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“Estados Unidos o Muerte”, exigen cubanos en Veracruz

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FOTO TOMADA DE UNIVERSO INCREIBLE
FOTO TOMADA DE UNIVERSO INCREIBLE

Rafael Alejandro Hernández Real, que segura asegura haber sido agente de la eeguridad del Estado en Cuba, -infiltrado en la Alianza Democrática Oriental (ADO)- en septiembre de 2014 se encadenó en la Plaza Bolívar de Bogotá, Colombia, y ahora está en huelga de hambre con la exigencia de llegar a Estados Unidos, según reporta el portal Universo increíble.

“10 jóvenes emigrantes cubanos se han declarado en huelga de hambre y de sed en la estación migratoria de Acayucán, en el estado de Veracruz, para evitar ser deportados a Cuba. En estos momentos son 7 hombres y 3 mujeres. El grupo de huelguistas se ha ido incrementando ante las negativas oficiales y las amenazas de ser devueltos a la isla”, reporta el sitio.

Hernández Real se dio a conocer en 2017 cuando junto a Eliecer Ávila y otros estudiantes de la Universidad de Ciencias Informáticas en La Habana (UCI), interpelaron al entonces presidente de la Asamblea Nacional del Poder Popular, Ricardo Alarcón. En aquella ocasión tanto Ávila como Hernández Real exigían libertad para salir del país, visitar sitios históricos del mundo como “la tumba del Che Guevara en Bolivia” y pusieron en entredicho la supuesta unanimidad resultante de las votaciones generales que se celebran en Cuba.

 

 

 

Cinco años de Cruzar las alambradas: ¿cuánto tiempo más debo seguir?

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Foto del autor: @alamabradas
Foto del autor: @alambradas

Mi bebé, mi tercer hijo, este blog, ya ha cumplido 5 añitos y a ratos me hago esa pregunta. ¿Cuánto tiempo más debo seguir? Yo comencé a escribir a contrapelo de lo que era un blog, lo hice como se escribe un diario sin wi-fi, ni cibercafés cercanos, pero con la temeridad con que se distribuye un zamisdat.

Recuerdo que fue en 2009, en diciembre. Mi hermano Orlando Zapata Tamayo #OZT iniciaba una huelga de hambre, empujaba al régimen castrista a quitarse la careta de una vez: las detenciones y golpizas a los activistas por el apoyo a #OZT se sucedían en Holguín y varias ciudades más, una tras otra. Yo quería que lo supieran mis vecinos, los chivatones del barrio, la policía, los que tienen miedo y los que me apoyaban y me apoyan desde entonces, que son uds., ciberactivistas, gente linda que me han acompañado en 60 meses de palabra y hecho.

Ahora con la nueva cantaleta de “los enemigos íntimos” hice un alto, llevo semanas sin publicar, escuchando a mis amigos, reviviendo la misma fiesta de tanta ingenuidad. Mis padres me contaron que la gente que 1959 estaba aturdida de tanto petardo y tanto sabotaje, el mismo 1ro de enero salió a saludar a los rebeldes, el 2 a pedir ¡Paredón! a voz en cuello y el día 3 empezaron a quedarse mudos, tres días de Revolución cubana.

Ahora el camino es largo porque en Palma Soriano, Manzanillo y Cumanayagua sigue gente hambrienta que no sabe de relaciones diplomáticas. Mi amigo Millet en Camagüey sigue con las Brigadas de Respuesta Rápida detrás de sí cada día, para que no pegue un cartel contra el gobierno o no compre luz brillante (kerosene) de contrabando. A Mirna Hernández le pintarrajearon la casa con chapapote el pasado fin de semana, fue en Buenaventura, donde la gente llama ahora a los yanquis “el hermano y solidario pueblo norteamericano”.

Ahora que las furias han cambiado de color hay amigos que quedaron dentro del cerco y no se van a callar la boca porque nunca lo han hecho. Me escribió Yannier P, desde Guantánamo para decirme: “no tienes que escribir para nosotros, ya sabemos el horror. Escribe para que el mundo sepa del horror que viene”. Quiero enviar un ramo de flores a mi amiga Nancy Alfaya, una mujer cristiana y con una resistencia a prueba de balas: su marido, el escritor Jorge Olivera Castillo,  recibió 18 años de cárcel, pero a Nancy no se le apagó la risa. En La Habana conduce un taller contra la violencia a las mujeres, es la primera que lee los poemas de Olivera y va todos los días a la iglesia en el barrio pobre en que vive. Quiero mandarle flores a Nancy pero no me gustaría que llegaran marchitas.

Quisiera escribir un artículo y viajar, para darle la mano a Manuel Martínez León, en La Jejira de Holguín,  a Emiliano González en El Horno, de Bayamo o Bárbaro Tejeda en Mayarí. Los tres son disidentes, opositores abiertos a la dictadura tropical de los hermanos Castro y trabajan la tierra desde el amanecer.

Emiliano me ha concedido entrevistas sentado sobre una montaña de sacos de maní, y me ha escrito para decirme de las torcidas reglas de las cooperativas estatales y que sueña con campos de maní mientras se lo llevan preso a unos pestilentes calabozos.

Bárbaro me ha hablado en un trillo por donde se va a pescar clandestinamente, para comer y darle de comer a su familia. Desde hace años el Destacamento “Mirando al mar” -una especie de brigada de respuesta rápida- con el pretexto de ser una tropa antidrogas, reprime y vigila a sus vecinos en Puerto Padre, Levisa y Macabí, en toda Cuba. No pueden vender pescados, ni pescarlos, ni comerlos. No saben qué ley se lo prohíbe, pero esos vecinos de los que me hablan tienen miedo de incumplirla. A veces Bárbaro Tejeda siembra plátanos o frijoles y sueña con una moderna vara de pescar.

Con amigos así mi blog tiene diez años más de vida. Todavía tengo que explicarle al mundo por qué hay madres cubanas que viven sin sus hijos y qué cosa es la Ley de Peligrosidad Social Pre-Delictiva, primero tengo que aprender a escribir un engendro jurídico de tal empaque. Ileana, mi amiga venezolana que viven Nueva York no sabe qué cosa es Desacato a la figura del Comandante en Jefe, y yo tengo que explicarle con ejemplos.

A este blog le quedan muchos años más de vida, de sobrevida. Una casa se arregla para adentro, y no para que la elogien sin conocerla los vecinos, así vivan al Sur o al Norte revuelto y brutal que ahora nos aprecia.

Violencia policial en Cuba, cuatro (malos) ejemplos

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Foto tomada de Internet; retomada del blog Pedazos de la isla. Represión policial en Cuba, 2010. (No relacionada con este post).

No siempre las informaciones que salen de Cuba se entienden en su justa medida. En la mayoría de los casos de abuso policial (o para militar) se trata de unos empellones, una patada o un bastonazo. El castigo a veces tiene forma de amenaza, medidas coercitivas e iregularidades jurídicas de todo tipo. La ONG checa People in Need se ha encargado en varias ocasiones de tipificar estos hechos.

Lo que sigue es un extracto de ese trabajo que realizan sin descanso, para que los no iniciados en el tema Cuba conozcan los pasadizos secretos de los malos tratos y las vejaciones que el régimen de La Habana comete a diario con la población civil.

“La violencia contra los detenidos políticos puede tomar dos formas: verbal, que consiste en insultos, intimidación y/o amenazas (las de muerte son las más comunes) dirigidas a algún miembro de la familia); o física, con lesiones que incluso a veces requieren hospitalización. El objetivo de ambos tipos de violencia es debilitar a los individuos psicológicamente y presionarlos para que abandonen sus actividades en la disidencia”, señala el portal dedicado a la defensa de los Derechos Humanos.

A continuación, casos que ilustran estos abusos:

Jorge Luis Claro Galván. El 23 de mayo de 2014, Jorge Luis estaba descansando en el portal de su casa cuando fue detenido por la policía. Le golpearon intensamente, causándole un traumatismo cráneo encefálico que le provocó un vértigo días después, en el baño de la prisión. Se cayó al suelo y se hizo una herida que requirió varios puntos de sutura. Jorge Luis fue posteriormente llevado, a juicio acusado de un delito de robo del cual no existía ninguna prueba. Su familia sostiene que es sólo el resultado de frecuentes amenazas por parte de las autoridades estatales por ser miembro del Movimiento Cristiano de Liberación (MCL).

Roberto Rodríguez Cardona, miembro del Partido Republicano de Cuba, se dirigía al centro de la ciudad de Bayamo para celebrar el cumpleaños de su hija, el 25 de enero de 2014, junto a sus invitados, cuando fue detenido violentamente por las fuerzas combinadas de la Policía y agentes de la Seguridad del Estado. Le dislocaron el hombro, le golpearon la frente contra una pared y le causaron lesiones dentro y fuera de la boca. Estuvo detenido durante dos días sin asistencia médica. El día 27 del mismo mes fue puesto en libertad sin cargos formales.

Yriades Hernández Aguilera. Foto, cortesía UNPACU.

Yriades Hernández Aguilera, activista de la Unión Patriótica de Cuba (UNPACU), estaba documentando un caso de desalojo cuando los agentes de la Policía Política le rodearon y comenzaron a golpearle. Después se lo llevaron en un auto patrulla a las afueras de la ciudad y allí lo liberaron. Permaneció allí durante 3 horas; los golpes le habían provocado un derrame de líquido sinovial en la rodilla izquierda y no podía andar. Yriades ha sido amenazado de muerte en múltiples ocasiones por su actividad en la disidencia.

Cleider Claro Rosa fue golpeado hasta quedar inconsciente por funcionarios de la prisión de Guantánamo. El incidente ocurrió el 23 de noviembre 2013, cuando se le negó la visita mensual de su familia. El detenido manifestó su desacuerdo y posteriormente fue golpeado por el jefe de la prisión y otros funcionarios por protestar. Perdió el conocimiento, cayó al suelo y fue arrastrado a la celda de castigo donde permaneció durante seis días. Cleider Claro Rosa no pertenece a ningún partido de la oposición.

 

Atentamente,

Cuban Team / Equipo de Cuba

People in Need – Human Rights and Democracy

 

El intercambio cultural, los cimarrones y los rancheadores

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Perro y rancheador/pintura cubana.
Perro y rancheador/pintura cubana.

Mi colega Juan Juan Almeida ha escrito otra diatriba contra los que gritan a voz en cuello que pedir permiso a quien te botó de casa es un acto de humillación. Lo ha hecho escudado en el regreso del bolerista Pancho Céspedes bajo la invitación oficialista que le ha extendido su colega Leo Brouwer.

Almeida Jr. desenfunda el fárrago de que estamos confundidos “entre la vida real y las noticias”, que “Perseverar no es sinónimo de sumisión…” y califica de sinsentido el hecho de que los exiliados cubanos no les insistamos demasiado a quienes nos expulsaron de ese país que Pancho Céspedes gozará luego de un permiso del gobierno castrense, que a estas alturas del siglo XXI, y ante la exigua lista de dictaduras militares, adquiere la connotación de ‘Castrista’.

La polémica desatada semanas atrás entre el entrañable Paquito de Rivera y quienes defienden el acto de poner la cara ante la bota militar de La Habana (a ver si no les dan el cachetazo) volvió a sacar los trapos al sol del exilio cubano, un hecho puramente democrático y saludable para cualquier ser humano.

Estoy en contra de quienes argumentan que los trapos se lavan en casa: sencillamente los cubanos no lo podemos hacer porque no tenemos casa, o porque está ocupada hace más de medio siglo por una banda de facinerosos que se creen dueños de la isla que casi todos extrañamos. Grande Estados Unidos que permite lo hagamos aquí… y a la cubana.

No creo que exista voluntad por parte de quienes desde un Palacio en La Habana usan el intercambio cultural con una talanquera en el Aeropuerto Internacional José Martí o la Sección de Intereses en Washington. A estas alturas la única posibilidad que deja el aparato castrista es que los artistas y escritores pidamos permiso para regresar al país que nos vio nacer, y no en mi caso, pero obligaría a muchos de mis paisanos en el exilio, en todos los exilios, a pedirle permiso a militares y funcionarios que no habían nacido cuando ellos se vieron obligados a salir de Cuba.

Los rancheadores

En el artículo que Almeida Jr. publicó en Martí Noticias refiere unas gestiones que hizo (por ser hijo de un comandante guerrillero) junto a su padre para que Céspedes cantara en público hace unos años en Cuba.  A la solicitud del bolerista Juan Juan le llama ‘perseverancia’ e insiste en que lo consideremos “una obsesión contagiosa” (pero no cita a los contagiados, ni falta que le hace).

La lógica de quienes defienden el término “intercambio cultural’ parece ser la de insistir en el regreso sin mirar a las causas que motivaron la partida. En ese sentido el hijo músico de Ramiro Valdés pudiera hacer las veces de traductor entre los pianistas exiliados y las malas pulgas de su padre, un pistolero con buena puntería y al que no le salen las guarachas como al fallecido Juan Almeida, pero sí los decretos militares y los cuños de Prohibición definitiva de entrada al país.

Una parte del estado de opinión defiende a mordidas una avalancha de artistas cubanos frente a los consulados rogando ser recibidos en La Habana, y con ellos a miles de cubanos más, pues si no lo habían pensado estos estrategas, no hay hecho cultural sin público para aplaudir.

De la manera que nos quieren vender el cacareado intercambio parece una brigada artística de montaña que regresa a los campamentos de cortadores de caña o zonas devastadas por un ciclón y que sólo lo puede hacer para un público escogido por los que controlan la zona de desastre.

El venidero 27 de septiembre Pancho Céspedes cantará (o no) “La vida loca” en el teatro “Karl Marx” de La Habana, así “responde” a una invitación del guitarrista Leo Brouwer en la inauguración del VI Festival de Música de Cámara. Almeida Jr. y sus seguidores creen que dedicará “un pensamiento para quienes usurpan el trono de la isla: aquí estoy, lo logré”, dirá Céspedes (piensa JJ). Yo no lo creo, es más, resulta infantil lanzarle trompetillas (desde su “pensamiento”) a quienes hacen presencia física y le han puesto rostro, nombre, cuño y firma a cada acto represivo que han cometido, sin sonrojarse.

En una telenovela cubana un negro esclavo escapa de los barracones, huye al monte machete en mano, pero al ser capturado por los rancheadores lo obligaban a cargar un peñasco y cantar encadenado a pies y manos: “Yo soy Juan Calesero, el que le levantó la mano a su amo…”.

Todos los exilios son posibles

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Cuando digo exilio, no hago más que pensar en la palabra vida. Eso fue lo que me sucedió en el encuentro “Lucha de liberación contra el castrocomunismo”, que generosamente coordinara el escritor Julio M. Shiling, y que se llevó a cabo en la West Dade Regional Library de Coral Way, Miami, el pasado 10 de Julio.

Al conversatorio asistieron nada más y nada menos que los conocidos ex presos políticos Ángel de Fana, Agapito “El Guapo” Rivera, Jorge Gutiérrez “El Sherif” y otros más que hicieron un panorama de la lucha insurreccional desde 1959 hasta la fecha.

Me conmovieron las palabras de De Fana y sus esperanzas en una Cuba futura. 20 años de cárcel no parecen haber hecho mella en los bríos de este hombre que enfrentó la tortura y el horror carcelario del régimen castrista. “Debemos luchar, no por la Cuba que perdimos sino por la que nos espera en lo adelante”, le escuché decir.

Agapito, un guajiro conocido por haber combatido en los llanos del centro de la isla contra las milicias y el ejército formal, habló del valor de quienes le acompañaron en aquella proeza (no hay otro nombre para denominar esta acción). La pérdida de 11 familiares no le han hecho un hombre rencoroso, aunque a cada palabra aflora el dolor por un país que pudo ser. “Nadie sabe el dolor que se siente al saber de la muerte del menor de los hermanos que has llevado a la guerra”, dice quien se ganó el apodo de “El Guapo” en las prisiones en donde intentaron doblegarlo durante los largos 25 años que estuvo sin probar la libertad. Su liberación en 1988 debe haber sido un alivio para sus carceleros, según las anécdotas que cuentan quienes compartieron galera, pasillo y celdas de castigo con Agapito.

Otro tanto vivimos con el relato de Jorge Gutiérrez, que desembarcara en uno de los Team de infiltración, días antes de la expedición cubana por Bahía de Cochinos. La pérdida de los amigos que le habían despedido días antes, el sabor amargo por la decepción de una ayuda prometida y que nunca llegó, fueron relatados detalladamente por Gutiérrez con una dinámica que no dejaba lugar a las dudas.

La otra lucha, el mismo país

Lo mismo Roberto Luque Escalona que Normando Hernández relataron vivencias de lo que se conoce como la lucha de resistencia pacífica, que aunque tiene sus detractores en ambas orillas de la isla, dio lugar a una de las muestras de respeto que merece Cuba.

Los que antecedieron a Luque y Hernández reconocieron la coexistencia de ambos métodos, sin soslayar uno u otro. Tanto Luque como Hernández ahondaron en anécdotas que ilustraron la defensoría de los derechos humanos, el enfrentamiento a una soldadesca más sofisticada, que aunque asistida por Moscú desde sus inicios fue refinando los métodos de represión de la tortura física a la sicológica: al punto que a principios de 1980 muchos países ignoraban lo que sucedía en la isla del Dr. Castro. Hasta entonces la mayoría de las naciones hace caso omiso de la ausencia de libertad en Cuba.

Ha sido una buena oportunidad, un retrato apaisado de miles de cubanos que no caben en una foto única. Se agradece la labor de Shiling y su insistencia en que se conozca más de la historia no contada de la resistencia contra el comunismo en Cuba.

Tony Ávila: donde manda capitán, no manda trovador

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Como el buen vino, las discusiones acaloradas se dejan macerar, para que el tiempo pueda sacar las verdades a la luz. El caso del cantautor Tony Ávila va llegando a su fin, pero no con la decencia que esperábamos de alguien que tiene como meta profesional las relaciones personales como un resorte en su vida: fue maestro de Marxismo, atendió clientes en el sector turístico para extranjeros y de un tiempo acá se gana la vida cantando en público.

Volvamos al contexto inicial. Los conciertos de Ávila en Estados Unidos fueron suspendidos en el mes de junio debido a las acusaciones de Leticia Ramos Herrería de que éste participó en actos de repudio (aunque no afirmó que él las golpeara directamente) contra ella e integrantes del grupo Damas de Blanco.

El trovador negó de plano tales acusaciones y en un intento por salvar su viaje (ha revelado que pretendía girar por otros estados además de la Florida), invitó al grupo de mujeres, presuntamente agraviadas, a participar en un concierto que daría al regreso en su calle de la ciudad de Cárdenas en Matanzas. En esas declaraciones aseguró ser un hombre pacífico. “Como siempre, mis conciertos son de paz y alegría”, dijo en una carta pública.

La guitarra por el fusil

Si en la misiva que parecía una invitación a fumar la pipa de la paz afirmaba “Soy un hombre sensible y de pensamiento, respeto la manera de pensar de los demás”, no más poner un pie en tierra cubana, salía a flote el militante comunista forjado en las aulas de la Escuela Nacional del Partido “Ñico López”. No sé si la ha cursado, ni falta que le hace.

“…un grupúsculo de gente del corazón de la mafia cubanoamericana de Miami…”, así se refirió el matancero para referirse a quienes –aseveró- se presentaron en casa del empresario norteamericano a cargo de su gira promocional. Para nadie es un secreto que a pesar de la feroz propaganda unipartidista del régimen de La Habana, sólo una minoría de cubanos adoctrinados usan la palabra “grupúsculo” y el término “mafia cubanoamericana”, propios del portal Cubadebate y la televisiva Mesa redonda informativa.

El ‘hombre de paz’, el incapaz de ofender a nadie y que repudia “profundamente cualquier acto de violencia, maltrato o agresión”, olvida que los improperios constituyen también un vejamen a la dignidad humana.

En una entrevista concedida al sitio oficial Cuba Sí calificó de este modo a las activistas de derechos humanos: “Se sabe que a esta gente les pagan directamente desde allí y tienen que hacer cosas, tienen que justificar el salario, supongo que le hayan dado un buen aumento con esta historia ahora…”. Con esto se desmarcaba de sus defensores a ultranza.

Donde se vira con ficha

Tony Ávila deja en la desbancada a quienes, incluso desde Miami, se rasgaron las vestiduras insistiendo en que él es “solo un trovador” y que “no es un político”. A la vuelta de aquel percance el guarachero cubano aseguró estar convencido de su papel como “músico, como revolucionario”. Y el término ‘revolucionario’ desde hace 56 años en Cuba sólo tiene una acepción: fidelista.

Con lo anterior da pie a que su carta pública en las redes sociales fue un patinazo, producto de la rabieta por las ganancias que se fueron a pique tras la cancelación de las presentaciones en Miami y Puerto Rico. Una cosa es Facebook y otra bien distinta el periódico Granma. ¿Qué es eso, querido Tony -le habrían dicho- de estar invitando a “las mercenarias” a tu concierto?

Entre las repercusiones que dice haber tenido el incidente cita: “el objetivo es justamente, a través de cualquier persona que esté allí, cualquier músico, cualquier oportunidad que tengan,  atacar a Cuba y atacar a los cubanos…”, y una vez más vuelve, trastocando términos que están muy claro (no para él): régimen y nación. Cuba es la patria, no es el sistema totalitario que impera hace cinco décadas.

Por último, los que conocen al régimen de La Habana saben bien que ningún trovador, por muy Silvio Rodríguez que quiera parecer, puede invitar a un grupo disidente a participar de un concierto (a menos que sea para auto flagelarse). Esas indicaciones solo salen de dos tenebrosos ministerios: el del Interior y el de Cultura. Siempre, rigurosamente, en ese orden.

¿Una oposición dividida?

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Berta Soler, líder Damas de Blanco, que ha sido golpeada numerosas veces por partidarios del régimen de La Habana. (Foto: LFRojas)

La pregunta la traigo a cuento por la publicación de un artículo aparecido en neoclubpress.com bajo el rótulo de “Reforma migratoria habría debilitado a oposición en Cuba”. Sus referencias son las siguientes: la entrada del segundo año de la reforma migratoria habría debilitado a la oposición. Me parece provechoso ofrecer mi voz en medio de ese coro que se le viene encima a los opositores que han salido del país.

Patricio Aylwin, Hugo Zepeda Barrios, Juan Pablo Letelier Morel, quizás estos nombre no les digan mucho a los de mi generación, pero a quienes estamos en esta polémica, sí. Estos chilenos creyeron que era posible derrocar a Pinochet y se unieron en la conocida Concertación de Partidos por la Democracia. Su empeño dio al traste con el resultado final del Plebiscito nacional del 5 de octubre de 1988, que sacó definitivamente al General del poder. Sus hermanos de causa, y ellos mismos viajaron el mundo en busca de experiencia, asesoramiento y solidaridad, y jamás fueron llamados “disidentes viajeros”.

Cyril Ramaphosa y Chris Hani hicieron algún que otro viaje para denunciar la cruel prisión (27 años) de Nelson Mandela. Sudáfrica se vistió de siglo XX cuando Frederik de Klerk y Mandela firmaron los acuerdos para una exitosa transición que erradicó, por lo menos legalmente, la segregación racial, esa lepra adquirida cientos de años atrás. A los integrantes del Congreso Nacional Africano y demás organizaciones pacíficas o violentas nadie les acusó de “viajantes” en las varias décadas que les llevó facturar un verdadero movimiento opositor.

Srdja Popovic, el joven intrépido que aparece cada vez que mencionamos la palabra Otpor, fue el artífice de la derrota de Milosevic, “el carnicero de los Balcanes”. Detrás de Popovic hay una pléyade de entusiastas jovencitos que viajaron Europa y Estados, se reunieron con el genio de las revueltas, Gene Sharp, y aprendieron las lecciones del coronel del ejército Robert “Bob” Helvey, un oficial retirado del ejército estadounidense que participó en la guerra de Vietnam y, paradoja de paradojas, despuntó como un experto en promover la desestabilización “no violenta”. Helvey los recibió en Hungría y nadie les tildó de turistas, ni se atrevieron a decir que Otpor se estaba debilitando.

Contraargumentos

Los argumentos de Armando Añel, citados por Neo Club Press desembocan aquí: “Yo siempre soy optimista, pero hay que tener en cuenta que 2014 es ya el segundo año en que la disidencia, salvo algunos casos concretos, no tiene mayores dificultades burocráticas para entrar y salir de Cuba, y por tanto en breve podríamos comenzar a hablar de una tendencia a la dispersión más que de una situación coyuntural”, señaló el narrador y editor Añel.

Sin embargo, más de una decena de estos “casos concretos” han recibido trabas para pasar sus pertenencias en la frontera Cuba adentro, y salvo contados casos, la mayoría prefiere no regresar a la isla cárcel cargados de Laptops, computadoras de mesa o teléfonos (super)inteligentes, por no citar otras armas de destrucción de la conciencia totalitaria que manos generosas les ofrecen en el exilio.

Unos cuarenta empresarios cubanoamericanos, hartos de viajar el mundo, han solicitado al presidente norteamericano de turno que suavice el embargo a la isla, mientras el número de detenciones arbitrarias a los disidentes en Cuba se triplicó escandalosamente, según se conoció en el último informe.

La cifra de presos políticos ha vuelto a subir, periodistas independientes son golpeados en plena vía pública, y cada vez pasan las de Caín para sacar sus informaciones de esa gran cárcel al mundo. Articular un movimiento opositor les ha llevado años, y al parecer les faltan algunos más, pero eso no les hace inertes.

Las intervenciones de abogados independientes y líderes opositores en los mismos foros internacionales que antes solo estaban vedados para las figuras de la dictadura castrista, no parece ser una dispersión, es un espacio de debate que se ha abierto y no deben ser nuestras críticas las que lo cierren (ahorita cierran esa rendija). En esos mismos foros el exilio cubano exponía la situación de sus compatriotas, y ni oficialistas ni miembros de la diáspora fueron acusados de “dispersos”. Todo lo contrario, se han acuñado dos emblemas que son igual de discutibles: que “aquello no hay quien lo tumbe” y “que somos un exilio unido”.