atropellos y ha gritado cuatro verdades. No son estos los primeros disidentes a los que les impiden viajar a Estados Unidos a conocer la libertad, a hablar de censura fuera del país que los ahoga y les aprieta el pescuezo como a un ave de corral.

Vilches fue invitado a participar en el Festival de Arte y Literatura Vista, que organizan los inquietos Armando Añel y su esposa Idabell Rosales en Miami. Los premiados y publicados por la casa editora Neo Club son gente que no se calla la boca, intelectuales del calado de Jorge Olivera Castillo que en Cuba fue sancionado a 18 años de prisión porque le concidían las palabras que le alborotaban la cabeza con las que soltaba por la boca -un ejercicio que muchos cubanos hemos perdiod, pero otros no.

Vista se ha convertido en un nicho de pensamiento cultural independiente, en una foto de lo que es un país futuro, al que algunas manos poderosas intentan atar a un pasado que ya es tan largo como 57 años redondeados en el terror y el golpe bajo.

Son los cambios en Cuba. Ya en Miami se ven descaradamente militantes comunistas, colaboradores de la policía, miembros de las Brigadas de Respuesta Rápida y partidarios abiertos del régimen castrista que han gozado de la benevolencia de quienes hoy impiden que nos demos un abrazo con el poeta Rafael Vilches.

 

Hablar en Cuba: una libertad en peligro

Tomado del portal www.notimerica.com

Tomado del portal http://www.notimerica.com

Se va haciendo cada día más peligroso, hablar y disentir en Cuba sigue siendo una pedrada en la puerta contra el castrismo.

Al pastor Mario F. Lleonart y su esposa Yoaxis Marcheco les devolvieron los teléfonos con las cuentas de twitter averiadas. A Lleonart y a ella los llevaron lejos de su lugar de residencia en Villa Clara y los mantuvieron cuatro horas en un auto patrullero.

Me escribe con una letra apurada desde Contramaestre, en Santiago de Cuba, el periodista ciudadano y activista de la Unión Patriótica de Cuba (UNPACU) Yoandris Veranes para decirme que la policía le prohíbe ir a los despachos de internet públicos: no quieren que siga mostrando el Contramaestre que no muestran a los turistas.

Serafín Morán, un periodista independiente que hace un reporterismo a grandes trancos y sin llevarse por ningún manual, ha sido llevado varias veces a cuarteles policiales en La Habana. La última vez se lo llevaron unos días después de haber cubierto para medios extranjeros una protesta pública de manejadores de bicitaxis en la capital cubana.

Serafín llevó paso a paso la colecta pública desde varios puntos del mundo para comprarle una casa al adolescente Abraham, que dijo en las redes sociales que nunca había disfrutado de un servicio sanitario para hacer sus necesidades fisiológicas. Eso da roncha, y Morán tiene a las fieras vestidas de policía sobre sí.

Recientemente en el programa Contacto Cuba, que realizo para Radio Martí, Rolando Rodríguez Lobaina expuso que su productora Palenque Visión ha sufrido el decomiso de 20 cámaras fotográficas y video, sus reporteros han sufrido arrestos, golpizas y otros han abandonado la profesión porque el cartelito de independientes, les trae líos y palizas y actos de repudio por parte de las fuerzas de la Seguridad del Estado cubano.

A Roberto de Jesús Guerra Pérez, de la agencia Hablemos Press le ha sucedió algo similar. Decomiso de bienes, arrestos, multas, y encarcelamiento de periodistas ciudadanos.

El régimen, en la persona de Raúl Castro y sus lacayos quiere callarte la boca.

Los jerarcas de la revolución cubana quieren tomarse un mojito mientras ven atracar los cruceros en la Bahía de La Habana al son de las maracas, y no quieren que nadie interrumpa una Guantanamera que ya pocos se acuerdan de celebrar… o no les da la gana.

Amordazar las voces discordantes del Castrismo no hace sino echar paletadas de tierra sobre ese idilio que fue una revolución verdeolivo y hoy es una máscara, convertida en una pasarela de modas, una burla a las personas decentes.

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