La guillotina Vincench.


Llegué a su casa buscando las claves de su labor como artista plástico pero vi a un artista en el fondo de un caldero. Fui con el ánimo de desenmarañar lo que me latía en el cerebro desde la última vez que disfruté obras suyas expuestas en una céntrica galería habanera.

Pero de a poco nos fuimos enredando en la conversación y no le hice las preguntas que llevaba en la agenda. ¡Ni falta que me hizo! José Ángel Vincench apela a la representatividad de la imagen para crear un universo que se llena de señales, signos que se cruzan entre las prácticas del palomonte, la vida cotidiana y la sistematicidad de laboratorio que le pone a cada detalle.
Las piezas hechas con pintura, sangre y excremento que Vincench nos devuelve traspasan las innecesarias calificaciones. Aún en su reclusión cotidiana Vincench está empeñado en ser testigo y no lector de poltrona, café y confort. Entre la ambivalencia con que el poder (los poderes) entroniza a sus héroes y la supuesta legitimación que los medios otorgan a sus sujetos, Vincench se ocupa de las periferias de esos eventos.
Personajes de la vida cubana, habanera, de ahora mismo, conocidos actores de la sociedad civil que de otro modo no hubieran entrado a las galerías oficiales y la excelente connotación simbólica que él mismo le otorga a cada material empleado volviéndolo sujeto activo, su obra crece hacia las grietas que van quedando de una vida cultural cubana, una hornada de artistas empeñados en la salida al mercado y la vista puesta directamente en esa rebanadora de cabezas que es la autocensura.
Vincench esta ahí y ha tomado distancia para decirnos algo que definitivamente tendremos que oír.

2 pensamientos en “La guillotina Vincench.

  1. error al envíar comentario anterior.
    Por favor, no lo publiquen: está inconcluso y no lo he podido recuperar.
    Muchas gracias.
    B.N.

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  2. hola, señor Rojas, es un placer saludarle.
    Me espantó un poco del arte actual, mirada sesgada y escasísima, que he olido en Habana. De esto que ví en Habana se hizo en la Europa gordita y añosa hace mucho tiempo, y caray, aún se hace. Por eso todo el mundo habla de crisis del arte… lo que hay crisis es de ventas de arte: la pasta se va a otros placeres estéticos o épicos (deportivos).
    Y acordaros, los de edad sufiiente, que los presos del IRA embadurnaron de cacas sus celdas en plena huelga de hambre, con Margaret Teacher, la guerra de Las Malvinas, el Papa fugaz que duró 45 días, los punk perforándose orejas con imperdibles en sitios muy fríos y sin buenas madres en las cocinas.

    Arte es expresión con consagración, o compromiso, más o menos, pero siempre con pasión, a muerte, hasta el último suspiro, pues sólo expresamos algo que somos.

    Ojalá vendan toda esa obra y llegue mantequilla, queso, bollos, cerdo y pescado a las todas las cocinas cubanas.

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