La palabra libertad

pensar es gratis

Hace una semana escribí este texto para el libro Isla interior, que guarda los posts que Ángel seleccionó antes de caer en prisión, lo  hice con la esperanza de que lo salvara de ese horror que ahora padece. Lo publico hoy con  la misma Fe, a ver si podemos sonreir pronto, con su libertad.

El siglo XXI avanza con desenfreno hacia el uso de la palabra libertad. Ya no se trata de ser libres o no, sino de usar esa palabra como un adarme, como una bendición para resguardar la casa, los libros, las flores, los amigos, el perro del vecino, la novia en escapada, los amigos de los amigos hasta que la palabra libertad sea una fragancia nacional, un gesto.
Ángel Santiesteban Prats está pasando por la cuerda floja de haberle hecho la trompetilla al rey cuando paseaba por lo que cree es su feudo. Libros que presentan una temática proscrita, premios que estaban diseñados para bajar la cabeza y decir sí y no para plantarse en medio de la plaza y decir la palabra libertad como un cañón y reventar esa fiesta del silencio que ha pasado ya del medio siglo.

A quien están prestos a encerrar no es a un asesino ni un delincuente, es a un ser humano que no tiene otra divisa que la palabra. Pero el régimen de La Habana se ha equivocado de facto, Santiesteban cuenta con la amistad de un puñado de amigos que están sosteniendo este grito y haciéndolo correr por medio mundo. Este libro de Angel va estar en las mesas necesarias como para dar un escarmiento. Han tropezado otra vez con la acción de unos empecinados ciudadanos que creen que la responsabilidad y el amor sí pueden mover medio mundo. El hijo que nadie quiso, el amigo que tantos quieren. Una voz, una palmada en el hombro, un grito, la palabra Libertad como un adarme para limpiar la casa de las únicas malas palabras: aquellas que callan la verdad.

2 pensamientos en “La palabra libertad

  1. Querido Luis Felipe: Alcides me dio este encargo, pero no hay visible una dirección de correo para hacerte llegar la carta, por eso te la dejo aquí. En mi blog, hoy publiqué sobre Angel. Un abrazo, Regina

    La Habana, 2 de marzo del año 2013
    De Rafael Alcides
    A Luís Felipe Rojas:

    Amigo Luís Felipe:
    En cuanto al tratamiento de maestro que me das al replicar mis opiniones sobre el recién masacrado Ángel Santiésteban, te responderé como lo haría Nicolás Guillén con su acostumbra picardía de gente de pueblo: “Más maestro serás tú”. Y en cuanto a la réplica en sí, me has dejado confuso. O yo no me supe expresar o tú me leíste con premura. Veamos.
    Digo al entrar en materia que no es un caso político, añado socarrón un “he oído” que no podría dejar de tenerse en cuenta, y paso a demostrar que sí es un caso político, pero a demostrarlo sin editorialismos, conforme al método de los poetas de todos los tiempos: dejarlo dicho sin decirlo de manera expresa para que dure, para que no se lo lleve el viento sin que sea leído otra vez por lo menos, eso que Hemingway definía con la seriedad de quien estuviera reclamando derechos de descubridor, “Teoría del iceberg”.
    Sin faltar a la verdad, hablo de desacuerdos en la vida en pareja magnificados al extremo de sancionar a nuestro amigo y excelente escritor Ángel Santiesteban con cinco años de cárcel, en su origen situaciones propias de esa interminable lista de cosas y casos de casa que nutrió el bufo de nuestros abuelos, y luego me detengo a considerar lo que ahora el gobierno podría hacer para sacar el pie. Desfusilar al fusilado por error o por razones de estado suelen hacerlo los gobiernos posteriores, los que vienen detrás del gobierno caído, nunca los gobiernos que cometieron el fusilamiento. Consciente de esta importante lección de historia, menciono soluciones posibles para el gobierno, salidas con las que él y nosotros ganaríamos. Nosotros, recuperando a nuestro a Ángel y el gobierno, qué se le va a hacer, reservándose por ahora el romántico papel del caballero lanza en ristre que salió a defender el honor de la dama.
    Tienes que jugar tus cartas con la mano que te dieron, Luís Felipe- Por desgracia, el caso de Ángel es mucho más delicado que el de los 75 a principios de siglo. Entonces todo estaba muy claro, entonces el acusador era el gobierno, esta vez, por desgracia –insisto, por desgracia–, el acusador es la ex mujer de Ángel, la madre de su hijo –un hijo que ahora tiene quince años–, y esa mujer, esa madre mintió, sí, esa mujer, manipulada desde el comienzo o no, buscó testigos falsos, simuló huellas de una golpiza cubriéndose la cara con hojas de guao quizá, habló de amenazas de muerte, incendios, en fin, amigo Luís Felipe, esa mujer tan enamorada que preferiría ver a su ex marido ardiendo en la hoguera antes que verlo con otra, les puso la mesa a estas gentes, y ellos, desde luego, ávidos, goloso, como de costumbre en estos casos caídos del cielo cuando menos se lo esperaban, raudos se sentaron a comer.
    Estos son los hechos. Ni Dios podría ya cambiarlos. Mover cielo y tierra para sacar a Ángel es cuanto podemos por el momento hacer, ir a hablar con Dios si es preciso (y creo que lo es), sin dejar de insistir, desde luego, cada cual con su lenguaje, en que nuestro amigo es inocente, que se le ha fabricado un caso, pero sabiendo que mientras su ex mujer no se desdiga, ellos, los carceleros, serán los buenos y Ángel el malo. Ésa es la situación.
    Por último, Luis Felipe, no suelo discutir con el lector, respeto su turno, pero tú no eres un lector, salir en defensa a Ángel con la pasión con que lo has hecho al replicarme, te convierte en parte de mí mismo puesto que yo también soy Ángel, en este momento todos los que estamos por sacar a Ángel de la cárcel somos Ángel, por eso me estoy explicando contigo sin dejar de admitir que sí, que tal vez, que acaso no me di a entender. Por su carácter excepcional y único, este es un envío privado en primera instancia, pero sólo en primera instancia, digamos un homenaje a tu persona, por lo que quedas autorizado a publicarlo en tu blog o donde te parezca de creerlo conveniente, es decir útil para Ángel. Soy de los que piensan que los hombres honestos no tienen un discurso para andar y otro para salir, como pasa con los zapatos. Tienen uno, en mi caso, este de ahora sigue siendo el discurso que replicabas antier cuando yo sólo dejaba ver la punta entre las crestas heladas en la inmensidad del mar.
    Te abraza, y te vuelve a dar las gracias por querer a Ángel como lo quieres,
    Rafael Alcides.

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