detenciones arbitrarias

“Yoandris”: De la serie Periodismo independiente en Cuba

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Yoandris Verane, ciberactivista cubano, Contramaestre, Santiago de Cuba.
Yoandris Verane, ciberactivista cubano, Contramaestre, Santiago de Cuba.

Se llama Yoandris Verane, es de la Generación “Y”, y aunque no tiene ninguna formación profesional es un reportero de pura cepa.

Desde Contramaestre, en Santiago de Cuba, reporta sobre las difíciles condiciones en que la gente sobrevive a pesar del desempleo y la falata de incentivos. Los ancianos, niños y personas desvalidas, esos son sus temas principales. Es un ciberactivista y no tienen ni blog ni página web para postear, lo hace desde Twitter y Facebook, de manera directa y sin pretensiones de alcanzar grandes  cantidades de lectores, pero quienes concen Cuba, no pueden virar los ojos y no mirar.

A veces lo citan los oficiales de la Seguridad del estado para amenazarlo con la cárcel, a veces una patrulla policial se lo lleva detenido y es su esposa Yailín Gonzáles Lesmes la que publica por él. Son integrantes de la prohibida Unión Patriótica de Cuba (UNPACU) y denuciar el mal manejo de las políticas locales en las redes sociales es su frente de lucha.

21 km por los presos políticos cubanos

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Luis Felipe Rojas, periodista, escritor cubano. (Foto: Daniel Banzer).
Luis Felipe Rojas, periodista, escritor cubano. (Foto: Daniel Banzer).

Este 29 de enero estaré corriendo la Media Maratón de Miami. Serán 21 kilómetros para resollar mientras pienso en las personas que están presas por motivos de opinión en Cuba. Se me van a desatornillar las piernas y los tobillos, el hígado me va a poner un detente hasta las 13.1 millas que dura la carrera que intentaré salvar. Vengo de una isla donde está prohibido criticar al dictador de turno, ¿58 años no es un tiempo cruel para decidir la vida de un pueblo?

Voy a correr por los que pusieron un cartel contra el gobierno, los que dijeron una consigna que desentonó en el coro de las ovejas que dice sí y piensan no. Incluso, por aquellos que un día empuñaron un arma contra la más vieja dictadura de Occidente: la de los hermanos Castro. Llevo un año exacto dibujando esta respiración de algo más de dos horas sobre el asfalto, la humedad que te asfixia en los pantanos de Miami y el sol que no entiende de estaciones climáticas. Pesas, ‘core’, rodajes largos, velocidad y carreras a pie descalzo. Quiero correr contra los 21 kilómetros de esta hermosa ciudad y los pasillos interminables donde se respira la humedad de las cárceles cubanas.

Quiero avanzar hacia la milla 8, esa que me va a sacar toda la sustancia, como quien se inscribe en el Control penal del Combinado de Guantánamo, la tenebrosa cárcel de Boniato en Santiago de Cuba o ese engendro de prisión modélica que es Kilo 8 en Camagüey. Puedo hacer más, lo sé, pero por ahora es un gesto. Solo quiero invitarlos a mirar la 15 edición del Miami Marathon and Half Marathon. Iré lento, para saborear y sufrir cada milla, cada paso dentro de la manada. Ese domingo, más de un centenar de presos políticos cubanos habrán escuchado el grito de ¡Recuento! y habrá ocurrido alguna paliza.

El país que es Cuba se habrá reducido con cada patada, cada bastonazo. Va a sonar algún cerrojo, alguien habrá avanzado sobre el asfalto de Miami para abrirlo.

"Atributos". (Foto: Daniel Banzer).
“Atributos”. (Foto: Daniel Banzer).

Pagán, un hombre muy malo con un carné del Ministerio del Interior

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Policías allanan la vivienda sede de UNPACU en Santiago de Cuba el domingo 18 de diciembre. Foto: @patriotaliu
Policías allanan la vivienda sede de UNPACU en Santiago de Cuba el domingo 18 de diciembre. Foto: @patriotaliu

Esto que les voy a contar no me lo van a creer, ni de coña. Pero no me importa, la dictadura militar de Cuba viola los derechos humanos a mansalva y anda mucho descreído por ahí. Mucho tonto que la defiende.

Los hermanos Geordanis y Adael Muñoz Guerrero son dos activistas de la Unión Patriótica de Cuba (UNPACU), una organización opositora que radica principalmente en Santiago de Cuba. Los hermanos Muñoz fueron condenados por una contravención: no pagaron sendas multas de 24 mil pesos que les impusieron cuando empezaron a aparecer carteles anticastristas en su barrio de Rancho Grande, Palma Soriano, la localidad en que residen.

La esposa de Geordanis me relató en el programa Contacto Cuba de Radio Martí (Minuto 12:43) lo que les vino encima el 3 de noviembre, ya estando ambos en la prisión de Aguadores. Se les presentó el oficial de la Seguridad del Estado Dainier Suárez Pagán. Ordenó que esposaran a Geordanis Muñoz a la espalda, lo hicieron bajar del Destacamento 1 y él mismo le propinó una dura golpiza.

Me lo dijo la propia Yenisei Jiménez con la voz un poco cortada, se sentía con rabia mientras relataba el abuso.

El 9 de septiembre de 2015 estos activistas intentaron ir al Santuario de la Virgen de la Caridad del Cobre. En el camino fueron detenidos por fuerzas policiales, oficiales de civil y miembros de las Brigadas de Respuesta Rápida y los vejaron de manera insólita.

Pagán, el hombre malo que golpea a mujeres y hombres en Santiago de Cuba, se encargó de la humillación. Hizo desnudar a Geordanis, lo golpeó con un bastón de goma en las nalgas y le dijo que si quería lo pusiera en las redes sociales. Como este joven opositor no tiene vergüenza de atravesar ese martirio por ver a su patria libre, se hizo una foto de las nalgas amoratadas por los golpes, la entregó a José Daniel Ferrer (líder de UNPACU y ex prisionero de la Causa de los 75) y éste la posteó en su cuenta de twitter.

Los hermanos muñoz guerrero fueron condenados a prisión en octubre pasado a 6 meses (Adael) y 1 año (Geordanis).

Geordanis Muñoz Guerrero dirige la célula “Pedro Meurice Estiú” en Palma Soriano y había ido dos veces a la Argentina invitado por el Centro para la Apertura y el Desarrollo de America Latina (CADAL). Participó en talleres de Derechos Humanos y lucha ‘noviolenta’, como la usó el joven serbio Srdja Popovic, dirigente del movimiento OTPOR.

Hay más. Ambos hermanos volvieron a ser multados, pero esta vez –si quieren no lo crean- dentro de la prisión. Les impusieron 2 mil pesos de multas porque Geordanis emitió una noticia al exterior sobre las malas condiciones que sufren los presos comunes en ese centro penitenciario.

¿Qué diran los centenares de juristas cubanos que saben que un oficial del G2 se viola todos los protocolos de Control penal, Seguridad penal, Orden interior, Reeducación y veja y maltrata a sus víctimas a mansalva?

¿Cuándo van a empezar a bajar de la pared sus títulos de abogado, juristas cubanos?

El esbirro Dainier Suárez Pagán es un hombre particularmente malo. Ha golpeado con saña a decenas de opositores en toda la provincia Santiago de Cuba. Lo poco que se sabe de él es que tiene grado de primer oficial (es decir, de Mayor a Tte. Coronel) y que proviene del municipio San Luis.

Ferrer escribió esperanzado a los obispos cubanos, pero no se sabe de respuesta alguna. Lo hizo el 11 de septiembre de 2015 y comenzó su misiva de manera elegante: “Respetables Pastores: (…)”, pero los prelados hicieron la vista gorda.

Ferrer, que denuncia cada injusticia que les sucede a sus activistas incluyó este párrafo en la carta: “…En esas lomas (conocida como “La Tanqueta”), el agente de la policía política Dainier Suárez Pagán, con sus subordinados, ha golpeado, herido y vejado a más de una decena de activistas. Les han desnudado y obligado, con sus pistolas puestas en las cabezas de las víctimas, a asumir posturas humillantes al tiempo que les amenazan con violarlos sexualmente. También les han acercado a la barbilla la llama de una fosforera para obligarlos a gritar contra su propia organización mientras los filman con un teléfono móvil”.

La callada por respuesta, cada obispo a su obispado. Y los militares a tranca con los cubanos.

Mandarrias contra la fe

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Alaín Toledano Valiente, pastor de la iglesia Enmanuel. El templo y vivienda de Toledano fueron derribados el viernes 5 de enero de 2016 en Santiago de Cuba. Foto: Luis Felipe Rojas.

No hay corazón que aguante los azotes de la amenaza velada, los insultos y la risa burlona de los buitres del Partido Comunista de Cuba. Las fieras del socialismo tropical invadieron la vivienda del pastor Alaín Toledano en el reparto El Salao, en Santiago de Cuba.

Esta semana se consumó el hecho. Las amenazas ya se estaban haciendo viejas.

Estuve en 2007 en el terreno baldío que dejaron las huestes de Misael Enamorado (entonces Primer secretario del PCC en la provincia) cuando derribaron aquella iglesia por primera vez. Luego volví a ver a Toledano en un restaurante en Miami donde me contó que en esta ocasión sí vendrían en serio, y lo hicieron. El 5 de enero se metieron y a mandarriazo limpio arrancaron las ventanas, se llevaron los bancos para que no se sentaran más aquellas casi seiscientas personas que se congregaban a diario en la Iglesia Enmanuel.

Esperaron que el pastor Alaín estuviera en un curso en Miami para dar el zarpazo final. Barrieron con todo. Hablé con tres activistas de derechos humanos, con un familiar mío en el barrio La Vaquería, y con la esposa de Toledano. “Nos dieron con todo”, me contó la señora. Caragaron con instrumentos de música, materiales de construcción y con cualquier objeto que les oliera a subsistencia humana. Los arrestos a los creyentes sumaron varias decenas.

No hay fotos aun porque los teléfonos están cortados o en manos de la policía política y el guapetón de Roberto Noa, el funcionario del PCC a cargo de la Oficina de Asuntos Religiosos en la oriental provincia. Noa estudió Psicología en la Universidad de Oriente en el mismo tiempo en que estuve en ese centro de enseñanza. Es capaz de eso y mucho más, siempre lo dijo. Desde el inicio de sus estudios conformó la brigada de los Manicatos, una especie de CDR estudiantil, algo así como unos soplones convidados a ninguna fiesta.

Hay gente que lo trae en la sangre.

Desde hace años vengo cubriendo como bloguero y periodista independiente los atentados que cometen las autoridades cubanas contra los pastores y feligreses cristianos que no comulgan mucho con la consigna ¡Patria o Muerte! Y Toledano es de ellos. Como lo fueron en su momento los Pastores por el Cambio y todo el Movimiento Apostólico en Cuba. He escuchado cosas terribles. La semana pasada la casa del pastor Yoel Balbuena y su esposa Maday en Camagüey fue apedreada en la alta noche. Ella y sus hijas siguieron orando porque cesara el trueno de piedras, la lluvia de insultos de los buenos salvajes, el hombre nuevo que defiende con actos de repudio la moral de la revolución cubana.

En La Habana el pastor Manuel Morejón Soler ha colectado firmas y análisis necesarios para instaurar una Ley de Culto. Más de 500 iglesias y denominaciones viven bajo el limbo de la ilegalidad, la torpeza de las secretarias en las oficinas estatales y la sordera gubernamental que no quiere cuentos con una sociedad organizada por fuera de los yugos y las cadenas. Todavía no han podido llegar a un primer escalón.

No es nada casual que derribaran el templo y la vivienda de Alaín -con todos los documentos en regla, expedientes de construcción y certificados de propiedad para él y su esposa Marilín Alayo Correa- el mismo día en que anunciaban que el Papa Francisco, el Patriarca Kirill y Raúl Castro se encontrarían en La Habana. La revolución no cree en casualidades y es atea hasta para enviar mensajes. Será un hecho histórico, dijeron las agencias sobre el encuentro que van a tener los mandamases del catolicismo, la ortodoxia y el comunismo en el aeropuerto de José Martí el próximo 12 de enero.

Y este fue el mensaje pacificador. Las hienas se lanzaron sobre los inconformes en Santiago de Cuba.

Alaín Toledano Valiente, pastor de la iglesia Enmanuel (a la izquierda) junto al bloguero Luis Felipe Rojas, restaurante La Carreta, Miami, noviembre de 2015. Foto cortesía de LFR.

20 comunicadores independientes a consultar en Cuba

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Periodismo independiente. Ilustración tomada del portal Another Waves.
Periodismo independiente. Ilustración tomada del portal Another Waves.

Esta lista no pretende ser un top, como los que abundan en las publicaciones en internet. El rosario de nombres que sigue está amparado en la historia de hombres y mujeres que creen en la palabra y la imagen como una herramienta de liberación.

Los periodistas independientes que aparecen a continuación hacen su labor en Cuba bajo la lupa del aparato de represión que conocemos por Seguridad del Estado.

La mayoría de ellos sufre arrestos arbitrarios, han sufrido largos años de prisión, son detenidos con violencia, vilipendiados y –paradójicamente- ninguneados por los medios oficiales. Un caso es el de Jorge Olivera Castillo: fue condenado a 18 años de cárcel en la Primavera Negra de 2003, pero sigue de manera impenitente haciendo un periodismo alternativo.

Otra de las incluidas el inventario es la bloguera Yoani Sánchez, que ostenta entre numerosos galardones internacionales, el Premio Ortega y Gasset 2008, conferido anualmente por el diario español El País. Para confirmar su compromiso con el periodismo en el que cree fundó en 2014 el diario digital 14yMedio.

Los hay reporteros rasos, “de a pie”, que se levantan cada mañana a buscar la noticia y a acompañar a las víctimas de la burocracia estatal –una manera de hacer periodismo que ya va por tres décadas en el país, bajo el escarnio en que surgió desde dentro de las cárceles castristas.

Quise incluir en la relación a los que se han especializado en el género de opinión, ayudando así a esclarecer lo que sucede dentro del país, pero también conservando la mordacidad que se perdió hace años en el periodismo que se publica en la isla. La culpa de esta sequía valorativa la tienen las mordazas, que son engrasadas cada mañana en las oficinas del Departamento Ideológico del Comité Central del Partido Comunista de Cuba.

¡Salud para el periodismo libre y sin censura!

He aquí la lista:

  1. Regina Coyula. Blog “La Mala Letra”.BBC News. La Habana.
  2. Iván García. Diario de Cuba. Martinoticias. Diario Las Américas. La Habana.
  3. Augusto C. San Martín. Cubanet. La Habana.
  4. Serafín Morán. Cubanet. La Habana.
  5. Ricardo Sánchez T. Cubanet. Bayamo, Granma.
  6. Miriam Celaya. 14yMedio. La Habana.
  7. Alejandro Tur V. IWRP. Cienfuegos.
  8. Juan G. Febles. Dtor Semanario Primavera Digital. La Habana.
  9. Yoani Sánchez. Directora Diario 14yMedio. La Habana.
  10. Iván Hernández Carrillo. Twittero. @ivanlibre Matanzas.
  11. Yuri Valle.  Reportero audiovisual. La Habana.
  12. Jorge Olivera Castillo.   Columnista opinión. Cubanet. La Habana.
  13. Luz Escobar.14yMedio. La Habana.
  14. Luis Cino A. PD. Cubanet. La Habana.
  15. Roberto de J. Guerra P. Dtor Agenc. Hablemos Press. La Habana.
  16. Ernesto Pérez Chang. Cubanet. La Habana.
  17. María Matienzo. Diario de Cuba. La Habana.
  18. Bernardo Arévalo P. ICLEP. Aguada de Pasajeros. Cienfuegos.
  19. Roberto Quiñonez H. Cubanet. Guantánamo.
  20. Alberto M. Castelló. Cubanet. Puerto Padre. Las Tunas.

Albricias, nuevo poemario

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Bifronte/Desing
Bifronte/Desing

Amigos, en un par de semana saldrá a la luz mi poemario Máquina para borrar humanidades (Bifronte, 2015). Se trata de un libro que guardó el sueño de 10 años, desde 2005, cuando las autoridades de mi país me negaban las editoriales, los espacios públicos y la oportunidad de expresarme. Cuba me quiere demasiado para no alumbrarle a cada rato.

En Miami tuve desde el inicio, la ayuda de Armando Añel e Idabell Rosales, que gentilmente me abrieron las puertas para publicar Para de comer al perro de pelea (Neo Club Ediciones, 2013). Hoy la gentileza de Jorge Ignacio Pérez y su esposa, la diseñadora gráfica María García Tudela, me hace sonreír por este logro, un poemario excelentemente diseñado por ella, con sumo cuidado y con un nivel de concentración en “mis pedidos”, que no puedo más que agradecerle.

Finalmente, agradezco a Nilo Julián González Preval su dedicación y apoyo. Desde 2005 cuando Michael Hernández y yo nos atrevimos con la Revista Bifronte, tuvimos las ilustraciones de Nilo y la fiereza de sus trazos, la rebeldía con que Nilo baja el lápiz es de antologías.

Espero les gusten estos versos, esta compilación que he preparado para ustedes:

 

PRESERVAR TU IDENTIDAD

LA EXIGENCIA DE LO QUE CUIDAMOS

Renombras tu armonía

en los animales concéntricos del agua

el trance de la sangre avanza

El número de atar la cuerda es tuyo

Escasa la providencia

el paso es tuyo

Trazos en los círculos del agua

-¿tuyos o de la sangre que te llama?

Rafael Vilches: “Aunque me descueren vivo, no dejaré de disentir”

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Rafael Vilches, escritor cubano.
Rafael Vilches, escritor cubano.

Después de estar varios años en medio de la promoción de editoriales, instituciones culturales y espacios oficiales, el escritor Rafael Vilches Proenza (El cero de las mil nueve, Vado del Yeso, provincia Granma, Cuba, 1965) emprendió el camino de las publicaciones alternativas.

En esta entrevista para Martí Noticias da las claves de por qué se cree un hombre libre; habla de la censura y también de las manos amigas en el campo editorial en España, Alemania y Estados Unidos.

Estás cercano a la decena de libros publicados, si los armamos en un todo percibimos que vas en busca de la palabra, pareciera que tu obsesión es fundirte con el lenguaje, cada vez tus textos son más breves (incluyendo tu narrativa). ¿Cuál es el canto de sirena que te brindó la literatura?

Ya no creo en cantos de sirenas, son cancerberas travestidas, con antifaces, carros de policías; prefiero cantar con mi propia voz, no me importa experimentar ningún artificio palabrero.

Por la literatura descubrí, en las mismas proporciones, amor, desamor, traición, miseria humana, dolores, humillaciones; pero la palabra me salvó de hundirme en el foso profundo, tenebroso, que abrieron ante mis ojos los que me parametraron. Por ella supe de la suciedad del universo político. Por ella estoy cerca de Dios, la familia, los amigos que existen, y de besar, digo, versar a la muchacha que estoy a punto de amar, como si hubiera retornado a mis quince diciembres, y ella a sus diecisiete mayos.

Miro a un lago que descubro junto a los ojos de esta muchacha, me abandono en la suave hierba de la tarde con un sol que se conjuga en el agua con la luna, junto a un rinoceronte de metal que nos mira con ojos mansos mientras ella lo besa en la mejilla dura de cariño. Siento eso, lo vivo, y es lo que quiero decir, y lo escribo para que lo lean mis posibles lectores, y acaricien con las manos de mi muchacha al rinoceronte que impasible nos observa en su pradera, y respiren en sus cabellos la luz que en sus ojos arde, cuando ella sabe que le finjo que me duele, y me duele.

Sé, amo a mi patria, Dios me puso en ella para alguna misión, y ahí voy.

Tu narrativa, la novela Ángeles desamparados (Novela, Ediciones Bayamo, 2001, www.elbarcoebrio.com, España, 2012) es bastante testimonial, lo mismo que tu último poemario, Café amargo (NeoClub Ediciones, 2014). ¿Cuántos Vilches hay detrás de todas estas máscaras?

Detrás de esas máscaras están todos los Vilches posibles, y hasta los impasibles; toda mi literatura va testimoniando algo que vi, viví, sufrí, y un poco de la felicidad que padezco, y me acontece.

Ángeles desamparados, mi novela, es estancia mía en el infierno, herida que no sana. No hay un solo día que despierte y no recuerde el abismo abierto en mi vida, la memoria, el trance tremebundo entre infancia y adolescencia que persisten en salvarme de no ser carne del costal de los gobernantes.

Volvamos a tu novela, el tema de las becas ya había sido –aparentemente- limado por las generaciones literarias anteriores a la tuya. Esa novela breve ya tiene más de 10 años, la mayoría de las escuelas en el campo han desaparecido, pero siguen vivos los flagelos que allí anuncias y denuncias. O te adelantaste en el tiempo o se te quedaron cosas por narrar.

La novela pudo ser más gruesa, pero preferí contar, cortar, como quien pela de los hueso del corazón toda carne, y las hecha a arder en el fuego del Hades. Eso es lo que siento hoy.

No sé si me adelanté, me atrasé. Quería sacarme del alma el Diablo que me clavaron en el cuerpo a muy temprana edad. Los momentos más tristes de un millar de infantes regados por la isla como fichas de ajedrez, marionetas del poder.

Me costó mucho que una editorial en Cuba se interesara por ella. La terminé de escribir en 1996 y se publicó en una tirada de 600 ejemplares en 2001, que se agotaron de un tirón entre La Feria Internacional del Libro de La Habana, y la de Bayamo en 2002; quizás llegaron a alguna librería uno o dos ejemplares. Antes fue censurada, y hasta le quitaron un premio en un concurso literario en Holguín, en 1999, nuestro caro Michael H. Miranda, sabe la historia del premio.

Esa historia de unos cuantos niños abandonados en campos de concentración por todos los rincones de Cuba aún me parte-raja la memoria, sangra en un recuerdo vivo. En el libro la ficción es pura realidad. Quizás todos los avatares de la beca me prepararon para esta estancia por la vida que he sufrido.

Entras a publicar en Cuba a partir de los años 2000, aunque ya escribías desde varios años antes. A tus colegas narradores y líricos les ha interesado más experimentar casi contra el lenguaje, mientras tú apuestas por retomar la palabra, meterte en los campos del lenguaje para intentar comunicar mejor. ¿No tienes miedo de repetirte, de quedar en una lista enorme de escritores, pudiéramos decir, descriptivos?

Comencé a escribir a finales de los 70 del siglo pasado, y no me arrepiento de ninguno de los libros que he publicado, creo que cada uno es independiente, un ser individual, que cuenta lo que quise en ese momento.

Mira, nos pasamos la vida demeritando la obra y vida de José Ángel Buesa, y hoy está ahí, como un clásico de la literatura cubana, y hasta lo nominaron al Premio Nobel de Literatura en 1980.

No le temo a nada, estoy testimoniando un tiempo, una realidad, no sé si pasado, presente, futuro, se juntan, pero ahí está lo que digo, pienso, y siento, en las páginas de mis libros. He tenido una vida tan rica en experiencias, felices, tristes, desafortunadas, de todas salí más limpio, reconfortado, con más deseos de vivir. He sido un viajero incansable, empedernido, crónico, por los caminos de la isla. No creo me vaya a repetir en ninguno de mis días, siquiera en mis amores pasados, presente, futuros.

Si he hecho algún experimento con el lenguaje es para que mi lector, quien sea, tenga un diálogo con mi dolor, y el del país, con el acontecer luminoso que acabo de deshojar en un parque junto al tren blindado en Santa Clara, donde he visto amanecer enero de 2015 sin héroes ni mártires, en los ojos más bellos de una muchacha, y la experiencia se multiplique, porque es eso lo que he querido escribir, decir.

No me importa en la lista que quede, ya estoy en la lista negra del Gobierno, y eso sabe a gloria, no me importa la inclusión en otra, si me borran, si voy a quedar entre los que avancen hacia la posteridad, ya eso no me pertenece. Escribo para desnudarme en público, que me vean, digo que me lean. Lo demás lo dejo a Dios, a mis posibles, pacientes lectores.

Lo único que sé es que la novela Ángeles desamparados, y el libro de poesía Café amargo, los escribí con muchos dolores-heridas en el alma, y al final han resultado dos libros agradecidos. Críticos, amigos, lectores, han sido muy generosos con ellos y conmigo.

Pasemos a un tema que, desgraciadamente, te ha dado a conocer dentro y fuera de Cuba, la censura, la represión. ¿Cuándo, cómo y por qué rompes con las autoridades culturales cubanas, con su política de exclusiones?

Pero no fue hasta mi estancia bayamesa, holguinera, santaclareña que comencé a sufrí en carne propia la censura, la exclusión, la persecución, todo lo que se desprende de ellas. Sería 1999, Zoelia Frómeta desde México nos mandó al poeta Miguel Ramírez que ahora vive en Canadá y a mí, por correo electrónico, textos de Cabrera Infante, Vargas Llosa, Borges, Octavio Paz, Carlos Fuentes, y otros autores prohibidos en Cuba.

Yo fui a parar a una oficina del PCC con el ideólogo que “atendía” Cultura, y Migue fue echado del Centro del Libro de Granma donde laboraba como informático.

Luego fue la cacería de brujas cuando sacamos, tú, Michael Hernández, el Padre Olvier Hernández Carbonell, y yo la revista que más escándalo ha armado en la ciudad de los parques, Holguín, la revista Bifronte. Todos fuimos a parar a alguna oficina de la Seguridad del Estado, y no sería la única vez que nos pusieran una pistola cargada sobre la mesa por haber publicado en revistas y periódicos prohibidos a los escritores cubanos residentes, o reincidentes, en Cuba.

Luego la payasada que armaron en la UNEAC de Holguín al escritor Manuel García Verdecia y a mí. Me echaron como miembro de sus filas y como obrero de la entidad, se lo dejé a Dios, y en menos de tres meses botaron por ladrones a los culpables, al pintor y entonces Presidente de la UNEAC en la provincia, Jorge Hidalgo Pimentel, y a Sarah su secretaria ejecutiva, por ladrones, no fueron a prisión porque resultaron ser dos chivatos de la policía.

La lista de mis tropiezos con los políticos, y la policía política, es larga. El paso definitivo lo di cuando los dirigentes de cultura provincial en Villa Clara me dejaron en la calle, “sin este centavo” para sobrevivir en una ciudad que es mágica, angelical, con algunas magas, y pocos ángeles. Todo por haber publicado en la revista independiente Cuadernos de Pensamiento Plural.

Deambulé de un lado a otro como un apestado, sopesando si dormir en terminales, parques, iglesias o bajo puentes. A partir de ahí sentí paz, solo Dios sabe. Seguidamente me censuraron en la Editorial Capiro mi libro de poesía Salón del reino, aún permanece inédito, y mi libro Casa de aguas fue retirado del concurso literario Premio Fundación de Santa Clara, junto a uno de Sergio García Zamora. Ahora esperan por editoriales foráneas que se decidan a arriesgarse con ellos; desde entonces yo no existo como escritor en mi país, y no me preocupa para nada ser el fantasma en el que me han convertido.

Soy un escritor independiente, me gano la vida con lo que escribo, sobrevivo en mi patria como puedo, como amo.

¿Cuánto ha mellado en ti el hecho de estar hoy en los márgenes, de escribir desde la orilla de la isla y no desde el centro de sus mecanismos de promoción?

Yo tengo patrones, amigos que disfrutaron la paz de saber qué es sentirse en libertad, la de ser uno mismo; fueron encarnizadamente humillados, y salieron iluminados del calvario, Guillermo Vidal, Zoelia Frómeta, Amir Valle, Rafael Alcides, Carlos Manuel Pérez, Francis Sánchez, Luis Pérez de Castro, Ángel Santiesteban, Jorge Olivera, Víctor Manuel Domínguez, Raúl Rivero, María Elena Cruz, Michael Hernández, tú mismo, y tantos; lástima la extensión del listado en el que se pueden incluir muchos más nombres: hoy sé que todos fueron, y son, unos adelantados de la patria que queremos, soñamos, para los cubanos dentro y fuera de la isla.

Ya no me duele no ser incluido en cuanto evento se hace en el país, como en los años en que mi nombre estaba entre los primeros recordados para formar las listas de invitados, mucho antes de haber publicado mi primer poema. Ya me sané del “eventismo”. Ahora siento lástima de los conocidos que huyen de mí porque no les conviene que los vean en mi compañía. La película se repite, es una noria, un tíovivo, el círculo vicioso del cubano.

No he dejado de asistir a los lugares que me interesan, no me resigno a dejar de amar, no he anulado al ser que soy, y que no dejaré de ser, aunque me descueren vivo, no me curaré, no dejaré de disentir. Y me digo: aun después de tus tropiezos y zancadillas, publicaste en Miami, a través de Neo Club Ediciones. Al parecer siempre hay una puerta abierta para los creadores libres.

Me alegra que las puertas de las editoriales se abran a mis libros, que mi condición actual sea de un creador libre, independiente. Respirar la libertad me ha hecho todo el bien que Dios ha deseado que respire, vea, sienta, escuche, viva.

 

Rafael Vilches Proenza, Vado del Yeso, Cuba, 1965. Lic. Educación Artística en Artes Plásticas. Egresado del Centro de Formación Literaria Onelio Jorge Cardoso. Premio Nacional de Poesía Manuel Navarro Luna, 2004, El único hombre, poesía, Ediciones Orto, 2005; y 2010, País de fondo, Ediciones Orto, 2011. Premio Nacional de Poesía, De la Ciudad, 2005, Trazado en el polvo, Ediciones Holguín, 2006. Premio Nacional de Poesía, La Enorme Hoguera, 2006. A ambos lados la sombra, inédito. Mención Nósside Caribe, 2005. Mención Premio Poesía UNEAC Julián del Casal, 2007. Premio Nacional de Poesía, Centenario de Emilio Ballagas, UNEAC, 2008. Tiro de gracia, Ediciones Holguín, 2010. Otros libros: Ángeles Desamparados, novela, Ediciones Bayamo, 2001, http://www.elbarcoebrio.com, España, 2012. Dura silueta, la Luna, poesía, Ediciones Bayamo, 2003. Lunaciones, Editorial Independiente LetrAbierta, La Habana, 2012. Café Amargo, poesía, Editorial Neo Club Ediciones, Miami, EEUU, 2014. Textos suyos han aparecido en España, Italia, New Zealand, Alemania, Puerto Rico, México, Honduras, Brasil, Chile, Canadá, Argentina, EEUU y Cuba.

Entrevista publicada en el portal de asuntos cubanos Martí Noticias.