Las malas compañías

En Radio Martí, con "el beso de la muerte" de mi estimadísima Cary Roque, una ex presa política cubana. Dios la bendiga siempre.

En Radio Martí, con “el beso de la muerte” de mi estimadísima Cary Roque, una ex presa política cubana. Dios la bendiga siempre.

Así como aconsejara en sus “Cartas completas…” Lord Chesterfield a su hijo Felipe Stanhope, tienen que haberme aconsejado a mí, mis abuelos, mis padres y mis amigos más cercanos. Pero uno levanta cabeza cuando ya tiene el toro frente a sí mismo y en una de esa cornadas aprende que en el peligro de lo desconocido a veces se esconden los verdaderos tesoros.

Así me pasó en mi pueblo, un día empecé a juntarme con la gente que se sabía la historia que no sale en los libros de cuento de la historia nacional, otro día conocí los que habían atravesado la larga noche de los fusilamientos de sus padres y hasta quienes habían salido renqueando de las tenebrosas celdas tapiadas de la cárcel de Boniato, y entonces no quise atender más a los fuegos fatuos de la protección personal.

Esta semana el peor y único periódico de Cuba, el Granma –porque los demás son un pretexto de diversidad- la volvió a emprender con quienes a mucha honra se presentan como radicales y anticomunistas y no se esconden para decirlo.

En el Granma, ese lavabo público que se vende más como papel higiénico que para informar aparecieron el presidente Donald Trump y Luis Posada Carriles arropados por los besos de Cary Roque, una ex presa política que pasó gran parte de su juventud entre rejas por querer acabar con la farsa de verdeolivo.

“El beso de la muerte”, tituló un periodista que hace años ha sido satirizado por los cubanos como un perrito que asiente todo el tiempo, cuya cabeza solo se mueve de arriba hacia abajo en un viaje interminable. Por cierto, ya no se venden esos adornos, la gente solía pedir “un Randy Alonso, por favor”, ante la sonrisa cómplice de las vendedoras de turno. Ya desaparecieron del mercado en divisas.

Desde luego que algún tío protector en mi familia me diría que además de un “beso de la muerte”, estar cerca de Cary Roque es “una mala compañía”.

La tengo como colega en Radio Martí, y como biblia de consulta para entrar en los meollos de la tortura de las primeras décadas de la revolución cubana. A la gesta heroica que la dictadura castrista intentó venderle al mundo le han salido unos altoparlantes, unas enciclopedias que serán difíciles de apagar mientras las víctimas, sus familiares y amigos estemos vivos.

En Cuba los libros sobre las prisiones El Príncipe, Manto Negro, las Circulares de Isla de Pinos, y los fusilamientos en el Santiago de Cuba de 1959 corren de mano en mano. Yo los tuve y los pasé a otros, la gente lo sabe y cada uno reacciona como la poca o mucha adrenalina le corra por el cuerpo.

En Miami hay museos, bibliotecas, institutos, sitios temáticos y asociaciones dedicadas a preservar la memoria de las víctimas, a marcar al victimario y aunque pasen los años y el odio y venga el perdón o no, va a quedar ‘eso’, para que no se repita.

El mismo hecho de que Cary Roque, Agapito “El Guapo” Rivera, Raúl García, Alicia del Busto o Manuel Artime hayan enfrentado la ira de verdeolivo, atravesado los portones de las cárceles, la persecución policial, salieran al exilio y rehicieran sus vidas, muestra que hay una compasión divina, más allá de los que no salieron ilesos.

Conozco a muchos que han caminado la ruta de la lista que menciono aquí, los saludo con respeto y aunque la mala educación a que me sometieron por cuarenta años me hizo perderme parte de esa historia, cuando los saludo con reverencia y respeto en cada acto en Miami, lleno un poco esa laguna de ignorancia.

Cada cubano lo puede hacer en la ciudad del mundo donde viva: Madrid, Nueva Jersey, Los Ángeles, Caracas o París albergan a hombres y mujeres que va a aparecer un día en el libro grande de la historia nacional.

4 pensamientos en “Las malas compañías

  1. y por suerte en ese libro grande de la historia nacional la caca verdeolivo sera minimizada para que mas nunca vuelva a repetirse la pesadilla tiranica. muchas gracias por tu escrito. mucha suerte.

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  2. Muy buen artículo, se necesitarían varios volúmenes para contar la historia de los desmanes y crímenes del castrismo a través de sus casi 60 años de existencia.seria bueno hablar sobre la prisión militar del Pitirre,alla por los 70 ,yo estaba en el servicio militar por aquel entonces y supe de las barbaridades que se cometieron alla.es un capítulo trizte y poco recordado

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