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La espada de Raúl Castro

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Dama de Blanco Aideé Gallardo, recién excarcelada. Foto tomada del portal de asuntos cubanos Martinoticias.com

Dicho y hecho, ya está libre más de la mitad de una lista de 53 presos políticos que nadie sabe, totalmente secreta y que a nadie podemos pedir que nos aclare. Del medio centenar que debieron salir tengo la lista de 36 presos que se sorprendieron al verse libres otra vez, sin cargos formales y bajo recursos de liberación diferentes: libertad inmediata, libertad condicional y libertad extrapenal (ésta última es otorgada regularmente cuando los reos padecen alguna enfermedad que les impide permanecer en las difíciles condiciones carcelarias de la isla).

La lista parcial la tomé del sitio independiente 14Ymedio.com, dirigido por Yoani Sánchez: 1.Alexander Otero Rodríguez 2. Alexeis Vargas Martín 3. Ángel Figueredo Castellón 4. Ángel Yunier Remón Arzuaga 5. Anoy Almeida Pérez 6. Aracelio Ribeaux Noa 7. Ariel Eugenio Arzuaga Peña 8. Bianko Vargas Martín 9. Daniel Enrique Quesada Chaveco 10. David Piloto Barceló 11. Diango Vargas Martín 12. Emilio Plana Robert 13. Enrique Figuerola Miranda 14. Ernesto Riverí Gascón 15. Haydeé Gallardo  Salazar 16. Iván Fernández Depestre 17. Jorge Ramírez Calderón 18. José Lino Ascencio López 19. José M. Rodríguez Navarro 20. Julio César Vegas Santiesteban 21. Lázaro Romero Hurtado 22. Luis Enrique Labrador Díaz 23. Miguel Guerra Astie 24. Rolando Reyes Rabanal 25. Ruberlandis Maine Villalón 26. Yohanne Arce Sarmientos 27. Yordenis Mendoza Cobas 28. Wilberto Parada Milán 29. Mario Alberto Hernández Leiva 30. Leonardo Paumier Ramírez 31. Miguel Ángel Tamayo Frías 32. Ernesto Tamayo Guerra 33. Vladimir Ortiz Suárez 34. Roberto Hernández Barrio 35. Rubisney Villavicencio Figueredo 36. Carlos Manuel Figueredo Álvarez 37.  Alexander Fernández Rico 38. Miguel Alberto Ulloa 39. Reiner Mulet.

Nunca está demás decirlo, nos alegramos con estas excarcelaciones, son personas, jóvenes principalmente que nunca debieron estar presos. Lo que llama la atención es que en su mayoría seguirán como rehenes, si no hay una vuelta de tuerca en los próximos días. Estas decenas de encartados en esa violación a los derechos humanos, seguirán el rumbo de unos diez presos políticos que fueron excarcelados entre 2010 y 2011 cuando la Iglesia Católica sirvió de mediadora para tales liberaciones.

Los presos de la Primavera Negra de 2003 que decidieron quedarse a vivir y luchar en Cuba no pueden salir del país hasta que no cumplan su condena o hasta que un dedo temblequeante desde el Consejo de estado elimine la arbitrariedad. José Daniel Ferrer García, Oscar Elías Biscet y Jorge Olivera Castillo, por solo citar tres, han sido invitados como defensor de los derechos humanos, médico y escritor, respectivamente, por partidos políticos, congresos nacionales, gobiernos democráticos e instituciones oficiales a visitar el mundo y dar a conocer el horror que viven ellos y un pueblo entero. El régimen de La Habana se lo ha negado, aludiendo a la falsa figura jurídica de la restricción de movimiento por la ‘libertad extrapenal’.

Estemos atentos, estas personas que acaban de salir de prisión tienen sobre sí la ‘espada de Damocles del General Raúl Castro. No todos han sido promocionados internacionalmente, y leyendo sus nombres uno descubre que son gente anónima que un día no se callaron la boca ni se quedaron en casa, recluidos, retirados, a donde los quieren tener las fuerzas represivas de la Seguridad del Estado.

Pude hablar, horas después de haber sido liberado con el rapero contestatario Ángel Yunier Remón Arzuaga, conocido como El Crítico. Agradeció a todos los que hemos impulsado esta causa de los presos políticos cubanos, y enseguida me dijo, que además de su causa libertaria estaba preocupado “Mi casa está destruida, hermano. Mi joven esposa no ha podido con tanto peso y el acoso de la policía todos los días de este injusto encierro. Ahora tengo que levantar las dos casas, ésta y la Otra”, me dijo, refiriéndose al bahareque de país que nos vio nacer.

 

Cinco años de Cruzar las alambradas: ¿cuánto tiempo más debo seguir?

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Foto del autor: @alamabradas
Foto del autor: @alambradas

Mi bebé, mi tercer hijo, este blog, ya ha cumplido 5 añitos y a ratos me hago esa pregunta. ¿Cuánto tiempo más debo seguir? Yo comencé a escribir a contrapelo de lo que era un blog, lo hice como se escribe un diario sin wi-fi, ni cibercafés cercanos, pero con la temeridad con que se distribuye un zamisdat.

Recuerdo que fue en 2009, en diciembre. Mi hermano Orlando Zapata Tamayo #OZT iniciaba una huelga de hambre, empujaba al régimen castrista a quitarse la careta de una vez: las detenciones y golpizas a los activistas por el apoyo a #OZT se sucedían en Holguín y varias ciudades más, una tras otra. Yo quería que lo supieran mis vecinos, los chivatones del barrio, la policía, los que tienen miedo y los que me apoyaban y me apoyan desde entonces, que son uds., ciberactivistas, gente linda que me han acompañado en 60 meses de palabra y hecho.

Ahora con la nueva cantaleta de “los enemigos íntimos” hice un alto, llevo semanas sin publicar, escuchando a mis amigos, reviviendo la misma fiesta de tanta ingenuidad. Mis padres me contaron que la gente que 1959 estaba aturdida de tanto petardo y tanto sabotaje, el mismo 1ro de enero salió a saludar a los rebeldes, el 2 a pedir ¡Paredón! a voz en cuello y el día 3 empezaron a quedarse mudos, tres días de Revolución cubana.

Ahora el camino es largo porque en Palma Soriano, Manzanillo y Cumanayagua sigue gente hambrienta que no sabe de relaciones diplomáticas. Mi amigo Millet en Camagüey sigue con las Brigadas de Respuesta Rápida detrás de sí cada día, para que no pegue un cartel contra el gobierno o no compre luz brillante (kerosene) de contrabando. A Mirna Hernández le pintarrajearon la casa con chapapote el pasado fin de semana, fue en Buenaventura, donde la gente llama ahora a los yanquis “el hermano y solidario pueblo norteamericano”.

Ahora que las furias han cambiado de color hay amigos que quedaron dentro del cerco y no se van a callar la boca porque nunca lo han hecho. Me escribió Yannier P, desde Guantánamo para decirme: “no tienes que escribir para nosotros, ya sabemos el horror. Escribe para que el mundo sepa del horror que viene”. Quiero enviar un ramo de flores a mi amiga Nancy Alfaya, una mujer cristiana y con una resistencia a prueba de balas: su marido, el escritor Jorge Olivera Castillo,  recibió 18 años de cárcel, pero a Nancy no se le apagó la risa. En La Habana conduce un taller contra la violencia a las mujeres, es la primera que lee los poemas de Olivera y va todos los días a la iglesia en el barrio pobre en que vive. Quiero mandarle flores a Nancy pero no me gustaría que llegaran marchitas.

Quisiera escribir un artículo y viajar, para darle la mano a Manuel Martínez León, en La Jejira de Holguín,  a Emiliano González en El Horno, de Bayamo o Bárbaro Tejeda en Mayarí. Los tres son disidentes, opositores abiertos a la dictadura tropical de los hermanos Castro y trabajan la tierra desde el amanecer.

Emiliano me ha concedido entrevistas sentado sobre una montaña de sacos de maní, y me ha escrito para decirme de las torcidas reglas de las cooperativas estatales y que sueña con campos de maní mientras se lo llevan preso a unos pestilentes calabozos.

Bárbaro me ha hablado en un trillo por donde se va a pescar clandestinamente, para comer y darle de comer a su familia. Desde hace años el Destacamento “Mirando al mar” -una especie de brigada de respuesta rápida- con el pretexto de ser una tropa antidrogas, reprime y vigila a sus vecinos en Puerto Padre, Levisa y Macabí, en toda Cuba. No pueden vender pescados, ni pescarlos, ni comerlos. No saben qué ley se lo prohíbe, pero esos vecinos de los que me hablan tienen miedo de incumplirla. A veces Bárbaro Tejeda siembra plátanos o frijoles y sueña con una moderna vara de pescar.

Con amigos así mi blog tiene diez años más de vida. Todavía tengo que explicarle al mundo por qué hay madres cubanas que viven sin sus hijos y qué cosa es la Ley de Peligrosidad Social Pre-Delictiva, primero tengo que aprender a escribir un engendro jurídico de tal empaque. Ileana, mi amiga venezolana que viven Nueva York no sabe qué cosa es Desacato a la figura del Comandante en Jefe, y yo tengo que explicarle con ejemplos.

A este blog le quedan muchos años más de vida, de sobrevida. Una casa se arregla para adentro, y no para que la elogien sin conocerla los vecinos, así vivan al Sur o al Norte revuelto y brutal que ahora nos aprecia.

Fernández Pequeño responde una entrevista impertinente

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José M. Fernández Pequeño. Foto: Luis Felipe Rojas.

A José Fernández Pequeño lo conocí peleón y sabichoso en un Santiago de Cuba que parecía a punto de explotar en 1994. Era el centro de muchas conversaciones que él mismo se encargaba de comenzar o terminar con cuatro carajos bien dichos, derecho que ostentaba a base de ser de los pocos prestadores de libros que quedaban por entonces.

Pequeño me indicó lecturas de formación entreveradas entre sus cuentos de entonces, como hago hoy. Semanas han pasado desde que engullera su manojo de historias recogidas bajo el título El arma secreta, de la Editora Nacional, de la República Dominicana, 2014, y merecedor del Premio Nacional de Cuento “José Ramón López”, del año anterior.

Hace unos días nos sentamos en un pintoresco bar de Miami, escoltados por unos vasos nevados en cerveza americana, por poco tengo que redactar otra entrevista, debido a las cosas que iban aflorando mientras se abría el dispensador que la muchacha manejaba con soltura aquella mañana sabatina. Pero ya Pequeño había contestado por e-mail mi cuestionario y yo solo quería hacerle un par de fotos. El próximo 5 de diciembre estará leyendo fragmentos de este excelente libro en el Centro Cultural Español de Miami, lo presentará Joaquín Badajoz, y este es un adelanto de esa fiesta venidera.

El arma secreta conserva una estructura formal en la arquitectura de sus narraciones. ¿No te sorprendes décadas después puliendo la misma piedra?

Nunca es la misma piedra. Cada texto trae un reto inédito, una demanda expresiva ante la que respondo en la confianza de que la intuición sabrá poner el oficio en movimiento. Para el acto de narrar –como para el amor– nunca se está completamente preparado, y eso lo hace muy divertido. La armazón de motivos en los cuentos de El arma secreta –eso que llamas estructura– no fue algo que me quitara el sueño, salvo el montaje temporal en “El ombligo de María B.” y la focalización alterna en “El arma secreta”. Más trabajoso fue estructurar el libro en su conjunto, buscar que cada cuento aportara una perspectiva diferente sobre ciertas nociones que prefiero no mencionar aquí. Quizás por eso el narrador catalán Javier Calvo creyó percibir, tanto a nivel de influencias como de ambición estilística, una aspiración de “libro total, novelesco”. Solo puedo asegurar lo siguiente: no junto cuentos para armar libros, escribo libros de cuentos. Y lo mejor es que no los planifico, vienen solitos y a tiempo.

El primer borrador de “El arte de roncar” fue escrito en 2002, el de “El cíclope” en 2004, pero ninguno supera al relato “Un cierto olor a escalofrío”, cuya escritura inicial nos lleva hasta 1989. Todos fueron reescritos entre 2012 y 2013.

La imaginería popular, el amor a destiempo, la perseverancia de los hombres y mujeres… todo eso lo mezclas en una “fiesta Caribe” que es El arma secreta. ¿Está eso ligado a la búsqueda de nuevos o los mismos lectores? ¿Cómo es la relación de lo que escribes con la crítica literaria?

Hay muchas razones para escribir literatura y probablemente todas sean válidas. En mi caso, escribo porque es la única manera a mi alcance de entender el mundo que me rodea y mi lugar dentro de este. Vista así, la creación literaria asume un papel heurístico frente a la realidad, encarna la más conflictiva pero también la más reveladora forma de acercarme a un imposible necesario: la comprensión del ser humano. Eso significa que al escribir nunca me detengo a preguntarme qué está esperando el lector, algo que sí resulta esencial para quien tiene la mirada puesta en las ventas o en la posible recepción que encontrará dentro de algún entorno literario, social o político.

Los cuentos de El arma secreta fueron escritos porque viví quince años en la República Dominicana y constituyeron la forma más expedita que encontré para dialogar con esa realidad y con los modos culturales a través de los cuales sus protagonistas la simbolizan. Haber nacido en Cuba fue de gran ayuda en la tarea, y de ahí quizás venga esa “fiesta Caribe” que crees ver en el libro.

En la crítica literaria pienso aún menos. Nunca pertenecí a un taller, jamás leo ni muestro un texto a otra persona –aparte de mi esposa– mientras no siento que su factura es al menos digna desde el punto de vista profesional. Cuando así lo creo pero tengo dudas, pienso en quién entre mis amigos y conocidos sería el lector adecuado para ese texto y para esas dudas en específico. En ocasiones se trata de intelectuales –incluida gente que escribe crítica literaria–, muchas veces no tienen nada que ver con la literatura, pero sí están en condiciones de evaluar cuán auténticas pueden ser ciertas experiencias literariamente reinventadas.

Miami no es otra vuelta de tuerca

Tu viaje desde Bayamo a Santiago de Cuba, de ahí a Santo Domingo y Santiago de los Caballeros, más ahora a Miami te alejó del condumio literario que viviste en la isla durante unos cuarenta años. ¿Extrañas algo de aquellos corrillos literarios? ¿Puede eso afectar la obra de un escritor?

Bayamo fue la niñez y la adolescencia, el sentido de pertenecer. En Santiago de Cuba trascurrieron los años de formación, los ilusionados proyectos culturales y las definiciones. No hace mucho el escritor Francisco López Sacha me decía que durante aquellos años ochenta un numeroso grupo de escritores habíamos llegado a saber qué queríamos escribir. Tiene razón, aunque en mi caso más bien supe y tomé conciencia de aquello que no quería escribir.

República Dominicana me trajo una madurez tanto más raigal cuanto que fue forjada a puros golpes, como le ocurre a cualquier emigrante. Allí aprendí el valor real y definitivo de la libertad personal y descubrí que mi única obligación como escritor era encontrar la voz que nací para ser. Así contesto la segunda parte de tu pegunta: no quiero ni imaginarme lo que habría sido mi carrera de escritor de no haber seguido la trayectoria geográfica que señalas.

En cuanto a la primera parte de la pregunta, soy inmune a la nostalgia. Además,  los proyectos culturales que tanto me enorgullece haber ayudado a fundar –la Casa del Caribe, el Festival, la revista Del Caribe, los Encuentros de Narrativa Cubana y tantos más– o pertenecen al pasado o hace mucho dejaron de ser lo que soñamos.

Extraño sí a numerosos colegas con los que durante años participé en un profuso sistema de intercambios, un aguerrido hábito de discutir desde el respeto que no he vuelto a encontrar con ese nivel y esa bondad en ningún otro lugar. Para que alguna omisión no ofenda, solo mencionaré algunos de quienes se me han muerto: Joel James, José Soler Puig, Ricardo Repilado, Jorge Luis Hernández, Jesús Cos Causse o Guillermo Vidal Ortiz.

Miami es otra historia, una ciudad que me esperó durante cuarenta y seis largos años con la fe de una amante paciente y segura de sí misma.

Pero no son pocos los que rechazan y reprochan a Miami por ser una ciudad culturalmente plana, árida para las cosas del espíritu y dizque “esencialmente intolerante”.

Respeto todas las valoraciones, que por lo general dependen de las expectativas y las necesidades de cada quien. Para el tipo de escritor que soy, es un deslumbramiento cotidiano ir descubriendo las inusitadas dimensiones que ha adquirido lo cubano en un medio tan diverso desde el punto de vista cultural como Miami, y esto abarca el habla, las costumbres, las formas de sociabilizar y expresarse… todo. Quizás mi atracción nace de una arraigada creencia en el poder de la mezcla, la apropiación y la resignificación de lo diverso, que constituyen el corazón mismo de la cultura caribeña y de las cuales El arma secreta quiere ser una modesta consecuencia.

Y para que veas, ese deslumbramiento motivó en mí un regreso literario a la isla, un volver a asuntos que desde la adolescencia quise convertir en literatura. De ahí nació el libro de cuentos “Memorias del equilibrio”, todavía inédito.

Tengo muy buenos amigos escritores que confiesan haber necesitado mucho tiempo después de llegar a Miami para comenzar a escribir de nuevo. No es mi caso. A lo mejor no me he dado cuenta de la aridez espiritual que mencionas en tu pregunta debido a mi natural necesidad de buscar cierto aislamiento, de garantizar que no me jodan mucho para poder concentrarme en la escritura. Quién sabe.

Viviendo en Miami recibiste un Premio Nacional de Cuento en República Dominicana. ¿Aspiras a o aceptarías los Premios Nacionales de Literatura que se entregan en La Habana?

Tu pregunta carece de sentido por falta de pertinencia en el contexto del presente. Quienes otorgan esos premios no están en condiciones de proponérmelos. Quien los recibiría –es decir, yo– no está en condiciones de ser considerado para tal propuesta. Y esto último por varias razones, incluyendo que no creo merecer esa ni ninguna otra distinción. Si dentro de cincuenta y cuatro años me hacen la propuesta, te prometo dos cosas: serás el primero en saber mi decisión, y dos: tomaré esa decisión sin aceptar condicionamientos de nadie, sin violentar la única libertad real que conozco: pensar con cabeza propia, decir lo que me dé la gana donde me dé la gana y escribir al margen de los dineros de la política.

Sin embargo, admito que tu pregunta, señala hacia una desagradable realidad. Tras medio siglo de ejercer la intransigencia revolucionaria, que ha marcado con fuego la vida de al menos tres generaciones de cubanos, el libre albedrío de la institucionalidad cultural en Cuba se encuentra diez pasos por detrás de su similar en la República Dominicana. Para que un dominicano reciba un premio nacional no importa si vive en la isla o en el extranjero, no importa si la obra es inédita o está publicada, no importa si la publicó la Editora Nacional o es una auto publicación realizada en Birmania, no importa si es un demócrata convencido o cree que Trujillo ha sido el mejor gobernante en la historia de la humanidad, no importa si pertenece al partido en el poder o a uno de la oposición. Incluso no importa si, como es mi caso, se trata de un dominicano por adopción.

Es por eso que si alguno de los premios nacionales cubanos le fuera propuesto a escritores como Abilio Estévez, Félix Luis Viera, Ramón Fernández-Larrea o Ángel Santiesteban, para solo mencionar cuatro nombres, mi primer sentimiento sería de alegría ante la posibilidad de que la segregación por razones de afiliación, ideología, actitud política o lugar de residencia pudiera estar empezando a perder terreno en las instituciones culturales cubanas.

¿Cuál de estas categorías escogerías para presentarte: escritor exiliado, profesor emigrado o emigrante económico? Ya que ahora eres un noble habitante de la ‘sagüesera’, tienes que escoger una categoría.

Ese tienes enfático sonó a elección del Poder Popular en Cuba. Para presentarme, preferiría decir que soy un escritor y punto. Ahora, referido a la condición migratoria, si vas al diccionario de la Real Academia Española, encontrarás que exiliado y emigrado son prácticamente sinónimos. Ambos se refieren al individuo que está fuera de su patria y ambos apuntan: “generalmente por motivos políticos”. A la volatilidad propia del concepto “emigrante económico”, se agrega en este caso la peculiar coyuntura cubana, la forma en que quienes gobiernan nuestro país de origen hace más de medio siglo borraron los matices para colocar a la sociedad entre el todo y la nada como únicas opciones. Tal hecho hace que en el caso cubano también se difuminen los matices que podrían separar al emigrante económico del emigrante puro y duro.

Aunque tenga por práctica no hablar media palabra sobre política, quien sale de Cuba para escapar a las condiciones económicas en que allí se vive, ¿no está de hecho huyendo del modelo político que sigue empeñado en multiplicar esas pésimas condiciones económicas?

Puedo vivir con muy poco si tengo la motivación para hacerlo. Lo que me resulta imposible es fingir el aplauso o cultivar el silencio ante un proyecto político agotado que, por tal de mantener el poder, ha decidido que el futuro de la sociedad está en regresar a la Edad Media. Por eso me puse lejos y por eso preferí convertirme, como millones de mis coterráneos, en exiliado o emigrante. Escoge tú el término que te guste más.

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Cuba y la Asociación Pro-Libertad de Prensa

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La Asociación Pro-Libertad de Prensa (APLP), es una organización para divulgar el trabajo de los periodistas independientes dentro de Cuba. Hace poco pude converser con José Antonio Fornaris, uno de sus directivos, así como con Juan Carlos Linares Balmaseda, encargado de las Relaciones Públicas  y bien vale darse una vuelta por este sitio.

Recientemente llevaron a cabo la premiación de su primer concurso ‘El papel periódico’. “Los galardonados fueron Augusto César San Martín, en el género reportaje; Feliberto Pérez del Sol, crónica; Ernesto Santana (miembro de la oficialista Unión de Escritores y Artistas de Cuba), en entrevista y Dimas Castellanos, en artículo de opinión. Mención especial para Sergio Esteban Vélez en entrevista. El premio para los ganadores constó de un diploma, 250 pesos convertibles (225 dólares) y una estatuilla tallada en madera, que según el artista Iley de Jesús, la columna griega significa la democracia, las alas representan la libertad y el lápiz la libertad de expresión.  Para la mención el premio consistió en estatuilla y diploma”, según consta en su sitio digital.

En conversación con su relacionista público, Linares Balmaseda,  éste expresó: “Nos mueve fundamentalmente el deseo de comunicarle al mundo lo que está sucediendo en nuestro entorno, en una dictadura que nos bloquea el derecho a la libertad de información. Pero lo más importante es decirlo dentro de la isla, porque son los que se informan de los cambios que deben ocurrir en el camino a la democratización, eso es lo que hace la APLP”, concluyó.

Artista gráfico se solidariza con rapero cubano en huelga de hambre

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Poster: Rolando Pulido

Una vez más el artista gráfico Rolando Pulido se hace eco de la Cuba que sufre y ha realizado este póster para convocar a la solidaridad con Angel Yunier Remón Arzuaga, quien cumple este jueves 22 días en huelga de hambre, en protesta por una petición fiscal de ocho años de cárcel, asusado de un supuesto atentado.

En conversación con la esposa del rapero contestatario, Yudisbel Roselló dijo que al músico le han hecho un piquete en el cuello para la alimentación debido a que no sostenía los sueros que le ponían en el brazo.

 La joven también informó que el Hospital Provincial “Carlos Manuel de Céspedes”, en la ciudad de Bayamo donde se encuentra ingresado, Remón Arzuaga, está bajo total vigilancia policial y de la Seguridad del estado.

La organización NetForCuba convocó a: “Este viernes 8 de noviembre a las 7:00 PM nos daremos cita en el Restaurante Versailles de Miami para protestar para la libertad del rapero Yunier El Crítico”.
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