Holguin

‘Amenazas’: De la serie Periodismo Independiente en Cuba

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 Periodista independiente Osmel Ramírez Álvarez, colaborador de Diario de Cuba. Foto cortesía DDC.
Periodista independiente Osmel Ramírez Álvarez, colaborador de Diario de Cuba. Foto cortesía DDC.

El periodista independiente Osmel Ramírez Álvarez fue amenazado por la Seguridad del Estado con ir directo a la cárcel, según denunció este viernes al portal Diario De Cuba, para el que trabaja regularmente.

DDC reportó así la denuncia:

“A principios de la semana fueron a ‘visitar’ a mi hermana a su trabajo en Mayarí (Holguín) y empezaron a asustarla y a decirle que me iban a tener que detener por mi trabajo periodístico en DIARIO DE CUBA y porque la gente con la que me estoy relacionando son mercenarios”, contó el periodista.

El supuesto delito por el que sería detenido es “hacer crítica social y defender sus ideas socialistasdemócratas por medios digitales” independientes.

Asimismo, refirió que el agente usó “técnicas de manipulación psicológica” con su hermana, le pidió incluso “que no me contara nada como buscando cierta complicidad”.

“Usaron chantaje emocional con ella, le dijeron que mi mamá que está enferma del corazón lo iba a pasar muy mal si me cogían preso. Después de todo esto, mi mamá se pasó dos noches llorando”, condenó Ramírez.

Sobre lo ocurrido, el periodista opinó que este es un primer paso: “la estrategia de presión familiar”.

“Yo siempre he sabido que es un riesgo. Y no voy a dejar de escribir”, agregó.

Ramírez enfatizó en que su trabajo para DDC es informativo y que en otros medios como Havana Times publica otros textos más de opinión donde refleja sus ideas socialdemócratas, pero que “ni siquiera esas ideas las acepta” el régimen.

La policía política “recalcó” principalmente su trabajo para DDC: “eso es lo que más les preocupa”, concluyó el periodista.

Ramírez calificó lo sucedido como “un hostigamiento”.

Entre los últimos trabajos publicados por Ramírez en las pasadas semanas en DDC se encuentran textos sobre la situación de los campesinos en Holguín, sobre los carpinteros, el cultivo del tabaco, las “elecciones” y el verano.

Este es el cuarto periodista de DIARIO DE CUBA que es reprimido por la Seguridad del Estado en los últimos tres meses.

En junio, otro periodista de DDC, Manuel Alejandro León Velázquez, fue detenido por el régimen durante dos días. Las autoridades amenazaron con acusarlo de “usurpación de funciones”, “difusión de noticias falsas” y “asociación para delinquir”.

En julio, impidieron viajar desde La Habana a un evento en Colombia a la periodista Yusimí Rodríguez López, y “cercaron” en tres ocasiones la casa de Joan Manuel Núñez Díaz en Bauta.

Asimismo, el jueves fue arrestado en la ciudad de Baracoa el reportero de la agencia de audiovisuales independiente Palenquevisión, Jesús Ernesto Álvarez Carcassés, quien estuvo varias horas en la unidad policial local donde le confiscaron la cámara.

“La detención ocurrió en horas de la tarde mientras filmaba un evento que forma parte de las actividades culturales programadas para el verano”, dijo el director de la agencia, Rolando Rodríguez Lobaina.

Texto y foto tomados de DDC.

21 km por los presos políticos cubanos

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Luis Felipe Rojas, periodista, escritor cubano. (Foto: Daniel Banzer).
Luis Felipe Rojas, periodista, escritor cubano. (Foto: Daniel Banzer).

Este 29 de enero estaré corriendo la Media Maratón de Miami. Serán 21 kilómetros para resollar mientras pienso en las personas que están presas por motivos de opinión en Cuba. Se me van a desatornillar las piernas y los tobillos, el hígado me va a poner un detente hasta las 13.1 millas que dura la carrera que intentaré salvar. Vengo de una isla donde está prohibido criticar al dictador de turno, ¿58 años no es un tiempo cruel para decidir la vida de un pueblo?

Voy a correr por los que pusieron un cartel contra el gobierno, los que dijeron una consigna que desentonó en el coro de las ovejas que dice sí y piensan no. Incluso, por aquellos que un día empuñaron un arma contra la más vieja dictadura de Occidente: la de los hermanos Castro. Llevo un año exacto dibujando esta respiración de algo más de dos horas sobre el asfalto, la humedad que te asfixia en los pantanos de Miami y el sol que no entiende de estaciones climáticas. Pesas, ‘core’, rodajes largos, velocidad y carreras a pie descalzo. Quiero correr contra los 21 kilómetros de esta hermosa ciudad y los pasillos interminables donde se respira la humedad de las cárceles cubanas.

Quiero avanzar hacia la milla 8, esa que me va a sacar toda la sustancia, como quien se inscribe en el Control penal del Combinado de Guantánamo, la tenebrosa cárcel de Boniato en Santiago de Cuba o ese engendro de prisión modélica que es Kilo 8 en Camagüey. Puedo hacer más, lo sé, pero por ahora es un gesto. Solo quiero invitarlos a mirar la 15 edición del Miami Marathon and Half Marathon. Iré lento, para saborear y sufrir cada milla, cada paso dentro de la manada. Ese domingo, más de un centenar de presos políticos cubanos habrán escuchado el grito de ¡Recuento! y habrá ocurrido alguna paliza.

El país que es Cuba se habrá reducido con cada patada, cada bastonazo. Va a sonar algún cerrojo, alguien habrá avanzado sobre el asfalto de Miami para abrirlo.

"Atributos". (Foto: Daniel Banzer).
“Atributos”. (Foto: Daniel Banzer).

Rafael Vilches: “Aunque me descueren vivo, no dejaré de disentir”

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Rafael Vilches, escritor cubano.
Rafael Vilches, escritor cubano.

Después de estar varios años en medio de la promoción de editoriales, instituciones culturales y espacios oficiales, el escritor Rafael Vilches Proenza (El cero de las mil nueve, Vado del Yeso, provincia Granma, Cuba, 1965) emprendió el camino de las publicaciones alternativas.

En esta entrevista para Martí Noticias da las claves de por qué se cree un hombre libre; habla de la censura y también de las manos amigas en el campo editorial en España, Alemania y Estados Unidos.

Estás cercano a la decena de libros publicados, si los armamos en un todo percibimos que vas en busca de la palabra, pareciera que tu obsesión es fundirte con el lenguaje, cada vez tus textos son más breves (incluyendo tu narrativa). ¿Cuál es el canto de sirena que te brindó la literatura?

Ya no creo en cantos de sirenas, son cancerberas travestidas, con antifaces, carros de policías; prefiero cantar con mi propia voz, no me importa experimentar ningún artificio palabrero.

Por la literatura descubrí, en las mismas proporciones, amor, desamor, traición, miseria humana, dolores, humillaciones; pero la palabra me salvó de hundirme en el foso profundo, tenebroso, que abrieron ante mis ojos los que me parametraron. Por ella supe de la suciedad del universo político. Por ella estoy cerca de Dios, la familia, los amigos que existen, y de besar, digo, versar a la muchacha que estoy a punto de amar, como si hubiera retornado a mis quince diciembres, y ella a sus diecisiete mayos.

Miro a un lago que descubro junto a los ojos de esta muchacha, me abandono en la suave hierba de la tarde con un sol que se conjuga en el agua con la luna, junto a un rinoceronte de metal que nos mira con ojos mansos mientras ella lo besa en la mejilla dura de cariño. Siento eso, lo vivo, y es lo que quiero decir, y lo escribo para que lo lean mis posibles lectores, y acaricien con las manos de mi muchacha al rinoceronte que impasible nos observa en su pradera, y respiren en sus cabellos la luz que en sus ojos arde, cuando ella sabe que le finjo que me duele, y me duele.

Sé, amo a mi patria, Dios me puso en ella para alguna misión, y ahí voy.

Tu narrativa, la novela Ángeles desamparados (Novela, Ediciones Bayamo, 2001, www.elbarcoebrio.com, España, 2012) es bastante testimonial, lo mismo que tu último poemario, Café amargo (NeoClub Ediciones, 2014). ¿Cuántos Vilches hay detrás de todas estas máscaras?

Detrás de esas máscaras están todos los Vilches posibles, y hasta los impasibles; toda mi literatura va testimoniando algo que vi, viví, sufrí, y un poco de la felicidad que padezco, y me acontece.

Ángeles desamparados, mi novela, es estancia mía en el infierno, herida que no sana. No hay un solo día que despierte y no recuerde el abismo abierto en mi vida, la memoria, el trance tremebundo entre infancia y adolescencia que persisten en salvarme de no ser carne del costal de los gobernantes.

Volvamos a tu novela, el tema de las becas ya había sido –aparentemente- limado por las generaciones literarias anteriores a la tuya. Esa novela breve ya tiene más de 10 años, la mayoría de las escuelas en el campo han desaparecido, pero siguen vivos los flagelos que allí anuncias y denuncias. O te adelantaste en el tiempo o se te quedaron cosas por narrar.

La novela pudo ser más gruesa, pero preferí contar, cortar, como quien pela de los hueso del corazón toda carne, y las hecha a arder en el fuego del Hades. Eso es lo que siento hoy.

No sé si me adelanté, me atrasé. Quería sacarme del alma el Diablo que me clavaron en el cuerpo a muy temprana edad. Los momentos más tristes de un millar de infantes regados por la isla como fichas de ajedrez, marionetas del poder.

Me costó mucho que una editorial en Cuba se interesara por ella. La terminé de escribir en 1996 y se publicó en una tirada de 600 ejemplares en 2001, que se agotaron de un tirón entre La Feria Internacional del Libro de La Habana, y la de Bayamo en 2002; quizás llegaron a alguna librería uno o dos ejemplares. Antes fue censurada, y hasta le quitaron un premio en un concurso literario en Holguín, en 1999, nuestro caro Michael H. Miranda, sabe la historia del premio.

Esa historia de unos cuantos niños abandonados en campos de concentración por todos los rincones de Cuba aún me parte-raja la memoria, sangra en un recuerdo vivo. En el libro la ficción es pura realidad. Quizás todos los avatares de la beca me prepararon para esta estancia por la vida que he sufrido.

Entras a publicar en Cuba a partir de los años 2000, aunque ya escribías desde varios años antes. A tus colegas narradores y líricos les ha interesado más experimentar casi contra el lenguaje, mientras tú apuestas por retomar la palabra, meterte en los campos del lenguaje para intentar comunicar mejor. ¿No tienes miedo de repetirte, de quedar en una lista enorme de escritores, pudiéramos decir, descriptivos?

Comencé a escribir a finales de los 70 del siglo pasado, y no me arrepiento de ninguno de los libros que he publicado, creo que cada uno es independiente, un ser individual, que cuenta lo que quise en ese momento.

Mira, nos pasamos la vida demeritando la obra y vida de José Ángel Buesa, y hoy está ahí, como un clásico de la literatura cubana, y hasta lo nominaron al Premio Nobel de Literatura en 1980.

No le temo a nada, estoy testimoniando un tiempo, una realidad, no sé si pasado, presente, futuro, se juntan, pero ahí está lo que digo, pienso, y siento, en las páginas de mis libros. He tenido una vida tan rica en experiencias, felices, tristes, desafortunadas, de todas salí más limpio, reconfortado, con más deseos de vivir. He sido un viajero incansable, empedernido, crónico, por los caminos de la isla. No creo me vaya a repetir en ninguno de mis días, siquiera en mis amores pasados, presente, futuros.

Si he hecho algún experimento con el lenguaje es para que mi lector, quien sea, tenga un diálogo con mi dolor, y el del país, con el acontecer luminoso que acabo de deshojar en un parque junto al tren blindado en Santa Clara, donde he visto amanecer enero de 2015 sin héroes ni mártires, en los ojos más bellos de una muchacha, y la experiencia se multiplique, porque es eso lo que he querido escribir, decir.

No me importa en la lista que quede, ya estoy en la lista negra del Gobierno, y eso sabe a gloria, no me importa la inclusión en otra, si me borran, si voy a quedar entre los que avancen hacia la posteridad, ya eso no me pertenece. Escribo para desnudarme en público, que me vean, digo que me lean. Lo demás lo dejo a Dios, a mis posibles, pacientes lectores.

Lo único que sé es que la novela Ángeles desamparados, y el libro de poesía Café amargo, los escribí con muchos dolores-heridas en el alma, y al final han resultado dos libros agradecidos. Críticos, amigos, lectores, han sido muy generosos con ellos y conmigo.

Pasemos a un tema que, desgraciadamente, te ha dado a conocer dentro y fuera de Cuba, la censura, la represión. ¿Cuándo, cómo y por qué rompes con las autoridades culturales cubanas, con su política de exclusiones?

Pero no fue hasta mi estancia bayamesa, holguinera, santaclareña que comencé a sufrí en carne propia la censura, la exclusión, la persecución, todo lo que se desprende de ellas. Sería 1999, Zoelia Frómeta desde México nos mandó al poeta Miguel Ramírez que ahora vive en Canadá y a mí, por correo electrónico, textos de Cabrera Infante, Vargas Llosa, Borges, Octavio Paz, Carlos Fuentes, y otros autores prohibidos en Cuba.

Yo fui a parar a una oficina del PCC con el ideólogo que “atendía” Cultura, y Migue fue echado del Centro del Libro de Granma donde laboraba como informático.

Luego fue la cacería de brujas cuando sacamos, tú, Michael Hernández, el Padre Olvier Hernández Carbonell, y yo la revista que más escándalo ha armado en la ciudad de los parques, Holguín, la revista Bifronte. Todos fuimos a parar a alguna oficina de la Seguridad del Estado, y no sería la única vez que nos pusieran una pistola cargada sobre la mesa por haber publicado en revistas y periódicos prohibidos a los escritores cubanos residentes, o reincidentes, en Cuba.

Luego la payasada que armaron en la UNEAC de Holguín al escritor Manuel García Verdecia y a mí. Me echaron como miembro de sus filas y como obrero de la entidad, se lo dejé a Dios, y en menos de tres meses botaron por ladrones a los culpables, al pintor y entonces Presidente de la UNEAC en la provincia, Jorge Hidalgo Pimentel, y a Sarah su secretaria ejecutiva, por ladrones, no fueron a prisión porque resultaron ser dos chivatos de la policía.

La lista de mis tropiezos con los políticos, y la policía política, es larga. El paso definitivo lo di cuando los dirigentes de cultura provincial en Villa Clara me dejaron en la calle, “sin este centavo” para sobrevivir en una ciudad que es mágica, angelical, con algunas magas, y pocos ángeles. Todo por haber publicado en la revista independiente Cuadernos de Pensamiento Plural.

Deambulé de un lado a otro como un apestado, sopesando si dormir en terminales, parques, iglesias o bajo puentes. A partir de ahí sentí paz, solo Dios sabe. Seguidamente me censuraron en la Editorial Capiro mi libro de poesía Salón del reino, aún permanece inédito, y mi libro Casa de aguas fue retirado del concurso literario Premio Fundación de Santa Clara, junto a uno de Sergio García Zamora. Ahora esperan por editoriales foráneas que se decidan a arriesgarse con ellos; desde entonces yo no existo como escritor en mi país, y no me preocupa para nada ser el fantasma en el que me han convertido.

Soy un escritor independiente, me gano la vida con lo que escribo, sobrevivo en mi patria como puedo, como amo.

¿Cuánto ha mellado en ti el hecho de estar hoy en los márgenes, de escribir desde la orilla de la isla y no desde el centro de sus mecanismos de promoción?

Yo tengo patrones, amigos que disfrutaron la paz de saber qué es sentirse en libertad, la de ser uno mismo; fueron encarnizadamente humillados, y salieron iluminados del calvario, Guillermo Vidal, Zoelia Frómeta, Amir Valle, Rafael Alcides, Carlos Manuel Pérez, Francis Sánchez, Luis Pérez de Castro, Ángel Santiesteban, Jorge Olivera, Víctor Manuel Domínguez, Raúl Rivero, María Elena Cruz, Michael Hernández, tú mismo, y tantos; lástima la extensión del listado en el que se pueden incluir muchos más nombres: hoy sé que todos fueron, y son, unos adelantados de la patria que queremos, soñamos, para los cubanos dentro y fuera de la isla.

Ya no me duele no ser incluido en cuanto evento se hace en el país, como en los años en que mi nombre estaba entre los primeros recordados para formar las listas de invitados, mucho antes de haber publicado mi primer poema. Ya me sané del “eventismo”. Ahora siento lástima de los conocidos que huyen de mí porque no les conviene que los vean en mi compañía. La película se repite, es una noria, un tíovivo, el círculo vicioso del cubano.

No he dejado de asistir a los lugares que me interesan, no me resigno a dejar de amar, no he anulado al ser que soy, y que no dejaré de ser, aunque me descueren vivo, no me curaré, no dejaré de disentir. Y me digo: aun después de tus tropiezos y zancadillas, publicaste en Miami, a través de Neo Club Ediciones. Al parecer siempre hay una puerta abierta para los creadores libres.

Me alegra que las puertas de las editoriales se abran a mis libros, que mi condición actual sea de un creador libre, independiente. Respirar la libertad me ha hecho todo el bien que Dios ha deseado que respire, vea, sienta, escuche, viva.

 

Rafael Vilches Proenza, Vado del Yeso, Cuba, 1965. Lic. Educación Artística en Artes Plásticas. Egresado del Centro de Formación Literaria Onelio Jorge Cardoso. Premio Nacional de Poesía Manuel Navarro Luna, 2004, El único hombre, poesía, Ediciones Orto, 2005; y 2010, País de fondo, Ediciones Orto, 2011. Premio Nacional de Poesía, De la Ciudad, 2005, Trazado en el polvo, Ediciones Holguín, 2006. Premio Nacional de Poesía, La Enorme Hoguera, 2006. A ambos lados la sombra, inédito. Mención Nósside Caribe, 2005. Mención Premio Poesía UNEAC Julián del Casal, 2007. Premio Nacional de Poesía, Centenario de Emilio Ballagas, UNEAC, 2008. Tiro de gracia, Ediciones Holguín, 2010. Otros libros: Ángeles Desamparados, novela, Ediciones Bayamo, 2001, http://www.elbarcoebrio.com, España, 2012. Dura silueta, la Luna, poesía, Ediciones Bayamo, 2003. Lunaciones, Editorial Independiente LetrAbierta, La Habana, 2012. Café Amargo, poesía, Editorial Neo Club Ediciones, Miami, EEUU, 2014. Textos suyos han aparecido en España, Italia, New Zealand, Alemania, Puerto Rico, México, Honduras, Brasil, Chile, Canadá, Argentina, EEUU y Cuba.

Entrevista publicada en el portal de asuntos cubanos Martí Noticias.

Defender la voz de “los que no tienen voz”

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Luis Felipe Rojas. Foto: JOsh Siegel.
Luis Felipe Rojas. Foto: Josh Siegel.

Reportaje del periodista Josh Siegel. The Daily Signal, Febrero10, 2015.(Fragmento).

(…)

Recientemente refugiado, el cubano Luis Felipe Rojas, reportero en los Martís, agradece la oportunidad de poder informar sobre las noticias libremente.

Rojas, un hombre bajo y serio con un rostro cansado y una argolla como pendiente, hizo un blog de noticias que ahora tiene un impacto de unas 250.000 personas siguiéndolo dentro (y fuera) de Cuba (Cruzara las alambradas).

“El gobierno se esforzó mucho para detenerlo”, dice Rojas, traducido por (Natalia) Crujeiras desde su Español al Inglés.

En los últimos dos años antes de venir a los Estados Unidos, dice Rojas que fue sometido a más de 20 detenciones arbitrarias y malos tratos físicos a manos de la Seguridad del Estado, todo por hacer un trabajo que pocos se atreverían a intentar.

“Yo tenía que hacerlo, de lo contrario nadie querría”, dice Rojas. “Yo pensé que tenía que hacerlo”

Luego me decidí a solicitar los beneficios del programa de refugiados después de darme cuenta de que me estaba convirtiendo en un blogger y periodista independiente menos eficaz. [En los últimos tiempos sólo en raras ocasiones] tuve la oportunidad de tomar fotos o participar [como periodista] en eventos relacionados con la sociedad civil o recoger datos relacionados con violaciones de los derechos humanos por parte del régimen cubano”.

Rojas se trasladó a los Estados Unidos el 25 de octubre de 2012, en virtud de un programa de refugiados que el gobierno de Estados Unidos ofrece los cubanos que son perseguidos por su opinión, acciones de la resistencia pacífica o por sus preferencias religiosas.

Rojas había estado trabajando con Radio Martí desde 2006, de manera independiente, pero asumió un papel a tiempo completo después de mudarse a Miami.

Hoy en día, es el anfitrión de un programa de radio de conversación y con salida diaria llamado Contacto Cuba y escribe para el sitio web martinoticias.com

Ahora, cuando informa sobre las personas que viven en Cuba, se siente como si estuviera contando su propia historia.

“La gran diferencia ahora es que escucho a nuestra audiencia y las personas que son los protagonistas de las noticias de la sociedad civil, y puedo ayudar a distribuir y amplificar su voz”, dice Rojas. “Eso era antes mi voz. Siempre debemos defender a los que no tienen voz”.

Puede encontrar el artículo completo en Inglés AQUI.

Cuba: entre la pluma de Londoño y la ignorancia de Margallo

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Joven golpeado en le reparto Altamira, Santiago de Cuba. Cortesía de UNPACU.

La isla ha estado asaeteada en la última semana por la visita del joven periodista colombiano Ernesto Londoño a La Habana y la llegada y regresos intempestivos del Ministro de Exteriores de España José Manuel García-Margallo.

Los ojos interesados en Cuba se movieron hacia las piruetas del editorialista de The New YorK Times (TNYT) en el armatroste informativo que es el oficialista diario Granma, escrutaron qué decía Londoño, miembro de la junta editorial de uno de los periódicos más influyentes del mundo, acerca de las palmaditas recibidas por quienes hacen un libelo –oficialmente comunista- que parece más una broma que un empeño periodístico del siglo XXI.

El desplante castrista a García-Margallo se veía venir, las jugadas de los hermanos Castros van siempre más allá de la inocencia de los ingenuos, a no ser que el tiempo nos demuestre que una vez más el Partido Popular haya jugado a eso, a ser un partido que coquetea con una de las más viejas dictaduras que existan en el mundo.

La bestia pide sangre

A la par de los mojitos para celebrar y las caras de admiración de quienes visitan la isla caribeña se sucedieron actos represivos, hechos de sangre que alarmaron a todos los que sufren la causa cubana. El 25 de noviembre en horas de la tarde Alberto Botell Cárdenas entró a casa de Guillermo Fariñas (Premio Sajarov 2010) en Santa Clara, desguazó a cuchilladas a cinco activistas de derechos humanos y puso a una de las mujeres heridas en peligro de muerte.

El agresor en la reunión del Frente Antitotalitario Unido (FANTU) escapó bajo tutela policial y de no ser por el escándalo en las redes sociales y las denuncias de todo tipo, aún estuviera suelto. Aun así estuvo dos días merodeando a los otros integrantes del grupo opositor que impidieron una desgracia mayor. El hecho se llevó a cabo mientras oficiales de policía, Seguridad del Estado y los chivatos que les acompañan se apostaban en las esquina de la Calle Alemán, del condado santaclareño.

José Daniel Ferrer ha puesto una alerta ante el peligro que asegura correr por ser líder de la conocida y proscrita Unión Patriótica de Cuba (UNPACU). Sus activistas suman casi medio centenar de actualmente presos políticos, sus seguidores son golpeados de manera inmisericorde –como ejemplifica la foto que acompaña este artículo-. El mismo Ferrer me envió mensaje confirmando que a este joven, por achacarle la aparición de carteles en la ciudad de Santiago de Cuba, los partidarios del gobierno, de conjunto con la policía le golpearon salvajemente, hasta prácticamente desfigurarle el rostro.

En un rosario de calamidades, decenas de ciudadanos envían sus mensajes fuera de Cuba para pedir auxilio ante la obsolescencia jurídica de las instituciones. Yoxi Alfredo Camacho Núñez entrará a prisión esta semana en Camagüey. Camacho vive en el central azucarero Haití, es activista de derechos humanos, y una mañana de finales de septiembre de este año las Brigadas de Respuesta Rápida rodearon su casa para que no saliera, ya que se encontraba de visita en ese lugar el Primer Secretario del Partido Comunista de la lo calidad. Pero Yoxi salió, fue esposado y golpeado en el arresto policial, y ahora  está acusado de causarle “daños” al auto patrullero en que lo condujeron a los calabozos. Lo condenaron a tres años de cárcel.

El novelista Angel Santiesteban-Prats cumple una condena de cinco años de prisión, en un juicio en que fueron violadas todas las reglas jurídicas y han salido a luz las operaciones de Seguridad del Estado por influir en los testigos. Londoño no le ha preguntado a nadie por el autor del polémico blog Los hijos que nadie quiso, ni por el rapero contestatario Ángel Yunier Remón, al que todos llaman El Crítico y ha puesto a ritmo de Hip-Hop, las verdades que ya la dictadura no puede esconder, pero lo ha condenado por su activismo.

Cuando escribo estas notas varios integrantes del equipo de redacción del tolerado diario 14Ymedio.com -liderado por Yoani Sánchez– se habrían reunido con Ernesto Londoño el sábado 29 de noviembre. Londoño tiene una agenda anti embargo norteamericano a Cuba, difícilmente quiera –o vaya a- escuchar otra canción.

 

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Yoxi Alfredo Camacho Núñez, opositor en Camagüey, condenado a 3 años de cárcel. Cortesía Daniel Millet.

 

El libro de historia de San Germán

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Pablo García Aguilera, autor del libro “Las alas del tiempo”. Foto cortesía de Pablo García A.

Los aportes de la microhistoria suelen ser cada vez más ricos, pues apoyan aquellos puntos de vista de gente avezada que cree tener algo rico que compilar, comparar, comprobar y después escribir para compartirlo con los demás. Este es el ejemplo del escritor Pablo García Aguilera, que ha juntado en un manojo de anécdotas y hechos puntuales –sazonados con la picardía de cualquier pueblerino- la historia del pueblo de San Germán, ubicado en la antigua provincia de Oriente, luego perteneciente a Holguín y hoy, gracias a la División Política Administrativa (1976) casi lo perdemos bajo el patronímico Urbano Noris, debido al nombramiento que le dieron a la vieja fábrica de azúcar.

Las alas del tiempo es una autopublicación de García, sin sello editorial y costedado por él mismo. El libro arranca en la primera década del siglo XX, cuando el empresario Germán Michelson instalara su aserradero en la localidad y le fuera juntando los demás componentes para hacerlo más habitable.

No es un libro de texto, un manual, gracias a Dios. Las alas del tiempo se hace de los recuerdos, material fotográfico y la experiencia verbal de quienes quieren aportar a la Historia, este pedazo de historia. Las familias más pudientes, los modos de relacionarse, las pretensiones de siempre de quienes dividen en clases las relaciones sociales, aunque el amor, la amistad o la generosidad de los seres humanos se encargue de borrarlas con un abrazo o un gesto de bondad.

Pablo García ha trazado un mapa simple, pero no desde el pasado, sino hacia el futuro. Su breve recorrido secular se encarga de desmitificar el apodo pseudo-republicano endilgado al único periodo del siglo XX en que Cuba gozó de libertades democráticas, incluido el que Fulgencio Batista gobernó bajo un golpe de estado al que le sucedió el definitivo.

El autor de este libro arremete contra los prejuicios sociales, que florecen en toda aldea: el chisme, la homofobia, la envidia o la picuencia de quienes se creen por encima de los demás.

Un pueblo pequeño, que tuvo Banco Agrícola, escuelas de oficio, centros de enseñanza públicos y privados, cine, aserradero, fábrica de azúcar y decenas de prostíbulos esconde una historia llena de matices, una inmensidad de testimonios que cunado son bien contados, hacen las delicias del más pintado.

El otro San Germán

“… y en eso llegó Fidel…” y las maestras se convirtieron en Milicianas, se acabaron los Traganíquel, escaseó la manteca y hasta de Las Unidades Militares de Apoyo a la Producción (UMAP) se habla en Las alas del tiempo.

Quizás uno de los aportes o desbarajustes de la personalidad que haya hecho la revolución cubana ha sido la proliferación de nuevos bichos humanos: el guataca, la cederista, el aprovechao, el chivato, y el ‘empachao’, y de éste último García cuenta una excelente anécdota ocurrida en el correos de la localidad.

Se trata de un tipejo que andaba vestido de miliciano hasta para ir a una consulta médica… y un portafolios y una sarta de lapiceros en el bolsillo aunque no supiera firmar. Un día el hombrecito verdeolivo dejó olvidado el portafolios y nuestro escritor quiso ver qué contenía. “…solo había un grueso y pesado libro: El Capital, de Carlos Marx. Cuando regresó, lo llamé y se lo entregué con una sonrisa que quería decir ‘compañero, si tú lees este libro y tratas de entenderlo, seguro que irás sin remedio para el sanatorio de enfermos  mentales de Mazorra”.

El libro está enriquecido con una gráfica familiar, escenas bucólicas de mujeres bonitas y risueñas, parejas bailando en salones finamente adornados y descripciones de fotografías que apuntan a la huella del escritor antes de salir de Cuba en 1968.

Ahora sé que es un libro necesario. Hace unos cinco años la licenciada en Historia Manuela Salazar Calderón escribió una monografía de San Germán, pero a la manera de postal turística donde los villanos parecían dados a la juerga, tenían propiedades y se marcharon del país, y por supuesto los buenos… es una historia que todos conocemos.

Hoy en Cuba en la historia local enseña los nombres de los muertos en las guerras cubanas en el África, las propiedades confiscadas por el “gobierno revolucionario” y las conquistas del pueblo uniformado. Los  niños están obligados a decir que se quieren parecer al Che Guevara antes que a su vecino.

El libro está dedicado a amigos entrañables que le ayudaron a juntar  o hilvanar sus historias, como Ramiro Gómez y su señora madre Miriam Feijoó; a María y Emma Kerr, hijas del primer norteamericano que intervino en el nacimiento de San Germán como pueblo querido, y también a Maritza Peña, una católica conocida y que le ayudara a conformar el texto del que hoy se habla.

El aporte de Pablo García es que ha puesto a volar ese filón de tiempo que ha quedado atrás, lo ha hecho sin pedir permiso ni ostentar título académico, porque esa historia rica que la gente quiere leer es la que se narra juntando todos los gritos y pregones.

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Detalle de la portada del libro “Las alas del tiempo”, de Pablo García Aguilera.

 

 

 

Un blog pro castrista, las casas de cultura y la fangoterapia como incentivo turístico por Cuba

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Casa de un disidente cubano, con expresiones antigubernamentales. Cortesía ADO.
Casa de un disidente cubano, con expresiones antigubernamentales. Cortesía ADO.

El flujo de turismo foráneo a Cuba fluctúa con los años, las crisis económicas del mundo, los altibajos del precio del petróleo y hasta con el mínimo estornudo en cualquier rincón del planeta. Pero los turoperadores se las arreglan para captar ingenuos, advenedizos y pasionistas por el folclor antillano.

El último grito de los comerciantes del ocio lo trae el madrileño diario El País bajo el rótulo “Como no hacer el turista en Cuba”, una especie de contraseña para evitar ser un dummie en la isla del Dr. Castro.

Como tabla salvadora el periódico español sugiere que los turistas dejen a un lado tópicos del placer como La Habana y las playas… y se larguen a conocer la isla de verdad, más allá de los estereotipos, y allá te va eso con un rosario de rechupete.

Para disfrutar como un experto -según El País- hay que irse a Colón y Jovellanos, en Matanzas y pasar por un una sesión de santería a donde no van los turistas, para comprobar que de allí han salido la Rumba y el danzón.

Al entrar al centro de Cuba el manual del perfecto idiota de los viajantes debe desenredar este galimatías: ¿Dónde se mueven las nuevas tendencias cubanas? Pues en Santa Clara, una ciudad del norte del país donde los cubanos innovadores exploran constantemente las últimas tendencias. Y las nuevas tendencias nos llevan al show travesti que prepara Silverio en El Mejunje, pero no aclara lo de cubanos innovadores, pues no hace referencia a la Asociación Nacional de Innovadores y Racionalizadores (ANIR), que en par de ocasiones ha entregado al dictador en Jefe, la condición de Innovador en Jefe.

Ir a las aguas termales de Elguea, fumarse un puro en Viñales o andar a campo traviesa por Santi Espíritus son de las atracciones que necesita todo mortal para salir de Cuba y decir que ha conocido la isla, a decir de esta guía turística sacada de un culebrón televisivo.

‘Para variar un poco’, es un eufemismo usado por los cubanos para acentuar que se trata de más de lo mismo. Y para redundancia tenemos esta: …las Casas de la Cultura: hay una en cada capital de provincia y no importa su tamaño, pues concentran la activa vida cultural del país. Estas expresiones les dan un salvoconducto al moribundo Consejo Nacional de Casas de Cultura, que entiende por ‘Memoria viva’ un desvencijado local a manera de biblioteca pública y una escolar con un tutús remendado bailando al compás de la insufrible ‘Balada para Adelina’.

En donde el manual de marras se lleva las palmas es en que para conocer el país y lo que piensan los cubanos hay que leer el blog de tendencia filo-castrista La Joven Cuba. …si queremos saber lo que de verdad pasa en este país. Y relaciona las redes sociales donde publica Yoani Sánchez, pero no les aclara que tendrán que hacerlo desde una conexión a Internet en un hotel ni les aclara que El Yuma, Ted Henken, reside en Estados Unidos.

Ni falta que hace. Nadie que se respete arranca una página de un diario para conocer a Cuba, ni rueda más allá de un pantallazo en la computadora si la recomendación para ser un iniciado en los caminos de la isla es leer las entretenidas novelas de Leonardo Padura y su detective habanero, Mario Conde.

Faltaba más.