Cinco años de Cruzar las alambradas: ¿cuánto tiempo más debo seguir?

Foto del autor: @alamabradas

Foto del autor: @alambradas

Mi bebé, mi tercer hijo, este blog, ya ha cumplido 5 añitos y a ratos me hago esa pregunta. ¿Cuánto tiempo más debo seguir? Yo comencé a escribir a contrapelo de lo que era un blog, lo hice como se escribe un diario sin wi-fi, ni cibercafés cercanos, pero con la temeridad con que se distribuye un zamisdat.

Recuerdo que fue en 2009, en diciembre. Mi hermano Orlando Zapata Tamayo #OZT iniciaba una huelga de hambre, empujaba al régimen castrista a quitarse la careta de una vez: las detenciones y golpizas a los activistas por el apoyo a #OZT se sucedían en Holguín y varias ciudades más, una tras otra. Yo quería que lo supieran mis vecinos, los chivatones del barrio, la policía, los que tienen miedo y los que me apoyaban y me apoyan desde entonces, que son uds., ciberactivistas, gente linda que me han acompañado en 60 meses de palabra y hecho.

Ahora con la nueva cantaleta de “los enemigos íntimos” hice un alto, llevo semanas sin publicar, escuchando a mis amigos, reviviendo la misma fiesta de tanta ingenuidad. Mis padres me contaron que la gente que 1959 estaba aturdida de tanto petardo y tanto sabotaje, el mismo 1ro de enero salió a saludar a los rebeldes, el 2 a pedir ¡Paredón! a voz en cuello y el día 3 empezaron a quedarse mudos, tres días de Revolución cubana.

Ahora el camino es largo porque en Palma Soriano, Manzanillo y Cumanayagua sigue gente hambrienta que no sabe de relaciones diplomáticas. Mi amigo Millet en Camagüey sigue con las Brigadas de Respuesta Rápida detrás de sí cada día, para que no pegue un cartel contra el gobierno o no compre luz brillante (kerosene) de contrabando. A Mirna Hernández le pintarrajearon la casa con chapapote el pasado fin de semana, fue en Buenaventura, donde la gente llama ahora a los yanquis “el hermano y solidario pueblo norteamericano”.

Ahora que las furias han cambiado de color hay amigos que quedaron dentro del cerco y no se van a callar la boca porque nunca lo han hecho. Me escribió Yannier P, desde Guantánamo para decirme: “no tienes que escribir para nosotros, ya sabemos el horror. Escribe para que el mundo sepa del horror que viene”. Quiero enviar un ramo de flores a mi amiga Nancy Alfaya, una mujer cristiana y con una resistencia a prueba de balas: su marido, el escritor Jorge Olivera Castillo,  recibió 18 años de cárcel, pero a Nancy no se le apagó la risa. En La Habana conduce un taller contra la violencia a las mujeres, es la primera que lee los poemas de Olivera y va todos los días a la iglesia en el barrio pobre en que vive. Quiero mandarle flores a Nancy pero no me gustaría que llegaran marchitas.

Quisiera escribir un artículo y viajar, para darle la mano a Manuel Martínez León, en La Jejira de Holguín,  a Emiliano González en El Horno, de Bayamo o Bárbaro Tejeda en Mayarí. Los tres son disidentes, opositores abiertos a la dictadura tropical de los hermanos Castro y trabajan la tierra desde el amanecer.

Emiliano me ha concedido entrevistas sentado sobre una montaña de sacos de maní, y me ha escrito para decirme de las torcidas reglas de las cooperativas estatales y que sueña con campos de maní mientras se lo llevan preso a unos pestilentes calabozos.

Bárbaro me ha hablado en un trillo por donde se va a pescar clandestinamente, para comer y darle de comer a su familia. Desde hace años el Destacamento “Mirando al mar” -una especie de brigada de respuesta rápida- con el pretexto de ser una tropa antidrogas, reprime y vigila a sus vecinos en Puerto Padre, Levisa y Macabí, en toda Cuba. No pueden vender pescados, ni pescarlos, ni comerlos. No saben qué ley se lo prohíbe, pero esos vecinos de los que me hablan tienen miedo de incumplirla. A veces Bárbaro Tejeda siembra plátanos o frijoles y sueña con una moderna vara de pescar.

Con amigos así mi blog tiene diez años más de vida. Todavía tengo que explicarle al mundo por qué hay madres cubanas que viven sin sus hijos y qué cosa es la Ley de Peligrosidad Social Pre-Delictiva, primero tengo que aprender a escribir un engendro jurídico de tal empaque. Ileana, mi amiga venezolana que viven Nueva York no sabe qué cosa es Desacato a la figura del Comandante en Jefe, y yo tengo que explicarle con ejemplos.

A este blog le quedan muchos años más de vida, de sobrevida. Una casa se arregla para adentro, y no para que la elogien sin conocerla los vecinos, así vivan al Sur o al Norte revuelto y brutal que ahora nos aprecia.

7 pensamientos en “Cinco años de Cruzar las alambradas: ¿cuánto tiempo más debo seguir?

  1. Con un hijo bueno que te sirvió de canal para que tus palabras perduren nunca se acaba, así que toca seguir velándolo y alimentádolo.
    También toca llevar aliento y fuerza a los que dentro de Cuba seguirán transitando el camino asediados por los “perros”

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