Un año fuera de Cuba, dentro del país

san german

Foto: “Autorretrato del exilio. Máquina de la nostalgia”.

Hace hoy exactamente un año que me fui de Cuba para entrar en la otra Cuba. Me dieron un puntapié, manu militari, y vine a caer a este lado del país perdido.

Miami me dio la oportunidad de hablar en la lengua de mis abuelos, de volver al paladar de mis abuelos. He cumplido los sueños de mi abuela María: tomé Jupiña, probé la Materva y me volví a comer los pastelitos de guayaba que hacía mi padrino Mayaguez. Por ese lado la máquina de la nostalgia sigue aceitada, como siempre.

Aquí me he aburrido de lo lindo porque los policías no me piden el carné de identidad ni preguntan cuantos días voy a estar en La (pequeña) Habana. Mis hijos Malcom y Brenda no se llevan la mano a la frente para decir en cada acto escolar que quieren ser como el Che, ese argentino aficionado a las muertes múltiples y ajenas, a las tierras ajenas, a las mujeres ajenas, a las familias ajenas, a vivir una vida prestada para saltar de las guerrillas melancólicas a los pulóveres adolescentes. Mis hijos son más libres, porque están aprendiendo a serlo.

Hace un año llegué a este país más generoso de lo que lo pintan, de la mano de Lori Díaz y el Comité Internacional de Rescate (IRC, “¿ai- ar-ci, en qué podemos ayudarlo?). Llegué a un Miami más generoso todavía, donde la sociedad civil está tan organizada que no hizo falta una campaña para que una señora extrajera los primeros cuarenta dólares de su chequera del mes y nos lo regalara en un puesto de café. De la mano de Ivón, Berta, Idolidia y Mario fuimos a todos y los primeros y difíciles huracanes de trámites burocráticos y salimos cuerdos y felices, gracias a Dios y a ellos. Vicky Ruiz tiene una dulce culpa en este recibimiento.

Miami me devolvió la bicicleta y el dolor en las pantorrillas de los primeros meses; el autobús y el susto de la próxima parada. Aquí volví a publicar un libro y a leer poesía sin que me exigieran filiación ideológica alguna, por lo menos eso me han demostrado Idabel y Armando. Miami me regaló un micrófono y un web site para volver a hablar con Cuba cada segundo, como si fuera un tipo ubicuo, borgiano y he podido entrevistar a gentes de Baracoa, Puerto Padre o Jaimanitas sin el sobresalto de la policía política acosando mi vivienda.

Hace un año soy feliz jugando al dominó y a la guerra. Llevo doce meses tirándome los sábados en la hierba con Exilda, (en Tropical Park) mirando al cielo para agradecer y pedir otro deseo: como dos niños, o dos tontos, pero felices como nunca.

PD: Se me quedan nombres y atardeceres por mencionar, pero no agradecimientos.

6 pensamientos en “Un año fuera de Cuba, dentro del país

  1. Que agradable para mis ojos escuchar palabras tan bonitas sobre tus experiencias en este gran pais, todos hemos pasado por eso, yo ya estoy en tierra de libertad hace 12 ańos y cada dia agradezco a Dios por haberme dado la oportunidad de una vida mejor, sin mentiras, sin hipocrecias y sobre todo darle a mis hijos tantas cosas que el comunismo obsoleto y autoritario de los Castro me robo, la posibilidad de llegar tan lejos como tus alas sean capacez de volar. Felicidades por vivir en tierra de libertad.

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  2. Me alegra tu primer año tan alegre y lleno de buenas experiencias. A otros no les va también y los ignoran y nadie les da un centavo que no sea el generoso gobierno americano. Y hay quien te desprecia. Yo volví a vivir aquí y la sensación de libertad, si bien fue grande, liberadora, me tomó años publicar un libro y también sentirme un poco más acorde con este mundo que es mejor pero no perfecto. Yo no vivo en Miami pero al fin y al cabo, es la misma cosa. Estados Unidos, sí es un gran país y generoso pero no idílico ni mucho menos.

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    • amael:
      sobre todo eso, no idílico, uqe cada Estados Unidos sea el estados Unidos de cada quien. Yo me siento estar haciendo un país para mis hijos y mis amigos. Los part times de fin de semana son parte de este país que descubro cada noche, que guardo cada noche para poderlo narrar un día. Muchos me desprecian, pero de eso no dependen mis esperanzas y mis ganas de vivir, no de eso precisamente. No quiero unpaís perfecto, me fue muy mal conesa caricatura que me vendieron por 41 años y en la que viví hasta ayer mismo. Gracias por tus amables palabras.

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  3. Hola mi hermano.
    Me uno a tu ación de gracias Yo desde mi ministerio también puedo decir muchas de las mismas cosas que tú y dar gracias a Dios por ellas. Ha sido una bendición, pero al igual que tú lloro y añoro, el sol, el aire, el cielo, las calles, la gente, mi Iglesia …, y sufro al igual que tú porque mi tierra y mi pueblo sufre.
    Un fuerte abrazo

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  4. Me da gusto leer articulos asi. Mi familia y yo llegamos hace mas de cinco años y hemos pasado por esas mismas sensaciones. Ese vivir sin compromiso ajeno, sin tener que estar cuidandose del CDR. Sin tener que estar cuidandote del que te pasa por al lado. Opinando lo que tu razon te dice sobre lo que te de la gana.

    De la vida aqui tienes que soportar el lado malo de la democracia y del respeto al derecho ajeno … cosas como respetar la opinion de los troles de la UCI. Pero igual, con no leerlos ya tengo. Ellos estan peor, tienen que leerte por obligacion y opinar lo que no siente para poder seguir cobrando la merienda.

    A diferencia de Cuba (y de mucha parte del Tercer Mundo tambien) la vida en Miami puede ser muy relajada y esta llena de muchisimos detalles agradables.

    Un saludo y un abrazo para ti.

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