Un raro escritor, un inventor de mundos

“La edad de papel” (Libros de la espiral, Ciudad México, 2016), del escritor Orlando González Esteva.

“La edad de papel” (Libros de la espiral, Ciudad México, 2016), del escritor Orlando González Esteva.

De pronto te preguntas por qué no se escriben más libros como estos. La respuesta está en que no hay tantos escritores, poetas, como Orlando González Esteva, que desarma la palabra para ver qué tiene adentro. Es de esos creadores que no se conforma con el salto de la frase sobre la página en blanco: González Esteva espera ver el deterioro del último párrafo para darle fin a la idea.

No hay libros viejos ni vencidos.

Estoy desempacando regalos de fin de año (2017), estoy saliendo de algunas deudas de lecturas y películas que no quiero postergar para este año y en ese pase de cuentas absurdo que me he impuesto brinca sobre la mesa de noche –es un decir, en realidad es una banqueta donde caben manuscritos, una botella de alcohol, dos tazas de té usadas y un bulto amenazante de sobres sin abrir ¿?- un libro que me regalara Orlando para poder abrazar 2018 con una mejor esperanza.

Se trata de “La edad de papel” (Libros de la espiral, Ciudad México, 2016), que lleva fotografías del notabilísimo artista Abelardo Morell. Es un libro rematado en tela, de tapa dura y lomo recio y anguloso, como exigiendo espacio para estar en cualquier anaquel.

El poeta González Esteva escribe acerca del “papel de piedra” – sí, papel de piedra- descubierto y puesto en uso por un taiwanés a finales del siglo XX y muy utilizado en la actualidad. Pero Esteva se va mar adentro en la imaginación y no le da carácter de amalgama sino que le da peso, el peso real de la piedra y comienza a fabular qué pasaría si hubiera pergaminos, libros, editoriales y hasta periódicos… hechos de “papel de piedra”.

Las fabulaciones en este libro, a manera de viñetas repensadas hasta el vaciado de la creatividad, se enfilan en las figuraciones de una “edad de papel de piedra”, y se remontan a la utopía de llevar tal sueño a la práctica.

Juguetón y provocativo, González se atreve a imaginar para nosotros que hubiera un periódico de “papel de piedra”:

“Ir detrás de una mosca enarbolando un periódico de “papel de piedra” ofrecería al insecto la oportunidad de posarse sobre algunos de los objetos más caros a su perseguidor y propiciar, represalia de represalias, que él mismo los hiciera pedazos”.

No es González de los escribas comunes. Tengo un par de libros suyos, muy anteriores a éste que comento ahora, “Fosa común”, 1996, que es un canto a las hormigas; “Casa de todos”, Ediciones sin Nombre, 2009 y “Los ojos de Adán”, Editorial Pre-Textos, 2012. Cada uno es un laberinto que hace más difícil y disfrutable en cada página.

¿Por qué son malditos, periféricos, y raros algunos escritores? ¿Qué ponemos delante: nuestra incapacidad de comprenderlos, el mazazo que nos pegan con sus obras fantásticas o la velocidad y sapiencia que han tenido para alejarse de lo común?

Al igual que con la Pizarnik, Rimbaud, Vieta, Juan Francisco Manzano o Verlaine – a esa altura y a esas distancias practicables- Esteva recrea un mundo que no existe, escribe en Estados Unidos, un país que le dio abrigo para curarlo de la nostalgia o el olvido, y nos devuelve una escritura hecha de lo que ha visto en los lugares comunes por los que camina cada día. Por eso es como la sombra, que se acerca y se aleja, se aleja y se acerca… en cada relectura.

“La edad de papel” contiene historias que no han ocurrido, pero pudieran sucederle al buzo que somos todos cuando nos metamos en una biblioteca hecha de libros de “papel de piedra”, la batalla en una fotocopiadora para embutir una pesada lámina y reproducirla al infinito; el deshecho, el tacho de basura a donde iría una hoja no estrujada de “papel de piedra”. Todo cabe en la imaginación y el goce de Esteva.

El libro cierra con una esperanza para quienes nos hemos imaginado que la tecnología digital va a acabar con el libro de papel, con el papel mismo y sus usos. Entonces Esteva escribe su ‘Oda al papel higiénico’:

“Quien teme la desaparición del papel a manos de la tecnología digital debe reconsiderar sus temores advirtiendo que hay roles que ésta, tan avasalladora en sus pretensiones, difícilmente podrá asumir. Si el temor persiste, bastará depositar delante de quien lo padece un rollo de papel higiénico: mudo, le hablará a gritos”, concluye el poeta.

Orlando González Esteva nació en Palma Soriano en 1952. Reside en Estados Unidos desde 1965, es autor de varios libros de poesía y prosa. Actualmente trabaja en Radio Martí, publica de manera regular en revistas y suplementos literarios de Europa y América Latina; en 1981 fue ampliamente elogiado por el poeta Octavio Paz.

Un nuevo ‘Amadís’ en Miami

Armando De Armas, escritor, periodista cubano. Tomado del portal Martí Noticias.

Armando De Armas, escritor, periodista cubano. Tomado del portal Martí Noticias.

Amadís, redivivo, en una novela corta. Armando de Armas asaetea su propia narrativa dando larga vida a un personaje medieval que ha llegado hasta el siglo XXI. En Escapados del paraíso (Fugas, Ediciones La Palma, 2017), el convertido pícaro  de la juglaresca en Hispanoamérica, otrora caballero medieval, también rinde honores al alter ego de Reinaldo Arenas. Pero de Armas amarra al potro cerrero de su Amadís para volver a pasar por las mismas vicisitudes de su novela primigenia, La Tabla, y reencarnar en un jinete que ha llegado a un Miami deshecho y por hacer. La novela, novela corta por demás, se arma a base de anécdotas y escaramuzas de amoríos en la ‘otra’ Ciudad del Pecado, del Deseo. La juntura con Urganda, su mujer y cómplice, y todos los escarceos amorosos, poliamorosos, triplicantes del morbo y las mejores prácticas, dejan entrever una ciudad que va más allá de los anuncios turísticos.

Escapados del Paraíso -terrenal- que les prometieron en Cuba, los personajes de Armando de Armas no se escapan a otro paraíso que no sea el de las propias ficciones, envidia de John Milton y sus olimpos que ya pasaron.

Larga vida, Amadís.

¿Proinmigrante?, No jodas…

Ahora es un furibundo atacante de las políticas migratorias de Donald Trump. Hace unos años era un feroz antiamericano, pero… ahora vive en EEUU. Lo reconocí a media tarde en una farmacia del suroeste de Miami. Nos miramos, nos hicimos un saludos moviendo la cabeza de arriba abajo, como perros que se odian. Me gustó ese gesto que me salió esta tarde. No lo veía hace exactamente 20 años, cuando estuve en la Beca de F y 3era en El Vedado, La Habana. Yo estudiaba Letras, él ya se había graduado y vivía de una botella otorgada por la juventud comunista. Se llama Javier, había obtenido un importande -según él- cargo en la dirección nacional de estudiantes y pernoctaba en la beca año tras año, aunque ejerciera de lleva y trae en la Federación Estudiantil Universitaria. Javier nos abucheaba a los venidos del Oriente de Cuba, a los orientales, nagües, guajiros: “Palestino”, era su escupitajo oral más usado. Los que íbamos al ‘Latino’ a ver la Pelota, contábamos con el doble de improperios -en la beca, si perdía Santiago o Granma, o Serranos o Mineros- y luego al regresar al merendero El Recodo. A veces en broma, pero casi siempre estrujándonos haber nacido al Este de la isla. Allí, mientras engullíamos aquel engendro al que llamaban fish steak, nos hacían ver la desventaja congénita de no contar con el privilegio de haber nacido más allá de las afueras de Vía Blanca. Hace un tiempo lo vi debatir sobre la necesidad de aceptar a los mexicanos, y latinoamericanos en general, en EEUU. Despotrica del actual presidente y hasta ha usado cifras del pasado Obama, pero su memoria es rancia y no recuerda 20 años atrás. El primer antiinmigrante es él y su xenofobia nacional. “Palestino”, me pareció escucharle hoy, pero ahora es proinmigrante, de izquierdas y sigue atacando el carácter imperial de los Estados Unidos… desde una farmacia en la sagüesera de Miami.

Los artefactos de la ficción

He descubierto una máquina de escupir palabras y se llama Julián Herbert. No hay diario mexicano que pueda descubrir (describir) mejor lo que pasa en el país que la sierra cortadora de ideas que es JHerbert. Ningún informe de la DEA va a dejar una huella así de perdurable como un relato de Herbert. Una pareja de adolescentes recién casados que descubre el peso de la droga en la familia, un joven que aprende cómo devolver una ‘papeleta’ para esnifar El Mal, los amores torcidos y las trampas del vicio se juntan en un libro llamado Cocaína(Manual de usuario). DeBolsillo, España, 2009. Lo descubro tarde, como me sucede a menudo con las mejores cosas (desde hace 46 años). Herbert te destroza el poco arsenal teórico que te quedaba. Nada remedia ya esta locura de leer a destiempo, cuando los libros llevan ya demasiados meses (años) en un anaquel y en nada ayudas al autor. Son los caminos sinuosos de la lectura, que muy pocas veces tienen una relación directa con esa entelequia que llaman Literatura y que equivocadamente trata de entronizar todo -por encima de las sensaciones. Lo repito aquí, para no ostentar ninguna pulcritud o síntesis venida al caso: Julián Herbert es una máquina de escupir palabras.

Cositas de la Serie Mundial de Baseball

Los Angeles Dodgers relief pitcher Kenley Jansen #74 brings the heat in the 9th inning to get the save. The Los Angeles Dodgers defeated the Tampa Bay Rays 3-2 in Los Angeles, CA. July 26, 2016. (Photo by John McCoy/So Cal News Group)

Los Angeles Dodgers relief pitcher Kenley Jansen #74 brings the heat in the 9th inning to get the save. The Los Angeles Dodgers defeated the Tampa Bay Rays 3-2 in Los Angeles, CA. July 26, 2016. (Photo by John McCoy/So Cal News Group)

He vuelto al blog, después de meses de urgencias. Vuelvo a la bitácora que me hizo feliz, ahora más ecléctico y dispar… tal como soy.

He visto un video, recientemente, de Tom Seaver y trato de enlazarlo con la inteligencia de estos “chicos” que nos deleitan hoy entre ese abatido (Giles) por los Astros y (Alex Wood) por los Dodgers. La Guerra de Roger Clemens para echarse siete veces el Cy Young (sospechas aparte), y hay diferencias, pero tienen la misma sangre. Quizás a estos chicos que lanzan hoy les falte rigor, pero empujan bien. Lo demás es puro espectáculo, necesitamos a un Mariano Rivera, secándose otra vez el sudor de la frente, a punto de subir al estrellato. La humildad de un Pedro Martínez o las locuras de un Randy Johnson, arrebatado sobre la lomita, arañando para ponerse el anillo, eso. La Serie Mundial es cada vez más de los pitchers, que pudieran convertirse en los dueños del espectáculo.

Voy a ver otra vez el video de Tom Seaver.

10 periodistas asesinados, México se queda sin voz

Cándido Ríos Vázquez, periodista asesinado en México el 22 de agosto de 2017.

Cándido Ríos Vázquez, periodista asesinado en México el 22 de agosto de 2017.

AFP_23 DE AGOSTO_Coatzacoalcos, México | Cándido Ríos, el décimo periodista asesinado en México en lo que va de 2017, fue un autodidacta del oficio, en el que se sumergió superando obstáculos como haber estudiado solo hasta la secundaria.

“Pavuche”, como lo conocían sus amigos y colegas, fue un campesino en su pueblo natal de Hueyapan, en el convulso estado de Veracruz (este), donde siempre mostró inquietud por denunciar injusticias y atender causas sociales.

Desde joven y antes de aventurarse en el periodismo, participaba y organizaba protestas de campesinos, colonos y vecinos de su pueblo para exigir la instalación de servicios públicos o apoyo para los trabajadores del campo.

De este afán surgió la idea de fundar un efímero semanario al que bautizó como “La Voz de Hueyapan”, donde exhibiendo un olfato periodístico publicó notas y fotografías, siempre con afán de denuncia y protesta.

Ríos, que fue asesinado a los 55 años, pronto tocó las puertas del Diario de Acayucan, donde lo contrataron como corresponsal y a la vez vendedor del periódico durante una década, según recuerda su director, Cecilio Pérez.

Diariamente comerciaba 300 ejemplares del periódico, que en la sección dedicada a su localidad publicaba las historias e imágenes de Ríos.

Ríos ganó mucha popularidad pero también enemigos, uno de ellos, el exalcalde de Hueyapan, Gaspar Gómez, quien lo amenazó de muerte en varias ocasiones, cuenta Pérez.

“Ese alcalde lo mandaba a detener, a golpear y a cada rato lo amenazaba de muerte. Hubo un tiempo en que dejó el periodismo por las amenazas de Gaspar Gómez, pero regresó”, relató el director del diario.

Veracruz es considerado el estado más peligroso para la prensa en México, según organismos de defensoría, que precisan que al menos 20 de los más de 100 asesinatos de periodistas ocurridos en el país desde el 2000, tuvieron lugar en esta entidad.

Las agresiones contra Ríos dejaron secuelas en su cuerpo. El reportero cojeaba de una pierna pues “lo dejaron lisiado los policías de Gaspar Gómez la última vez que lo detuvieron y encarcelaron”, agregó Pérez.

La enemistad con el alcalde comenzó tras la desaparición en 2001 de un regidor de su pueblo, un hecho que el periodista atribuía a Gómez.

“Pavuche” regresaba este martes a su casa después de haber escrito sus notas del día en un café internet para el Diario de Acayucan, cuando lo mataron.

Paró a saludar a dos amigos con los que se encontró afuera de una tienda en el pueblo de Covarrubias, unos 200 kilómetros al sureste del puerto de Veracruz. Fue allí donde les dispararon.

Su cuerpo quedó tendido boca arriba, tenía el pecho ensangrentando e intentaba desesperadamente seguir respirando, según detalla el parte policial.

Ríos falleció presumiblemente cuando era trasladado a un hospital de la zona, agregó el documento.

‘Amenazas’: De la serie Periodismo Independiente en Cuba

 Periodista independiente Osmel Ramírez Álvarez, colaborador de Diario de Cuba. Foto cortesía DDC.

Periodista independiente Osmel Ramírez Álvarez, colaborador de Diario de Cuba. Foto cortesía DDC.

El periodista independiente Osmel Ramírez Álvarez fue amenazado por la Seguridad del Estado con ir directo a la cárcel, según denunció este viernes al portal Diario De Cuba, para el que trabaja regularmente.

DDC reportó así la denuncia:

“A principios de la semana fueron a ‘visitar’ a mi hermana a su trabajo en Mayarí (Holguín) y empezaron a asustarla y a decirle que me iban a tener que detener por mi trabajo periodístico en DIARIO DE CUBA y porque la gente con la que me estoy relacionando son mercenarios”, contó el periodista.

El supuesto delito por el que sería detenido es “hacer crítica social y defender sus ideas socialistasdemócratas por medios digitales” independientes.

Asimismo, refirió que el agente usó “técnicas de manipulación psicológica” con su hermana, le pidió incluso “que no me contara nada como buscando cierta complicidad”.

“Usaron chantaje emocional con ella, le dijeron que mi mamá que está enferma del corazón lo iba a pasar muy mal si me cogían preso. Después de todo esto, mi mamá se pasó dos noches llorando”, condenó Ramírez.

Sobre lo ocurrido, el periodista opinó que este es un primer paso: “la estrategia de presión familiar”.

“Yo siempre he sabido que es un riesgo. Y no voy a dejar de escribir”, agregó.

Ramírez enfatizó en que su trabajo para DDC es informativo y que en otros medios como Havana Times publica otros textos más de opinión donde refleja sus ideas socialdemócratas, pero que “ni siquiera esas ideas las acepta” el régimen.

La policía política “recalcó” principalmente su trabajo para DDC: “eso es lo que más les preocupa”, concluyó el periodista.

Ramírez calificó lo sucedido como “un hostigamiento”.

Entre los últimos trabajos publicados por Ramírez en las pasadas semanas en DDC se encuentran textos sobre la situación de los campesinos en Holguín, sobre los carpinteros, el cultivo del tabaco, las “elecciones” y el verano.

Este es el cuarto periodista de DIARIO DE CUBA que es reprimido por la Seguridad del Estado en los últimos tres meses.

En junio, otro periodista de DDC, Manuel Alejandro León Velázquez, fue detenido por el régimen durante dos días. Las autoridades amenazaron con acusarlo de “usurpación de funciones”, “difusión de noticias falsas” y “asociación para delinquir”.

En julio, impidieron viajar desde La Habana a un evento en Colombia a la periodista Yusimí Rodríguez López, y “cercaron” en tres ocasiones la casa de Joan Manuel Núñez Díaz en Bauta.

Asimismo, el jueves fue arrestado en la ciudad de Baracoa el reportero de la agencia de audiovisuales independiente Palenquevisión, Jesús Ernesto Álvarez Carcassés, quien estuvo varias horas en la unidad policial local donde le confiscaron la cámara.

“La detención ocurrió en horas de la tarde mientras filmaba un evento que forma parte de las actividades culturales programadas para el verano”, dijo el director de la agencia, Rolando Rodríguez Lobaina.

Texto y foto tomados de DDC.

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