Todos los exilios son posibles

Cuando digo exilio, no hago más que pensar en la palabra vida. Eso fue lo que me sucedió en el encuentro “Lucha de liberación contra el castrocomunismo”, que generosamente coordinara el escritor Julio M. Shiling, y que se llevó a cabo en la West Dade Regional Library de Coral Way, Miami, el pasado 10 de Julio.

Al conversatorio asistieron nada más y nada menos que los conocidos ex presos políticos Ángel de Fana, Agapito “El Guapo” Rivera, Jorge Gutiérrez “El Sherif” y otros más que hicieron un panorama de la lucha insurreccional desde 1959 hasta la fecha.

Me conmovieron las palabras de De Fana y sus esperanzas en una Cuba futura. 20 años de cárcel no parecen haber hecho mella en los bríos de este hombre que enfrentó la tortura y el horror carcelario del régimen castrista. “Debemos luchar, no por la Cuba que perdimos sino por la que nos espera en lo adelante”, le escuché decir.

Agapito, un guajiro conocido por haber combatido en los llanos del centro de la isla contra las milicias y el ejército formal, habló del valor de quienes le acompañaron en aquella proeza (no hay otro nombre para denominar esta acción). La pérdida de 11 familiares no le han hecho un hombre rencoroso, aunque a cada palabra aflora el dolor por un país que pudo ser. “Nadie sabe el dolor que se siente al saber de la muerte del menor de los hermanos que has llevado a la guerra”, dice quien se ganó el apodo de “El Guapo” en las prisiones en donde intentaron doblegarlo durante los largos 25 años que estuvo sin probar la libertad. Su liberación en 1988 debe haber sido un alivio para sus carceleros, según las anécdotas que cuentan quienes compartieron galera, pasillo y celdas de castigo con Agapito.

Otro tanto vivimos con el relato de Jorge Gutiérrez, que desembarcara en uno de los Team de infiltración, días antes de la expedición cubana por Bahía de Cochinos. La pérdida de los amigos que le habían despedido días antes, el sabor amargo por la decepción de una ayuda prometida y que nunca llegó, fueron relatados detalladamente por Gutiérrez con una dinámica que no dejaba lugar a las dudas.

La otra lucha, el mismo país

Lo mismo Roberto Luque Escalona que Normando Hernández relataron vivencias de lo que se conoce como la lucha de resistencia pacífica, que aunque tiene sus detractores en ambas orillas de la isla, dio lugar a una de las muestras de respeto que merece Cuba.

Los que antecedieron a Luque y Hernández reconocieron la coexistencia de ambos métodos, sin soslayar uno u otro. Tanto Luque como Hernández ahondaron en anécdotas que ilustraron la defensoría de los derechos humanos, el enfrentamiento a una soldadesca más sofisticada, que aunque asistida por Moscú desde sus inicios fue refinando los métodos de represión de la tortura física a la sicológica: al punto que a principios de 1980 muchos países ignoraban lo que sucedía en la isla del Dr. Castro. Hasta entonces la mayoría de las naciones hace caso omiso de la ausencia de libertad en Cuba.

Ha sido una buena oportunidad, un retrato apaisado de miles de cubanos que no caben en una foto única. Se agradece la labor de Shiling y su insistencia en que se conozca más de la historia no contada de la resistencia contra el comunismo en Cuba.

Un pensamiento en “Todos los exilios son posibles

  1. Mis respetos para estos hombres y mujeres que lucharon y sufrieron bajo un régimen tan déspota como el de los Castro comunista. Y les digo como dijo el apóstol. Cuando ay hombres que viven sin decoro, ay otros que tienen el decoro de muchos hombres.

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