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“Estados Unidos o Muerte”, exigen cubanos en Veracruz

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FOTO TOMADA DE UNIVERSO INCREIBLE
FOTO TOMADA DE UNIVERSO INCREIBLE

Rafael Alejandro Hernández Real, que segura asegura haber sido agente de la eeguridad del Estado en Cuba, -infiltrado en la Alianza Democrática Oriental (ADO)- en septiembre de 2014 se encadenó en la Plaza Bolívar de Bogotá, Colombia, y ahora está en huelga de hambre con la exigencia de llegar a Estados Unidos, según reporta el portal Universo increíble.

“10 jóvenes emigrantes cubanos se han declarado en huelga de hambre y de sed en la estación migratoria de Acayucán, en el estado de Veracruz, para evitar ser deportados a Cuba. En estos momentos son 7 hombres y 3 mujeres. El grupo de huelguistas se ha ido incrementando ante las negativas oficiales y las amenazas de ser devueltos a la isla”, reporta el sitio.

Hernández Real se dio a conocer en 2017 cuando junto a Eliecer Ávila y otros estudiantes de la Universidad de Ciencias Informáticas en La Habana (UCI), interpelaron al entonces presidente de la Asamblea Nacional del Poder Popular, Ricardo Alarcón. En aquella ocasión tanto Ávila como Hernández Real exigían libertad para salir del país, visitar sitios históricos del mundo como “la tumba del Che Guevara en Bolivia” y pusieron en entredicho la supuesta unanimidad resultante de las votaciones generales que se celebran en Cuba.

 

 

 

El intercambio cultural, los cimarrones y los rancheadores

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Perro y rancheador/pintura cubana.
Perro y rancheador/pintura cubana.

Mi colega Juan Juan Almeida ha escrito otra diatriba contra los que gritan a voz en cuello que pedir permiso a quien te botó de casa es un acto de humillación. Lo ha hecho escudado en el regreso del bolerista Pancho Céspedes bajo la invitación oficialista que le ha extendido su colega Leo Brouwer.

Almeida Jr. desenfunda el fárrago de que estamos confundidos “entre la vida real y las noticias”, que “Perseverar no es sinónimo de sumisión…” y califica de sinsentido el hecho de que los exiliados cubanos no les insistamos demasiado a quienes nos expulsaron de ese país que Pancho Céspedes gozará luego de un permiso del gobierno castrense, que a estas alturas del siglo XXI, y ante la exigua lista de dictaduras militares, adquiere la connotación de ‘Castrista’.

La polémica desatada semanas atrás entre el entrañable Paquito de Rivera y quienes defienden el acto de poner la cara ante la bota militar de La Habana (a ver si no les dan el cachetazo) volvió a sacar los trapos al sol del exilio cubano, un hecho puramente democrático y saludable para cualquier ser humano.

Estoy en contra de quienes argumentan que los trapos se lavan en casa: sencillamente los cubanos no lo podemos hacer porque no tenemos casa, o porque está ocupada hace más de medio siglo por una banda de facinerosos que se creen dueños de la isla que casi todos extrañamos. Grande Estados Unidos que permite lo hagamos aquí… y a la cubana.

No creo que exista voluntad por parte de quienes desde un Palacio en La Habana usan el intercambio cultural con una talanquera en el Aeropuerto Internacional José Martí o la Sección de Intereses en Washington. A estas alturas la única posibilidad que deja el aparato castrista es que los artistas y escritores pidamos permiso para regresar al país que nos vio nacer, y no en mi caso, pero obligaría a muchos de mis paisanos en el exilio, en todos los exilios, a pedirle permiso a militares y funcionarios que no habían nacido cuando ellos se vieron obligados a salir de Cuba.

Los rancheadores

En el artículo que Almeida Jr. publicó en Martí Noticias refiere unas gestiones que hizo (por ser hijo de un comandante guerrillero) junto a su padre para que Céspedes cantara en público hace unos años en Cuba.  A la solicitud del bolerista Juan Juan le llama ‘perseverancia’ e insiste en que lo consideremos “una obsesión contagiosa” (pero no cita a los contagiados, ni falta que le hace).

La lógica de quienes defienden el término “intercambio cultural’ parece ser la de insistir en el regreso sin mirar a las causas que motivaron la partida. En ese sentido el hijo músico de Ramiro Valdés pudiera hacer las veces de traductor entre los pianistas exiliados y las malas pulgas de su padre, un pistolero con buena puntería y al que no le salen las guarachas como al fallecido Juan Almeida, pero sí los decretos militares y los cuños de Prohibición definitiva de entrada al país.

Una parte del estado de opinión defiende a mordidas una avalancha de artistas cubanos frente a los consulados rogando ser recibidos en La Habana, y con ellos a miles de cubanos más, pues si no lo habían pensado estos estrategas, no hay hecho cultural sin público para aplaudir.

De la manera que nos quieren vender el cacareado intercambio parece una brigada artística de montaña que regresa a los campamentos de cortadores de caña o zonas devastadas por un ciclón y que sólo lo puede hacer para un público escogido por los que controlan la zona de desastre.

El venidero 27 de septiembre Pancho Céspedes cantará (o no) “La vida loca” en el teatro “Karl Marx” de La Habana, así “responde” a una invitación del guitarrista Leo Brouwer en la inauguración del VI Festival de Música de Cámara. Almeida Jr. y sus seguidores creen que dedicará “un pensamiento para quienes usurpan el trono de la isla: aquí estoy, lo logré”, dirá Céspedes (piensa JJ). Yo no lo creo, es más, resulta infantil lanzarle trompetillas (desde su “pensamiento”) a quienes hacen presencia física y le han puesto rostro, nombre, cuño y firma a cada acto represivo que han cometido, sin sonrojarse.

En una telenovela cubana un negro esclavo escapa de los barracones, huye al monte machete en mano, pero al ser capturado por los rancheadores lo obligaban a cargar un peñasco y cantar encadenado a pies y manos: “Yo soy Juan Calesero, el que le levantó la mano a su amo…”.

La noche tiene testigos, una poesía más simple

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La noche del jueves 5 de Junio me dio la oportunidad de presentar el libro “Testigos de la noche”, de Janissete Rivero (Ultramar, 2014). La Casa Bacardí nos abrió sus puertas para que junto al poeta Angel Cudra pudiéramos abordar la obra de esta mujer. Rivero leyó textos de su magnífico poemario. A continuación las palabras que escribí para la ocasión:

Cada vez los libros de poesía me traen nuevas esperanzas. Luego de un tiempo de leer una poesía que me sabe a poco, hay poetas que se aparecen con aires para soplar sobre el ángel del pensamiento y los trillos para conocer los misterios de la poética universal.

Janissete Rivero ha escrito un libro sobre la delgada línea del verso castellano, ese que han intentado borrar a fuerza de experimentaciones malsanas y atropellos de la lengua española. La versificación sencilla y sin alardes ni artificios literarios innecesarios es quizás la mejor decisión, la expresión de talento y la fuerza de una poesía macerada con ojos que ven por encima de la realidad más cruda.

“Las sombras se elevan/ desde el mismo camino/ donde una vez nació/ aquella flor insólita; / y el viento rompe cortante/ la voz de alguna historia”.

Hay un sabor a Machado, un hilo conductor que nos lleva a Paul Eluard, pero La Avellaneda y Gabriela Mistral sazonan el envoltorio de palabras con que “Testigos de la noche” presenta a Janisette, a la vez que la editorial Ultramar da un paso de madurez en su camino de la promoción literaria. Estamos ante un libro que resalta por la humildad y la economía de recursos, ambos logros son una buena noticia para el gremio poético, y otra pléyade en extinción: la de los lectores de poesía, esos que entrado el siglo XXI somos tomados por ‘bichos raros’.

 

Un poema viejo es un poema nuevo

Que nada humano nos fuera ajeno. Parece un canto, una voz salida de las cavilaciones de alguien que se nos adelantó con su sabiduría. Nada humano me es ajeno, pare responder ese sujeto poético que JR utiliza para atravesar este prado extenso que es Testigos…

La expresión del amor, la desesperanza y el temor a la muerte nos circundan desde que somos mundo. Retomados por el impulso que JR le da a sus versos, el logro de estos temas parece revivido: “El grito de la noche/ embiste la palabra/ y luego calla,…” Dice una de sus composiciones acaso más acabadas. Pero, ¿es la muerte? ¿Es la vida? ¿Es el florecimiento de los miedos de todos los tiempos? No lo sabemos, JR no deja nada por sentado, y estamos ante otro ejemplo de que la insinuación es tal vez el disparo más certero.

Contemporáneos como somos, estamos ya ante el dilema de que todo lo que toquemos los poetas ha sido tocado por otros, pero el intimismo que se retoma aquí se hace vicio, para hacerse placer. Volver a leer poemas de amor, tocantes al odio, al miedo de todos los hombres, que por serlo han tenido miedo, es un recurso de los más logrados.

Nadie se cansa de leer cartas, mensajes, gritos. Nadie –humano que sea- pasa de largo ante el llanto o la risa-lluvia de una mujer. Y henos aquí, lectores-oyentes, atentos a esa voz que ha salido de JR para insertarse como si de toda la vida fuera, en la piel del sujeto poético que ella ha utilizado para narrar el viejo canto de su libro.

Este, ¿es un libro nuevo o viejo? Nosotros, ¿somos nuevos o viejos lectores de poesía? Creo que dos palabras, dos conceptos nos han convocado aquí esta noche de fiesta: la amistad y el amor. De ambas, JR tira con la misma fuerza, “Testigos…” así lo demuestra.

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Poesía sin compromiso

No creo en los compromisos literarios, alguien decía que los escritores somos sepultureros por nacimiento. Matamos a un escritor para encaramarnos en su gloria,  enterramos a un autor porque queremos deshacernos de su poderosa influencia. Por ello, las menciones que JR hace aquí de sus compatriotas, de sus hermanos adelantados a la muerte y a la gloria de sus heroísmos son un agradecimiento natural y no el arquetípico “compromiso”. Por lo menos así lo he leído, la he leído a ella, y eso me convence más que cualquier consigna o cualificación epidérmica… o apresurada.

¿Por qué no iban a aparecerse por aquí, las sombras o las luces de P.L Boitel u OZT? “Redimido, al final, / en la batalla./ Ellos temen todavía…/ y tú brillas Pedro,/” y yo agregaría OZT, Antonio Maceo, Virgilio Campanería, Martí, Eusebio Peñalver, Zoila Aguila (La niña (linda, diría yo) de Placetas. Los versos en “Testigos…” no son denuncia, son campanazos para recordar, antídotos de la apatía y salutaciones de un tiempo nuevo que es hoy y no es mañana. Esta manera de pasar saludando sin llorar, de recordar sin el aplauso frígido u obligatorio, renuevan una poesía que niega las elegías. Los versos de JR son una flor-palabra-viento, un anuncio y eso la poesía siempre lo agradece.

JR escogió el difícil camino de tocar a sus muertos sin poner una pancarta en la puerta de la casa. Eso la salva, porque la hace íntima y plural; nos hace partícipes de todo lo que va tocando, de todo a lo que nos invita, en esta noche, y mañana.

Miami, Junio 5 de 2014

 

Con Yusimí Sijo y el rapero Raudel Collazo
Con Yusimí Sijo y el rapero Raudel Collazo

 

Janissete lee fragmentos de su obra
Janissete lee fragmentos de su obra

 

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“Aquí estoy con mi amigo y hermano Joan Antoni Guerrero Valls, un bloguer barcelonés por la causa de la libertad de Cuba. Mil abrazos, mil ‘miamis’ otra vez.

Cuba y la Asociación Pro-Libertad de Prensa

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La Asociación Pro-Libertad de Prensa (APLP), es una organización para divulgar el trabajo de los periodistas independientes dentro de Cuba. Hace poco pude converser con José Antonio Fornaris, uno de sus directivos, así como con Juan Carlos Linares Balmaseda, encargado de las Relaciones Públicas  y bien vale darse una vuelta por este sitio.

Recientemente llevaron a cabo la premiación de su primer concurso ‘El papel periódico’. “Los galardonados fueron Augusto César San Martín, en el género reportaje; Feliberto Pérez del Sol, crónica; Ernesto Santana (miembro de la oficialista Unión de Escritores y Artistas de Cuba), en entrevista y Dimas Castellanos, en artículo de opinión. Mención especial para Sergio Esteban Vélez en entrevista. El premio para los ganadores constó de un diploma, 250 pesos convertibles (225 dólares) y una estatuilla tallada en madera, que según el artista Iley de Jesús, la columna griega significa la democracia, las alas representan la libertad y el lápiz la libertad de expresión.  Para la mención el premio consistió en estatuilla y diploma”, según consta en su sitio digital.

En conversación con su relacionista público, Linares Balmaseda,  éste expresó: “Nos mueve fundamentalmente el deseo de comunicarle al mundo lo que está sucediendo en nuestro entorno, en una dictadura que nos bloquea el derecho a la libertad de información. Pero lo más importante es decirlo dentro de la isla, porque son los que se informan de los cambios que deben ocurrir en el camino a la democratización, eso es lo que hace la APLP”, concluyó.

#FreeElCritico #FreeSonia ahora

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Hoy en el Restaurante Versailles, de Miami y todos los Estados Unidos, los que deseen sumarse a poner su voz por #Cubalibre #FreElcritico #FreeSonia y todos los presos políticos cubanos. Levanta tu voz, tú puedes. Estamos en las redes sociales, estamos con Cuba.

Dos patrias tengo yo

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Reinaldo Arenas, el genial escritor holguinero y disidente contra todas las banderas que vio flamear ante su paso. Estas patrias martianas que pudo reescribir, Cuba, su dolor inmenso y la noche, esa amiga que le acompaño hasta la hora final en que lo tuvimos con nosotros.

Dos patrias tengo yo: Cuba y la noche,
sumidas ambas en un solo abismo.
Cuba o la noche (porque son lo mismo)
me otorgan siempre el mismo reproche:

En el extranjero, de espectros fantoche,
hasta tu propio espanto es un espejismo,
rueda extraviada de un extraño coche
que se precipita en un cataclismo

donde respirar es en sí un derroche,
el sol no se enciende y sería cinismo
que el tiempo vivieras para la hermosura.

Si ésa es la patria (la patria, la noche)
que nos han legado siglos de egoísmo,
yo otra patria espero, la de mi locura

Reinaldo Arenas