Monguito el aguatero y la burocracia.


El carromato de Monguito desanda las calles de San Germán este sitio polvoriento a donde me ha traído Dios, en busca de clientes, evadiendo a los inspectores y también de camino a casa.
Un lugar insalubre y sin agua corriente pudiera ser la mejor plaza para Monguito y los cuatro o cinco carretoneros que se dedican a vender el vital líquido. Pero una cosa piensa el borracho y otra el cantinero, dice el refrán.
En la toma de agua de donde se sirven los aguateros para llevarla a las viviendas que se la solicitan por un precio de seis pesos cada tanque, hay un inspector al que deben pagarle un peso en moneda nacional por cada viaje. Pero además, deben andar con todos los documentos en regla para ese ejército de mirones de la vida individual de cada ciudadano, los inspectores estatales. Los aguateros deben llevar un documento que los acredite como trabajadores por cuenta propia, otro que dictamine que su carretón es de su propiedad, otro para asegurar que su caballo (o mulo, o yegua) está bien de salud, y así hasta abultar una pequeña cartera que Monguito guarda con recelo a un costado de su cintura.
Pero lo más impresionante es que estos humildes trabajadores deben pagar cada año por renovar una acreditación de diez pesos que certifique que el caballo es de ellos. Sí, eso mismo, y no es un juego de palabras. El propietario debe renovar la propiedad del animal, de lo contrario lo pierde.
San Germán está a menos de veinte Km. del Río Cauto, sus habitantes viven una penuria y falta de agua constante, y aún así las autoridades se permiten lujos como atosigar a quienes intentan paliar estas necesidades o las más perentorias.
Yo sigo con mis cubetas al hombro, hasta que se escondan los chivatones y la burocracia vaya a paseo, al menos por un rato.

2 pensamientos en “Monguito el aguatero y la burocracia.

  1. El sistema represivo de la dictadura castrista se deleita con estas practicas sadicas atosigando a quienes pudieran atenuar el estado de miseria y destruccion que vive el pais. En un pais donde lo que no esta proibido es ilegal todo tipo de iniciativa que pretenda traer un paliativo al sufrimiento es perseguida. Quiza deberiamos empezar a darle unos cuantos palos bien dados a los chivatones y tomar medidas mas energicas para efectuar el cambio que deseamos.

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