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21 km por los presos políticos cubanos

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Luis Felipe Rojas, periodista, escritor cubano. (Foto: Daniel Banzer).
Luis Felipe Rojas, periodista, escritor cubano. (Foto: Daniel Banzer).

Este 29 de enero estaré corriendo la Media Maratón de Miami. Serán 21 kilómetros para resollar mientras pienso en las personas que están presas por motivos de opinión en Cuba. Se me van a desatornillar las piernas y los tobillos, el hígado me va a poner un detente hasta las 13.1 millas que dura la carrera que intentaré salvar. Vengo de una isla donde está prohibido criticar al dictador de turno, ¿58 años no es un tiempo cruel para decidir la vida de un pueblo?

Voy a correr por los que pusieron un cartel contra el gobierno, los que dijeron una consigna que desentonó en el coro de las ovejas que dice sí y piensan no. Incluso, por aquellos que un día empuñaron un arma contra la más vieja dictadura de Occidente: la de los hermanos Castro. Llevo un año exacto dibujando esta respiración de algo más de dos horas sobre el asfalto, la humedad que te asfixia en los pantanos de Miami y el sol que no entiende de estaciones climáticas. Pesas, ‘core’, rodajes largos, velocidad y carreras a pie descalzo. Quiero correr contra los 21 kilómetros de esta hermosa ciudad y los pasillos interminables donde se respira la humedad de las cárceles cubanas.

Quiero avanzar hacia la milla 8, esa que me va a sacar toda la sustancia, como quien se inscribe en el Control penal del Combinado de Guantánamo, la tenebrosa cárcel de Boniato en Santiago de Cuba o ese engendro de prisión modélica que es Kilo 8 en Camagüey. Puedo hacer más, lo sé, pero por ahora es un gesto. Solo quiero invitarlos a mirar la 15 edición del Miami Marathon and Half Marathon. Iré lento, para saborear y sufrir cada milla, cada paso dentro de la manada. Ese domingo, más de un centenar de presos políticos cubanos habrán escuchado el grito de ¡Recuento! y habrá ocurrido alguna paliza.

El país que es Cuba se habrá reducido con cada patada, cada bastonazo. Va a sonar algún cerrojo, alguien habrá avanzado sobre el asfalto de Miami para abrirlo.

"Atributos". (Foto: Daniel Banzer).
“Atributos”. (Foto: Daniel Banzer).

La patada de Castro y el aplauso de las ovejas

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Una Dama de Blanco es cargada en peso en La Habana por mujeres oficiales del Ministerio del Interior. Foto tomada del portal Cubanet.
Una Dama de Blanco es cargada en peso en La Habana por mujeres oficiales del Ministerio del Interior. Foto tomada del portal Cubanet.

No bien han acabado de dar un bofetón y ya están dando el otro. La máquina de escupir insultos del régimen castrista se dispara de semana en semana.

Arrestos arbitrarios, mítines de repudio y golpizas milimetradas desde los edificios del Ministerio del Interior (MININT) en cada provincia. Ese arsenal de hostigamiento cuenta con la alharaca de las ovejas gritonas que no se atreven a mirar cuánto les queda de pasto en el reino verdeolivo, antes de irse de Cuba.

La mañana de este lunes 2 de mayo fue así: el cubano Daniel Llorente desafió a la turba partidista y les dijo hipócritas en la cara. Los argumentos del joven negro se enfilaron en que el día antes habían gritado consignas antiimperialistas y esa mañana recibían con algazara el primer crucero desde Miami en 56 años de encierro. Luego de una discusión en que una fidelista le hacía gestos para que se mirara el color de la piel, vino la policía y cargó con él.

Nadie se inmutó.

Los juristas cubanos discuten cada año los cuadritos de cada planilla en la mar de la burocracia, cada coma en los párrafos más fútiles y terminan ratificando a Fidel Castro como el mejor exponente de la abogacía cubana. Antes de los mojitos y croquetas de jamón son incapaces de discutir sobre la aberración legal más sonora sobre las que estrujan sus títulos universitarios: la Ley de Peligrosidad Pre Delictiva, una herramienta que ha llevado a miles de jóvenes cubanos a la cárcel hasta por mirar atravesado a un policía.

La prensa castrista es un agujero negro por el que se ha ido la historia del país. La infamia ha tocado a sus puertas y ha preferido narrar la migración de las mariposas en el Valle de Viñales. Jamás los escribidores de los libelos oficialistas han increpado a un oficial del Orden Interior de una prisión o han querido investigar una paliza propinada por las temidas Tropas Especiales del MININT.

Cuando agentes de civil embutían al joven Llorente en el auto patrullero para que no aguara la fiesta del crucero Adonia que entraba a Cuba este lunes, fue la voz de una mujer joven la que se escuchó por encima del bochorno nacional: “¡Tíralo al agua!”. Y La Habana estalló en aplausos.

El país va despacio hacia atrás, hace casi sesenta años, pero los muchachos quieren reguetón y una manguera de dinero para mantener el WiFi, y nadie los va a distraer.

Defender la voz de “los que no tienen voz”

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Luis Felipe Rojas. Foto: JOsh Siegel.
Luis Felipe Rojas. Foto: Josh Siegel.

Reportaje del periodista Josh Siegel. The Daily Signal, Febrero10, 2015.(Fragmento).

(…)

Recientemente refugiado, el cubano Luis Felipe Rojas, reportero en los Martís, agradece la oportunidad de poder informar sobre las noticias libremente.

Rojas, un hombre bajo y serio con un rostro cansado y una argolla como pendiente, hizo un blog de noticias que ahora tiene un impacto de unas 250.000 personas siguiéndolo dentro (y fuera) de Cuba (Cruzara las alambradas).

“El gobierno se esforzó mucho para detenerlo”, dice Rojas, traducido por (Natalia) Crujeiras desde su Español al Inglés.

En los últimos dos años antes de venir a los Estados Unidos, dice Rojas que fue sometido a más de 20 detenciones arbitrarias y malos tratos físicos a manos de la Seguridad del Estado, todo por hacer un trabajo que pocos se atreverían a intentar.

“Yo tenía que hacerlo, de lo contrario nadie querría”, dice Rojas. “Yo pensé que tenía que hacerlo”

Luego me decidí a solicitar los beneficios del programa de refugiados después de darme cuenta de que me estaba convirtiendo en un blogger y periodista independiente menos eficaz. [En los últimos tiempos sólo en raras ocasiones] tuve la oportunidad de tomar fotos o participar [como periodista] en eventos relacionados con la sociedad civil o recoger datos relacionados con violaciones de los derechos humanos por parte del régimen cubano”.

Rojas se trasladó a los Estados Unidos el 25 de octubre de 2012, en virtud de un programa de refugiados que el gobierno de Estados Unidos ofrece los cubanos que son perseguidos por su opinión, acciones de la resistencia pacífica o por sus preferencias religiosas.

Rojas había estado trabajando con Radio Martí desde 2006, de manera independiente, pero asumió un papel a tiempo completo después de mudarse a Miami.

Hoy en día, es el anfitrión de un programa de radio de conversación y con salida diaria llamado Contacto Cuba y escribe para el sitio web martinoticias.com

Ahora, cuando informa sobre las personas que viven en Cuba, se siente como si estuviera contando su propia historia.

“La gran diferencia ahora es que escucho a nuestra audiencia y las personas que son los protagonistas de las noticias de la sociedad civil, y puedo ayudar a distribuir y amplificar su voz”, dice Rojas. “Eso era antes mi voz. Siempre debemos defender a los que no tienen voz”.

Puede encontrar el artículo completo en Inglés AQUI.

Revista Cubalog, contra la censura en la isla

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Portada revista Cubalog (Detalle). Tomado del portal Cubalog.com

Los cubanos siguen estando en el punto de mira de quienes desean verles entrar en la comunidad de las naciones libres. Una iniciativa que data de hace varios años, se refunda, cambia su rostro para hacerse más efectiva. Se trata de la revista Cubalog, un proyecto dentro de la prestigiosa organización People in Need.

Su editora, Agnes Koleman, dice que forma parte de las celebraciones que estarán haciendo de cara al 25 aniversario de la Revolución de Terciopelo en la República Checa. En conversación con los colegas Román Casado, Freddy Valverde expresó:

“En realidad la publicación existía ya on line. Es una revista que sacamos el equipo de Cuba cada seis meses y enviamos por correo y la publicamos en nuestro blog cubalog.com. Decidimos que por primera vez la vamos a sacar en papel con motivo del 25 aniversario de la Revolución de Terciopelo. La vamos a reformar un poco. Ahora, además de estar en papel, hemos rediseñado la revista y hemos querido darle un punto de vista más fresco y más actual sobre Cuba en estos momentos. El primer número hemos querido dedicarlo a la censura en Cuba. No voy a revelar el contenido de la revista, pero es una censura sutil, pero bastante dañina”, dijo a los periodistas.

Entre los invitados a las celebraciones está el jurista independiente René Gómez Manzano, también activista de derechos humanos y periodista independiente.

Solidaridad, apoyo humano

Varios cubanos entrevistados compartirán con los lectores su experiencia acerca de cómo la censura deforma a la gente. Los interesados podrán enterarse del furtivo funcionamiento de la censura oculta, de qué hacer para conseguir que la misma no mate al alma de una persona, y de las víctimas encarceladas por expresarse libremente, como es el caso del cantante que actúa bajo el nombre El Crítico, condenado en octubre pasado a seis años de prisión.
Numerosos eventos tendrán lugar el 17 de noviembre en Chequia para conmemorar un cuarto de siglo de la libertad tras la caída del comunismo.

“People In Need tiene un puesto en la Avenida Nacional, que va a estar cortada al tráfico. Allí va a haber varios puestos de ONG’s, teatro, cafés, etc. En nuestro puesto va a haber actividades durante todo el día. La revista va a poder recogerse de las 10 a las 19 horas, cuando va a estar abierto el puesto. A las cuatro de la tarde va a estar allí el abogado René Gómez Manzano, directo unido de Cuba para quien quiera acercarse a hablar con él”, señaló Agnes Koleman.

En Cuba la revista se distribuye de mano en mano, a través de memorias flash (USB), con trabajos investigativos, fotografías, crónicas y reportajes de reporteros independientes dentro de la isla y bajo una férrea censura de más de 56 años de dictadura comunista. Cubalog ha sido un cause por donde ha corrido la experimentación y la mesura de quienes han tenido el valor de relatar, desde el periodismo la larga noche del totalitarismo.

Cubalog será distribuida el 17 de noviembre en la Avenida Nacional, Praga, República Checa.

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El libro de historia de San Germán

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Pablo García Aguilera, autor del libro “Las alas del tiempo”. Foto cortesía de Pablo García A.

Los aportes de la microhistoria suelen ser cada vez más ricos, pues apoyan aquellos puntos de vista de gente avezada que cree tener algo rico que compilar, comparar, comprobar y después escribir para compartirlo con los demás. Este es el ejemplo del escritor Pablo García Aguilera, que ha juntado en un manojo de anécdotas y hechos puntuales –sazonados con la picardía de cualquier pueblerino- la historia del pueblo de San Germán, ubicado en la antigua provincia de Oriente, luego perteneciente a Holguín y hoy, gracias a la División Política Administrativa (1976) casi lo perdemos bajo el patronímico Urbano Noris, debido al nombramiento que le dieron a la vieja fábrica de azúcar.

Las alas del tiempo es una autopublicación de García, sin sello editorial y costedado por él mismo. El libro arranca en la primera década del siglo XX, cuando el empresario Germán Michelson instalara su aserradero en la localidad y le fuera juntando los demás componentes para hacerlo más habitable.

No es un libro de texto, un manual, gracias a Dios. Las alas del tiempo se hace de los recuerdos, material fotográfico y la experiencia verbal de quienes quieren aportar a la Historia, este pedazo de historia. Las familias más pudientes, los modos de relacionarse, las pretensiones de siempre de quienes dividen en clases las relaciones sociales, aunque el amor, la amistad o la generosidad de los seres humanos se encargue de borrarlas con un abrazo o un gesto de bondad.

Pablo García ha trazado un mapa simple, pero no desde el pasado, sino hacia el futuro. Su breve recorrido secular se encarga de desmitificar el apodo pseudo-republicano endilgado al único periodo del siglo XX en que Cuba gozó de libertades democráticas, incluido el que Fulgencio Batista gobernó bajo un golpe de estado al que le sucedió el definitivo.

El autor de este libro arremete contra los prejuicios sociales, que florecen en toda aldea: el chisme, la homofobia, la envidia o la picuencia de quienes se creen por encima de los demás.

Un pueblo pequeño, que tuvo Banco Agrícola, escuelas de oficio, centros de enseñanza públicos y privados, cine, aserradero, fábrica de azúcar y decenas de prostíbulos esconde una historia llena de matices, una inmensidad de testimonios que cunado son bien contados, hacen las delicias del más pintado.

El otro San Germán

“… y en eso llegó Fidel…” y las maestras se convirtieron en Milicianas, se acabaron los Traganíquel, escaseó la manteca y hasta de Las Unidades Militares de Apoyo a la Producción (UMAP) se habla en Las alas del tiempo.

Quizás uno de los aportes o desbarajustes de la personalidad que haya hecho la revolución cubana ha sido la proliferación de nuevos bichos humanos: el guataca, la cederista, el aprovechao, el chivato, y el ‘empachao’, y de éste último García cuenta una excelente anécdota ocurrida en el correos de la localidad.

Se trata de un tipejo que andaba vestido de miliciano hasta para ir a una consulta médica… y un portafolios y una sarta de lapiceros en el bolsillo aunque no supiera firmar. Un día el hombrecito verdeolivo dejó olvidado el portafolios y nuestro escritor quiso ver qué contenía. “…solo había un grueso y pesado libro: El Capital, de Carlos Marx. Cuando regresó, lo llamé y se lo entregué con una sonrisa que quería decir ‘compañero, si tú lees este libro y tratas de entenderlo, seguro que irás sin remedio para el sanatorio de enfermos  mentales de Mazorra”.

El libro está enriquecido con una gráfica familiar, escenas bucólicas de mujeres bonitas y risueñas, parejas bailando en salones finamente adornados y descripciones de fotografías que apuntan a la huella del escritor antes de salir de Cuba en 1968.

Ahora sé que es un libro necesario. Hace unos cinco años la licenciada en Historia Manuela Salazar Calderón escribió una monografía de San Germán, pero a la manera de postal turística donde los villanos parecían dados a la juerga, tenían propiedades y se marcharon del país, y por supuesto los buenos… es una historia que todos conocemos.

Hoy en Cuba en la historia local enseña los nombres de los muertos en las guerras cubanas en el África, las propiedades confiscadas por el “gobierno revolucionario” y las conquistas del pueblo uniformado. Los  niños están obligados a decir que se quieren parecer al Che Guevara antes que a su vecino.

El libro está dedicado a amigos entrañables que le ayudaron a juntar  o hilvanar sus historias, como Ramiro Gómez y su señora madre Miriam Feijoó; a María y Emma Kerr, hijas del primer norteamericano que intervino en el nacimiento de San Germán como pueblo querido, y también a Maritza Peña, una católica conocida y que le ayudara a conformar el texto del que hoy se habla.

El aporte de Pablo García es que ha puesto a volar ese filón de tiempo que ha quedado atrás, lo ha hecho sin pedir permiso ni ostentar título académico, porque esa historia rica que la gente quiere leer es la que se narra juntando todos los gritos y pregones.

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Detalle de la portada del libro “Las alas del tiempo”, de Pablo García Aguilera.