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‘Charo: La chivata’

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La televisión cubana, a fuerza de idioteces y propaganda, la mayoría de las veces nos supera. Qué se le va a hacer? No somos perfectos, Sin embargo el pasado sábado 21 de abril, en el paquete de programación infantil matutina, muchos nos quedamos tiesos, no podíamos creer lo que estábamos viendo. Un corto animado para niños, con el título de este post y procedencia desconocida (parecía mexicano o español) echó a rodar en nuestros televisores.
Como no pusieron más que el cartel inicial sin los créditos finales, les dejo a que investiguen la procedencia y ficha técnica de sus realizadores. La sinopsis es la siguiente: una niña que todo lo dice sin que se lo pregunte nadie es el dolor de cabeza de su familia, incluso cuando ha hecho algo que considera le puede causar problemas, se lo achaca a los demás.
Lo que se extravía en casa. Lo que han hecho o dicho delante de ella, las travesuras de sus compañeritos de escuela y así un rosario de delaciones que si bien no implican ningún castigo penal para sus delatados, delantan su precocidad como lenguina, alcahuete, chivata.
Lo que asombra es que las huestes del ex coronel Rolando Alfonso Borges, a la sazón ideólogo ejecutivo del Partido Comunista de Cuba (PCC) se le haya escapado el gazapo. En Cuba cualquier ciudadano puede ser golpeado, arrestado, multado y hasta sancionado por el delito de ‘Desacato a la autoridad’ por decirle ‘Chivato’ a un delator, es decir a un civil que se encarga de hacerle fácil el trabajo a los policías y demás oficiales de los cuerpos represivos del Ministerio del Interior. En sus diferentes variantes los chivatos, informantes, confidentes y delatores están diseminados por todas partes: en las fábricas, las escuelas, el barrio, la bodega el estadio de béisbol. Qué denuncian? Cualquier cosa. Sus informaciones van desde qué se vende y quiénes lo hacen en el barrio, con quien se juntan los jóvenes vecinos, qué se habla en la cola del pan, de donde proviene la harina para hacer pizzas clandestinas, qué ciudadanos no viven acorde con lo que devengan por su trabajo, hasta el infinito.
En la época republicana de Cuba, en la primera mitad del siglo XX, así se le llamaba a quien delataba las acciones contra las dos dictaduras de turno: Machado y Batista. Pero lo que la lengua popular instituye, no lo puede abolir ningún decreto. Luego del ascenso al poder de FC (juro que no quiero teclear ese nombre) quienes asumieron la deshonrosa tarea de informar sobre los pasos de sus compatriotas siguieron siendo llamados Chivatos, y aún cuando la coacción policial tiene víctimas a montón, el vocablo ha prendido fuerte entre la gente y hoy es una de las peores ofensas que se les pueda decir a un cubano. El código de comportamiento del barrio (aún cuando es homofóbico) les dicta a los hombres desde que son niños: “ni chivatos, ni pendejos (cobardes)”.

La denominación popular le ha fijado varias acepciones: trinca, soplón, trompeta. guari-guari, chiva y muchos más. En cambio el humor gráfico, radial y televisivo, es decir, el institucionalizado, no lo toca ni con el pétalo de un chiste debido a la censura en mayor grado y de manera análoga por autocensura.
Desde los años ‘70 del pasado siglo
una viejecita en forma de dibujo animado, presidenta de los Comités de Defensa de la Revolución (CDR) se nos
metió en la casa. Se llama Chuncha y en verdad tanto por el diseño como por el contenido que encierra para
cada cubano que se siente vigilado, este personaje es uno de los más repulsivos que se hayan visto en la TV Nacional.
Aún así la orquesta de música popular Dan Den le dedicó un tema que con el tiempo ha pasado sin penas ni glorias (ya se sabe, siempre hay un rota para un descocido), en cambio el criollísimo trovador Frank
Delgado hizo una guaracha que sirvió de base para el corto de ficción de Eduardo del Llano “Monte Rouge”. El estribillo y una de las guías dice: “Apaga el micrófono y déjate de misterio…“Que por mucho que tu luches, tú no eres del Ministerio, tú eres trinca, aficionado, chivatón de los mediocres.”Apaga el micrófono y déjate de misterio…”