La continuidad de la isla

Cuba es un país narrado hasta la saciedad. La poesía, el ensayo y la narrativa misma han hurgado hasta la médula para sacar lo mejor y lo peor de un país, que a fuerza de mirarse ha pretendido ser el ombligo del mundo. Javier Negrín, un joven treintañero ahora radicado en Isla de Pinos nos acaba de regalar una de esas joyitas raras, una propuesta para no perderse. Es un libro con cinco relatos cortos, narrados a la velocidad en que se vive la juventud, sin afeites y sin pretensiones.

Pero es más, es un libro invadido por el realismo sucio, hijo adoptivo de Charles Bukovsky y Pedro Juan Gutiérrez. Se admira en una ficción armada como esta que no pretenda ir más allá de sus antecesores literarios. YOTUEL, como juego semántico en la desaparición de la individualidad apuesta por la documentalística, es tal la imaginería que tal parece un sub-mundo vivido por cualquier adolescente becado en el nivel secundario en cualquier parte de Cuba.

Los cinco relatos se engarzan a través del incentivo de unos alumnos, perdularios, perdidos, abandonados por sus padres a la suerte del infierno socialista que se vive en las becas destacadas en los campos, donde cada individuo, bajo el supuesto martiano de complementar Estudio-Trabajo dejaban, dejan, de ser inocentes para descubrir un mundo de pandillas, abusos sexuales, físicos y la presión psicológica de establecerse como personas. Pero juro que ni Negrín, ni sus
figurillas narratológicas dicen nada de esto.

Esto solo aparece en mi agradecida mente de lector. Una violación, o casi; un grupo de hambrientos a lo Tom Sawyer o bastante cercanos al relato “Sin descansar ese verano”, de José Manuel Prieto que son sorprendidos cuando hurtaban alimentos que a su vez los directivos de la beca restringían a ellos. Un incesto ficcionado de hermano sobreprotector a hermana, un accidente bajo la figura de una negligencia, una historia de amor, porque si un libro no tiene una buena historia de amor “es una mierda”, como dice de la vida a cada rato El Intelectual, uno de los personajes de este libro de apenas 500 ejemplares que se va a perder en las descacarañadas librerías de provincia, amén del esfuerzo de Ediciones Ancoras, de la Asociación “Hermanos Saiz” en Isla de Pinos.

Asistir a la presentación de YOTUEL fue una de las mejores cosas que me pasó en las pasadas Romerías de Mayo. Revivir las becas sin el mandato de la generación literaria de los años ‘ 80 donde se incluyen el funcionario-escritor (Abel Prieto), la estrella-escritor (Senel Paz) o el escritor-escritor (Abilio Estévez) de la mano del placeteño Javier Negrín Ruiz es una suerte de brújula. Este es un libro que se parece bastante al Testimonio, ese hijo huérfano de la literatura cubana. El tema de las becas en Cuba, que pulularon en zonas como la Isla de Pinos: Jagüey Grande, en Matanzas; Zola, Camagüey o San Andrés, en Holguín es algo que nos deben la Historia, el Testimonio o el Periodismo para un día, cuando seamos un país adulto. Los niños que viajaron desde Guantánamo a recoger toronjas en Gerona o podar naranjas en el centro del país no fueron mejores ni peores, fueron luego los jóvenes que partieron a matar y morir en el África, a dejar sus vísceras en el Estrecho de la Florida o amanecieron un día sin el Muro de Berlín. Más que el idílico encuentro entre pioneritos que amaban a su patria, las “Escuelas en el Campo” fue uno de esos infiernos que muchos intentan sepultar y el YOTUEL de Negrín Ruiz lo revive a medias  y eso es ya de agradecer. Invitados están.

4 pensamientos en “La continuidad de la isla

  1. Que bien leer un artículo del libro Yotuel de mi amigo y profesor Javier Negrín. La edición fue bastante limitada, pero quizás si se ponen en contacto con la AHS pinera puedan tenerlo digital o quizas comprarlo, solo vale 5 pesos moneda nacional. Con Edicion de Maikel García y diseño de Chimendry (Ivan Cellez) es un excelente texto sobretodo para las generaciones qu vivimos, al menos un alo, becados y sufrimos la separacion de nuestros padres en un ambiente tan voraz como ese de la beca cuando solo eramos adolescentes que empezabamos a vivir la vida. Leanlo, esta genial y si despues ven el corto Camionero, pues tienen hecho el pedido completo.

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