Miami

No me cojas pa’ eso, tú

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Un hombre vende ejemplares de la Reforma Constittucional en Cuba. TOMADO DE LA PRENSA CUBANA.
Un hombre vende ejemplares de la Reforma Constittucional en Cuba. TOMADO DE LA PRENSA CUBANA.

#YoNoVoto_#YoVotoNo__Miami, 13 de enero de 2019. En algo más de un mes el régimen cubano se habrá bajado las mangas de la camisa, ajustado los pantalones y dado algunos retoques a su hasta entonces maltrecha figura de sesenta cansados años. La nueva Reforma Constitucional aprobada va a contar con un número importante de asistentes a las urnas -sea cual fuere la acción en las boletas- y eso es lo que cuenta… para ellos, no para nosotros “el pueblo”.

La polémica generada entre proyectos opositores y activistas de dentro y fuera de la isla sobre asistir o no a los colegios electorales, no hace más que abrir una brecha entre quienes desconocen olímpicamente el ninguneo de una dictadura hacia sus congéneres con el hacha en la mano y quienes han plantado cara al megafraude en camino.

Cuando en junio pasado anunciaron que una comisión desconocida laboró por cinco años en el texto, la suerte estaba echada. No he leído un solo cuestionamiento de muchos de los que hoy afirman que el #YoVotoNo “será un golpe al régimen”, cuando la maquinaria eligió no elegir intelectuales, juristas y otras figuras para la elaboración del texto dizque reformista. A los que fuera de Cuba aseguran que votarán no, también les lanzó una trompetilla: si el gobierno cubano los animó a expresar sus propuestas ‘online’ ¿por qué no contó con ellos hace cinco años para incluirlos en tal programa de redacción?

Lo que quiere el régimen es asistencia, no el #YoVotoSí que hasta el propio mandatario puesto de dedo enarbola en sus ridículos mensajes en Twitter.

¿A nadie de los que aseguran #YoVotoNo parece escandalizarles que un general en retiro -Raúl Castro-, con acusaciones de genocidio incluso -Recuerden los fusilamientos de Loma de San Juan en Santiago de Cuba- presida la comisión organizadora, de revisión y consulta de la cacareada reforma Constitucional?

Les debo el detalle, el título de este post. Lo presencié en Guantánamo en 2010. Un policía nos pidió el carné de identidad a un opositor y a mí, se los echó en el bolsillo y fue a sentarse en su patrulla por más de media hora. Cuando regresó, luego de supuestamente haber consultado los archivos de la Seguridad del Estado, nos permitió seguir, pero ya nos habíamos perdido el 1er inning de un choque de béisbol entre el equipo local y el ya sin brillo Industriales de la capital cubana, a lo que mi ambia le soltó:

– No me cojas pa’ eso, tú- mientras nos encaramábamos en una motocicleta para atravesar el Reparto San Justo buscando la algarabía del estadio de pelota.

“Marica”

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William S. Burroghs. Edicones Alma perro.
                            William S. Burroghs. Ediciones Alma perro.

Llevo una semana envuelto en la acidez de la prosa de William S. Burroghs. No es una novedad, ni una reedición venida a cuento con el alboroto de las legalizaciones del matrimonio gay en Estados Unidos. Se trata de una edición de la casa barcelonesa Anagrama, fechada en 2002, sin lujos, sin muchas pretensiones. Es una portada descolorida que muestra a un Burroghs bajo una visera azul, difuminado casi en una aguada de tonos muy opacos. Leerla me llevó más tiempo del que yo pensaba.

Los que quieran buscar un mundo dibujado por las buenas costumbres y expresiones, que ni locos se acerquen a esta anatomía literaria que Burroghs estampó en unas ciento treinta páginas apretadas, escritas a todo correr mientras delineaba el viaje de su alter ego, Lee, por los lugares más sórdidos y sucios de México, Panamá y Ecuador. La literatura definitivamente no es para eso, Marica lo confirma.

Las peripecias homoeróticas del agudo Lee, la desfachatez de un Allerton al que no le deslumbra un cuerpo cualquiera sino el deseado por sus propias carnes y entrañas, hacen un retrato un poco más que oscuro de la vida de estos homosexuales que empujan por vivir una vida ‘normal’ en un México algo más que machista, pero que les resulta seductor a la vez. Su meta es encuontrar lo que los ha llevado hasta allí: el yague, una sustancia natural que los transporte al dominio total de sus pensamientos.

La anécdota sucede en un bar donde han encontrado al viejo Guidry. Luego de unas cervezas, ocurre el siguiente diálogo:

—¿Os conté como me tiré al policía que hacía la ronda? El vigilante que cuida la zona donde yo vivo. Cada vez que ve luz en mi habitación, entra a tomar un trago de ron. Bueno, hace unas cinco noches me sorprendió cuando estaba borracho y caliente y una cosa llevó a la otra y terminé enseñándole cómo hacía vaca para comer la col.”

Un personaje narra sin un receptor determinado. Hay “un reportero latoso” que se las quiere dar de sabihondo e intenta poner en dudas la sabiduría Oriental, le pregunta a un viejo en trance, atiborrado de humos de colores que le salen por la nariz y que ha hecho contacto cósmico: “¿Habrá guerra con Rusia, Mahatma?El comunismo destruirá el mundo civilizado? ¿El alma es inmortal? ¿Existe Dios?”.

La respuesta no puede ser mejor, y Burroghs se luce con su prosa ágil y fría: “El Mahatma abre los ojos y aprieta los labios y escupe por las ventanas de la nariz dos hilos rojos de zumo de betel. El zumo le baja hasta la boca y lo lame con una lengua larga y sucia y dice: ¿Cómo mierda puedo saberlo? El acólito dice: “Has oído al hombre. Ahora retírate. El swami quiere estar solo con sus medicamentos”. El occidental –apunta el narrador- cree que hay algún secreto que él puede descubrir. Oriente dice: “¿Cómo mierda puedo saberlo”?

En su momento Martin Amis dijo que Burroghs había “escrito un reflexivo y sensible estudio sobre el amor no correspondido…” Recientemente El País publicó “La casa donde Burroughs mató”, una crónica sobre un apartamento en México donde el escritor mató a su esposa de entonces de un disparo, y describe que el sitio se ha convertido en lugar de peregrinación para los fans del narrador y otros curiosos que alberga la especie humana.

“El escritor de El almuerzo desnudo fue detenido por asesinato y trasladado a la cárcel de Lecumberri, donde años después sería encarcelado también Álvaro Mutis. Allí entró en juego un protagonista fundamental de la historia, el abogado mexicano Bernabé Jurado (“el rey de los tramposos, sagaz corruptor de jueces”, según García Robles). El picapleitos logró que lo liberaran tras solo 13 días en prisión, al “demostrarse” que había sido un accidente. Esa es la versión que Burroughs ofreció entre rejas a La Prensa, un periódico sensacionalista que pensaba que entrevistaba a un chiflado cualquiera: “Mi esposa había tomado algunas copas. Yo saqué la pistola para mostrarla a mis amigos. La pistola se resbaló y cayó, golpeándose con una mesa y se descargó. Todo fue puramente accidental”, señala el excelente artículo de Juan Diego Quesada para el rotativo madrileño.

Lo cierto es que sesenta y cuatro años después, los vecinos de aquel edificio del DF mexicano –dos viejitas específicamente- son asaeteados por los curiosos, los que meten la nariz para saber más y de más cerca sobre el problemático escritor, que escandalizó a tantos en mitad del siglo XX.

“Hay quien cree que fue un vil asesinato encubierto con un halo de romanticismo, pero son los menos. El escritor y dibujante Bernardo Fernández, BEF, es el autor de la novela gráfica Uncle Bill, basada en las correrías de Burroughs en el DF. Un lunes, al salir de la consulta del psicoanalista, se asomó al portal del edificio pero la oscuridad no le invitó a darse un garbeo. BEF también fantasea con la idea de entrar en el apartamento, tomarse un café con las inquilinas y sacar unas fotografías. No se atreve porque sabe que la respuesta de las hermanas y los cinco perros es siempre la misma: “Lárguense de aquí”. El misterio de Burroughs se esconde tras esa puerta”, finaliza el cronista de El País.marica

Una muñeca abandonada… a las puertas de Miami

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Historia de una muñeca abandonada, Teatro Pálpito. Fotos LFRojas.

Artefactus Teatro ha tenido a bien recibir en su sede del suroeste de Miami a Ariel Bouza y su equipo, el lujo de este abril es que traen desde La Habana Historia de una muñeca abandonada, una versión libérrima de Norge Espinosa sobre el texto del dramaturgo español Alfonso Sastre.

Me fui bien al sur de Miami, a ver por segunda vez en mi vida esta Muñeca… -ya lo había hecho en Camagüey una vez- y al parecer han usado un pulimento especial para conservar la gracia con que Paquita y Lolita juguetean con la ambición, el amor, la envidia y la piedad en una armazón teatral que pone la actuación por encima de las falacias que tan a menudo vemos en los tiempos que corren.

Ariel Bouza (Teatro Pálpito, La Habana) dirige sus acciones entre el drama, la risa y la reflexión para llevar a los espectadores a situaciones en que deben decidir por héroes y anti-héroes, pero no se puede estar en el medio. Esta pieza que Bouza lleva a escena desde 1999, tiene el incentivo de la ambivalencia: puede ser vista y gozada lo mismo por niños que por adultos. La versión de Sastre: clásica, hierática, bien plantada en la historia del Teatro moderno, se rejuvenece con la puesta de Buza y el empuje de Pálpito.

Gleris Garcés (Lolita) se lleva los aplausos. No por ser un jovencísimo actor carece de maestría. El manejo de los atuendos y muñecos, la conversión de las voces y la proyección que pone en los tonos para llegar al último asiento le granjean la simpatía de los espectadores desde el momento mismo en que sale a escena.

Con la versión del crítico, dramaturgo y poeta cubano Norge Espinosa sucede algo sorprendente, pues nos llega de la mano probada de Sastre, que a su vez viene tamizado por la sombra de El círculo de tiza caucasiano, la conocida obra de Brecht. El resultado sale ileso entre esos dos excelentes escritores que fueron referentes obligados de la dramaturgia del siglo XX.

Ambos actores, Bouza y Garcés, lucen el esplendor de las palabras que no van al vacío, el teatro siempre ayuda a la gente e Historia de una muñeca abandonada  salva a los espectadores. Esta mañana del sábado 4 sólo éramos cinco personas en el público, invitados a jugar y a disfrutar de unos artistas que se lucen por la dignidad en la actuación. Los vi como si actuaran a teatro lleno, en un juicio final  -que lo fue- porque cada puesta es un juicio en que le va la vida a los implicados en este sueño: desde la señora que barre las lunetas hasta el director, que encabeza la lista en los promocionales.

Los invito a que lleguen hasta Artefactus Teatro, la sede donde Teatro Pálpito está celebrando la fiesta de las palabras y los gestos. Es en el 12302 SW 133 Ct en Miami.

Historia de una muñeca abandonada, Teatro Pálpito. Fotos LFRojas.
                                                Historia de una muñeca abandonada, Teatro Pálpito. Fotos LFRojas.
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Historia de una muñeca abandonada, Teatro Pálpito. Fotos LFRojas.
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